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Miércoles, 15 Junio 2022 09:28

Avión fantasma: en el Gobierno hacen cola para no aclarar nada - Por Ricardo Roa

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Si hay culpas por la aeronave venezolana-iraní que aterrizó en Ezeiza, también son de los fantasmas. Agustín Rossi dice que la cuestión es muy simple y Sergio Massa, que detrás está Mauricio Macri. 

Creer o reventar con las cosas que nos pasan. Hay un escándalo monumental con el avión varado en Ezeiza, que era de Irán y dicen que ahora es de Venezuela, tripulado por el doble de gente que necesita, cinco iraníes y 14 venezolanos. Y, para colmo, varios, no se sabe cuántos, ex militares. 

El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, cuenta que fue advertido por organismos extranjeros que parte de los viajeros podían estar relacionados con las Fuerzas Quds, de la Guardia Revolucionaria Iraní, calificadas como terroristas por Estados Unidos. Agregamos: Quds hace inteligencia militar en el exterior y está acusada de haber participado del ataque a la AMIA en 1994, con sus 85 muertos y cientos de heridos. No falta escribir por qué pone los pelos de punta aquí.

Pero no hay razón para hacer ningún escándalo. Veamos lo que dice el nuevo jefe de los servicios de Inteligencia argentinos, Agustín Rossi: “Es una cuestión muy simple. Los iraníes son instructores y le estaban enseñando a pilotear a los venezolanos. Me da la cuenta más o menos por cinco iraníes y catorce venezolanos estaban instruyendo a dos tripulaciones para ese avión”. Rossi, que asume como propia la versión de iraníes y venezolanos, sigue: “No es que usted compra un Hércules y sale a manejarlo cualquiera. No señor. Son aviones que tienen su complejidad”.

Gracias, Rossi, por aclarar todo. Todo o más o menos todo, porque remató diciendo que eso que acababa de decir “era una presunción”.

Otro aporte a la confusión general llegó del presidente de la Cámara de Diputados. Massa dijo que la oposición busca “tapar la presencia de una tabacalera de Paraguay que es de un socio de un político argentino”. Se supo: detrás del avión fantasma está Macri, que dicen es socio del ex presidente paraguayo Horacio Cartés, dueño de un tabacalera. Hace un mes, el avión iraní venezolano estuvo en Ciudad del Este, donde cargó cigarrillos para llevar a Aruba. Se la pasa haciendo vuelos de instrucción, diría Rossi.

Acá vino con autopartes de México. Y Volkswagen, la destinataria del cargamento, dijo que no tenía nada que ver. Pregunta: ¿Lo que dicen Massa, Rossi y Fernández lo van a declarar ante el juez? ¿O todo es, al fin, lo que es: quitarse el problema de encima?

Desde un primer momento, el Gobierno quiso largar rápido esta papa caliente. Ahora se pasan facturas adentro por no haber visto los antecedentes de un vuelo que consideraron normal y lo era sólo formalmente. Se ve que necesitan más datos, como con el perrito Coco severamente controlado por Migraciones por una vacuna vencida una semana antes.

Paraguay había advertido a la CIA y a la Mossad israelí. En el Gobierno juran que el aviso les llegó tarde. Se dieron cuenta ya con los iraníes y venezolanos en la pista de Ezeiza. La estrategia que eligieron fue deshacerse del avión cuanto antes, pero necesitaba combustible y las petroleras, para evitar sanciones internacionales, no quisieron vendérselo. Inclusive YPF. Una prueba de que no se trataba de un vuelo más.

Paraguay y Brasil también se negaron a reponer la nafta y al avión no le quedó otra que recargar en Montevideo, donde no lo dejaron aterrizar. De vuelta a los 20 minutos, empezaron otros problemas y empezó a trascender el problema. Habían pasado cuatro días. La Policía Aeroportuaria detectó y arregló irregularidades en la documentación y Migraciones les retuvo los pasaportes a los tripulantes para que puedan ir a un hotel. La PSA inspeccionó la nave para descartar que hubiera armas o explosivos.

Apareció entonces el abogado kirchnerista Resnick Brenner, conocido no justamente por su experiencia jurídica. Fue mano derecha de Echegaray en la AFIP y condenado por ayudar a Boudou en el escándalo Ciccone. También estuvo detenido ocho meses en Salta por cobrarle coimas a contribuyentes. ¿Cómo cayó en este baile o quién lo metió en este baile? Otro misterio.

Pasó el domingo y aceleró todo. La cosa fue así. El juez Villena pidió abrir una causa, algo en lo que lo acompañó la DAIA. Hasta el lunes se había negado a eso la fiscal Cecilia Incardona, muy cercana al Gobierno, con el argumento de que no había ningún delito para investigar. Pero los hechos la forzaron a cambiar de opinión. Otra sorpresa: la Cancillería tanteó en el juzgado si podía sumarse como querellante. Le dijeron que no.

No hay nada que hacerle, nada cambia, todo pasa. La culpa, si la hay, es de nadie. No ocurre solamente con estas cuestiones. Si no, veamos esta otra, bien caliente también: la de la inflación y los precios de los variados dólares para arriba, como el del riesgo país. Pero tranquilos todos: en una de esas bajan, como el avión en Ezeiza.

Ricardo Roa

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