Lunes, 20 Junio 2022 11:53

Alberto Fernández ya no habla de reelección y Cristina Kirchner hace cálculos con Milei - Por Walter Schmidt

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La mesa chica del Presidente cada vez tiene menos miembros. Mientras su vice, habla con todos y arma la estrategia bonaerense.

- ¿Arriaron las banderas de la reelección?  

-Alberto nunca las levantó…-, fue la respuesta tajante de uno de los funcionarios identificados con el albertismo, una corriente interna que, en realidad, nunca vio la luz pero que a veces marcaba una línea divisoria con Cristina Kirchner que era evidente y que en los últimos tiempos es imperceptible.

Muy lejos en el tiempo parecen haber quedado los tibios gestos de autonomía del mandatario respecto de su vicepresidenta, y de su segura candidatura. Cómo el férreo respaldo a la continuidad de Martín Guzmán ante los ataques de La Cámpora; o cuando en abril pasado durante un acto en José C. Paz junto a Mario Ishii y ante las versiones desde el cristinismo acerca de que las elecciones presidenciales del 2023 estaban perdidas, el Presidente bramó: “El que quiere hacernos creer que en 2023 estamos perdidos, ¡un carajo estamos perdidos!" O durante su gira en europea en la que desde Madrid confirmó que “absolutamente” iría por su reelección. Golpes sobre la mesa, pero huecos.

Alberto Fernández ya no habla de su candidatura en privado, ni con sus principales colaboradores. Tampoco en público. Parece tener chances casi nulas, aún si quisiera intentarlo. El ala cristinista en el Gobierno no rechaza su postulación, pero lo pone en la misma bolsa con Jorge Capitanich; Sergio Massa que acaba de reposicionarse al lograr el alivio fiscal para más de 4 millones de monotributistas; y Daniel Scioli, quien ya fuera candidato del kirchnerismo en 2015. Nadie sabe si Eduardo “Wado” de Pedro se prepara para la carrera nacional o la bonaerense. Sólo la vicepresidente lo sabe.

Un sector del entorno presidencial le endilga a Alberto no tener diez intendentes del conurbano bonaerense y al menos tres gobernadores alineados como para salir a dar la pelea interna, además de nunca haber habilitado una mesa política bonaerense. Habría que bucear mucho para encontrar en la historia del peronismo algún presidente o mandatario provincial que haya rechazado desde el inicio la construcción política, el ejercicio del poder, como Fernández.

La cuenta que hacen en algunos despachos de Balcarce 50 es sencilla. El año político se termina cuando arranca el mundial de fútbol de Qatar. Ya en enero, comienzan las campañas y casi todos los meses del año habrá elecciones provinciales que se van a nacionalizar. Y dentro de un año se conformarán las listas. La suerte está echada.

Lo concreto es que el Presidente se aleja cada vez más de sus colaboradores más estrechos o, dicho en otras palabras, su mesa chica es cada vez más chica. Uno de los motivos es la estrategia que eligió Alberto: gestionar, no escuchar las críticas, no pelearse, y seguir gobernando. Eso es rechazado por buena parte de su equipo.

Por el contrario, Cristina habla con varios ministros nacionales, con empresarios y arma en Provincia de Buenos Aires. “Todos los caminos conducen a La Plata”, asegura un dirigente del FdT que no duda de la estrategia territorial de Cristina junto con Máximo Kirchner.

No es casual el acercamiento en el último tiempo que han tenido Juan Zabaleta, Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi con Cristina Kirchner y La Cámpora. El martes, Máximo Kirchner presidió una reunión del PJ provincial y llamó la atención la presencia de Zabaleta, Katopodis y Victoria Tolosa Paz. Si bien el Presidente fue avisado, no fue una delegación que lo representó sino más bien tres dirigentes que comienzan a ver que no hay nada en el horizonte político de Fernández y deben cuidar sus municipios.

Hay algunos datos que alarman a los ministros-intendentes. Por ejemplo, en Hurlingham, donde quedó a cargo del municipio el camporista Damián Selci por la licencia de Zabaleta, su gestión tiene un rechazo del 43,7% y una imagen positiva que pelea cabeza a cabeza con el dirigente del PRO Lucas Delfino. El actual ministro de Desarrollo Social sigue siendo el que mejor mide.

“Alberto se tiene que sentar con la vicepresidenta, que es la única que hace política, a defender lo que hay que defender. Tiene que haber una última instancia. Así, en este camino, no va”, describe un funcionario.

Desde el Instituto Patria aseguran que más allá de la lectura oscura sobre la elección 2023, la vice nunca da por perdido nada. ¿Cuál es la estrategia de Cristina? El foco está puesto en territorio bonaerense. Para la gobernación parece haber recuperado sus chances de reelegir Axel Kicillof, aunque nadie en el entorno del gobernador asegura que Cristina alguna vez le bajó el pulgar. De todos modos, no es claro si ella optará por él o hará jugar a Wado de Pedro.

El análisis que hace la ex presidenta es que la lista de Javier Milei presidente, con su candidato a gobernador, podría sacar 10 puntos o más. En paralelo, apuesta al piso histórico del peronismo que siempre ha sido 35. Ese cálculo optimista le permitiría tener chances de retener la provincia. Milei sigue siendo funcional para el kirchnerismo.

La hipótesis es abonada por la estrategia que prepara el equipo de Kicillof para afrontar una eventual reelección. A partir de la obra pública que han iniciado pero que no culminará en 2023, plantear que “los únicos que podemos terminar estas obras, luego que padecieran la parálisis del macrismo, somos los peronistas”.

Sin embargo, los detractores de esa fórmula en el Frente de Todos recuerdan que Esteban Bullrich en el 2017 sacó 40 puntos y se preguntan por qué, en un contexto de crisis económica, Juntos por el Cambio no repetiría esa performance. O la que obtuvo en las elecciones legislativas del año pasado cuando la lista de Diego Santilli también arañó los 40 puntos.

En esa misma línea, un experimentado dirigente peronista relativiza la chance del cristinismo en la provincia. Argumenta que las PASO funcionan como un sistema de doble vuelta y la lógica indica que después de las primarias, si el tercero es el candidato a gobernador de Milei, parte de su electorado va a migrar a Juntos por el Cambio porque sería el que tiene más chances de vencer al kirchnerismo.

Y aporta otro dato que, de confirmarse, marca un cambio clave en el escenario electoral: que el voto anti Macri en la provincia se desvaneció. Eso acrecentaría las posibilidades del ex presidente de volver a ser candidato. “Creo que Macri va a ser candidato y va a ganar las PASO, va a ser el candidato de ellos. Viene subiendo y es el que más consolida votos en una elección y puede sacarle también a Milei. Hablo con un montón de empresarios, y todos hablan permanentemente con él”, asegura un cristinista.

Un funcionario con base en el Instituto Patria bromea con un escenario que enfrente a Cristina con Macri. Muchas veces las bromas son sólo expresiones de deseo, sin importar que el deseo sea equivalente a una perspectiva en la que se profundice la grieta. En un país en el que nadie parece ser consciente de que la magnitud de la crisis requerirá de un amplio consenso sobre reformas profundas y decisiones impopulares. Claro, si es que hay intención alguna de solucionar algo…

Walter Schmidt

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