Viernes, 06 Mayo 2022 08:58

La salida de la crisis, tan lejos como el primer día - Por Ignacio Miri

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En el entorno del Presidente esperan una señal de distensión en el discurso de Chaco de la vicepresidenta. Cerca de Cristina dicen que la interna no se soluciona con palabras. 

Este viernes, en un acto en Resistencia organizado por una universidad de Chaco y promovido por Unidad Ciudadana, la agrupación política personalísima de Cristina Kirchner, la vicepresidenta de la Nación hablará con Alberto Fernández. No será una conversación privada -los separarán 950 kilómetros- y sus palabras no estarán estrictamente dirigidas a él, pero el Presidente y el grupo de funcionarios que lo acompañan serán quienes sigan con más atención las palabras de Cristina, con la esperanza de encontrar algún camino o interpretación que sirva para bajar la tensión que crece desde hace un año en el Gobierno y que escaló hasta alturas ridículas desde que se firmó un acuerdo para adquirir un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional. 

Cerca de la Presidenta del Senado adelantan que el Presidente y sus seguidores pueden resultar decepcionados. "No puede ser que esperen que esto cambie con un discurso. Cristina viene repitiendo más o menos las mismas ideas y críticas desde hace meses. Nadie se puede sorprender en el Frente de Todos. Va a hablar de política, va a ser un discurso completamente político, eso sí", dice uno de los hombres que la asesora.

Según explican en su entorno, la vicepresidenta cree que la única manera de solucionar la crisis en el Gobierno es crear un mecanismo de consulta y deliberación para evaluar las decisiones principales del Gobierno. En esa mesa tendrían que estar sentados ella misma, el Presidente, Sergio Massa, Máximo Kirchner y algún otro dirigente. Andrés Larroque, Secretario General de La Cámpora, lo dijo más brutalmente en los últimos días en alguna conversación privada: "Vamos a seguir con esto hasta que Alberto reconozca el liderazgo de Cristina". Por supuesto, el Presidente entendió lo mismo que Larroque.

Sobre esa discusión estructural se posa otra pelea un poco más urgente, que involucra la suerte de Martín Guzmán. Cristina lo quiere afuera del Gobierno y Alberto, tal vez por razones equivalentes, lo quiere adentro.

La semana que viene, Guzmán enfrentará un plan de demolición que ya no quedará limitado al encadenamiento de declaraciones explosivas en programas de radio o TV. La idea de sus enemigos en el Frente de Todos -un arco que incluye a Cristina Kirchner, Sergio Massa y también a buena parte de sus pares de la feligresía presidencial- es obligar al ministro a defender en soledad el aumento de tarifas de electricidad y gas que el Gobierno acordó con el FMI.

El kirchnerismo y el massismo quieren que Guzmán pague todo el costo de la suba en los servicios y luego aumentar la presión hasta que Alberto Fernández entienda que debe desprenderse de su economista preferido. Por eso mismo Cristina promueve el cierre de paritarias con aumentos altos o medidas como la prórroga de la moratoria previsional que ponen al ministro más lejos de bajar la inflación o de llegar a las metas de ajuste que prometió al Fondo.

El martes ocurrirá la audiencia pública convocada para aumentar desde el mes próximo el precio del Gas Natural que ingresa a los gasoductos que conectan los pozos con las empresas distribuidoras. El miércoles sucederá lo mismo con los precios de la electricidad mayorista desde el 1 de junio y el jueves se hará la reunión para definir cómo se segmentarán las tarifas para los usuarios domiciliarios de gas y luz. Esa es la reunión que concentrará toda la atención porque divide las opiniones de Alberto Fernández y Martín Guzmán frente al resto de la coalición gobernante.

Este jueves por la noche, Sergio Massa invitó a los diputados oficialistas -por llamarlos de alguna manera- a participar en esa audiencia para "marcarle la cancha" a Guzmán. Para mantener algún formalismo, Massa llamó también a los diputados de los otros bloques. De todo ese amplísimo universo de diputados, ¿habrá algún legislador que defienda en voz alta el esquema de aumentos que quiere imponer el Presidente?

Esa situación será una miniatura de lo que ocurre a mayores escalas: con la excepción de su jefe administrativo, no hay ningún político en el país que defienda la gestión del ministro. Para la hora en que sucederá esa audiencia, a su vez, el INDEC ya habrá difundido el número de la inflación de abril que, según las estimaciones privadas, quedará cerca del 6 por ciento. Otra oportunidad para perder amigos.

Ignacio Miri

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