Claudio Jacquelin

“Dictador”, “imbécil”, “mala persona”, “miserable”, “barrabrava”. A cielo abierto, en público, por los micrófonos de los medios, por las redes sociales, la política, con el Presidente a la cabeza, se ha embarcado en un juego demasiado peligroso. Ante una sociedad agobiada por la acumulación de penurias palpables, incertidumbres recargadas y temores concretos la dirigencia dirime sus desacuerdos insultándose a los gritos. La negación de su esencia.

El cristicamporismo refrendó su centralidad en el universo oficialista y se dispuso a horadar desde dos frentes la unidad de Juntos por el Cambio, en un notable ejercicio de la dialéctica diálogo-agresión

La actualidad del pasado puede opacar o eclipsar, pero no impedir, un decurso del tiempo en el que se empiezan a percibir algunos rasgos del futuro; varios hechos lo ponen de manifiesto a ambos lados del bicoalicionismo

La claudicación del albertismo o la creciente capacidad de anticipación de los deseos de Cristina Kirchner es motivo de preocupación no solo en la Argentina

“Perder las elecciones sería un problema. Pero ganarlas puede ser un problemón”. Con menos sarcasmo que realismo, así resume un importante referente oficialista la profundidad y la extensión de las disputas internas que sacuden al oficialismo. Las diferencias de hoy serían solo un pequeño anticipo de lo que muy probablemente suceda en la segunda y última parte del mandato de Alberto Fernández.

Aparecen miserias que exceden la lucha de facciones en un año electoral; la pelea entre Berni y Frederic no opaca ni saca de foco los verdaderos problemas que arrastra la Argentina

El carácter polimorfo y polifacético del peronismo suele potenciarse en las transiciones, las crisis y los liderazgos en conflicto. Las muchas caras asoman frente al riesgo y potencian su aptitud adaptativa. Mientras Alberto Fernández se autodesluce y su gobierno se desdibuja, otras facetas del mismo espacio emergen en beneficio propio y al rescate del todo. No sin tensiones. Para perplejidad y desasosiego de ajenos.

La larga cuarentena de 2020 ha dejado secuelas duraderas y profundas. Por momentos, el paso del tiempo parece suspenderse y los hechos repetirse sin solución de continuidad. Pero no deja de ser una ilusión óptico-política: el tiempo corre rápido y lo que no se resuelve tiende a agravarse (como antes, durante y después de la pandemia).

Ante la cristalización del perfil belicoso del Gobierno frente al Poder Judicial, Fernández explora un recurso tendiente a atenuar algo esos rasgos

La apertura de sesiones ordinarias dejó una constatación irrevocable: el presidente confrontativo del lunes (1° de marzo) al mediodía nada tiene que ver con el presidente dialoguista del viernes (19 de febrero) que presentó el Consejo Económico Social. Alberto Fernández se mostró en las palabras y en algunas formas más cristinista que nunca. No solo por pronunciar un discurso de casi dos horas, el más largo que se le haya escuchado en su gestión.

Los magistrados de la Cámara Electoral cuentan con más evidencias de que la suspensión o la postergación de las primarias es un comodín que el oficialismo está dispuesto a utilizar lo más discrecionalmente posible, como las vacunas o las tarifas

La crisis de la vacunación y la acción de la Justicia vinieron a completar el quinteto de acechanzas que integran junto con la inflación, la probable nueva ola de contagios del Covid-19 y la inseguridad

El trípode compuesto por vacuna, unidad interna y recuperación económica, con el que Alberto Fernández preparaba su relanzamiento, quedó marcado por el escándalo del "vacunatorio vip"

A falta de goles propios, las dificultades ajenas para alcanzar la meta suelen marcar diferencias. La postergación hace a la supervivencia. A eso sigue apostando Fernández.

Si las antinomias (y, sobre todo, las falsas antinomias) han marcado y estructurado la historia política argentina, el antagonismo menemismo-kirchnerismo constituye el clivaje más arraigado y constituyente de las últimas dos décadas.

Una paradoja está signando el año político. La instalación del proyecto oficial de posponer elecciones tuvo el efecto de adelantar el calendario electoral de la dirigencia, a pesar (o a propósito) de que la atención del electorado la ocupan otras preocupaciones más urgentes.

Para todo gobierno argentino, el binomio precios y votos constituye una unidad inescindible. Encierra una correlación que fluye de forma inversamente proporcional: a la suba de los primeros casi siempre le sucede la baja de los segundos.

Los hechos lo demuestran casi a diario. La eficacia del kirchnerismo radica en su aptitud y decisión (o ausencia de inhibiciones) para buscar y encontrar un atajo que le permita eludir cada obstáculo formal (o legal) que se interpone a sus objetivos. No importa el territorio en el que se encuentren las dificultades ni las consecuencias futuras. Manda el resultado inmediato.

Al finalizar su primer año de gestión la empresa desarrolladora CFK-MK & Asociados tiene suficientes logros para mostrar y motivos para celebrar. En 380 días ya lleva realizada buena parte de la primera etapa del trabajo de su nuevo proyecto. El proceso de demolición y desmalezamiento está casi concluido y avanza con prisa y sin pausa la construcción de los cimientos de la colonización neocristinista, La Patria puede ser el otro, pero El Frente de Todos es cada vez más propio del conglomerado que lidera la vicepresidenta.

Desde el escenario platense bajó un mensaje elocuente. Contra lo que dijeron el Presidente y otros oradores, no se ofició una misa de unidad, sino un ejercicio de disciplinamiento del oficialismo detrás de un polo de poder indiscutido (al menos, en público). Fue mucho más que otro ejercicio de la autoridad (inclaudicable) de Cristina Kirchner. Se consagró la influencia de su extensión política y generacional: La Cámpora. Por sobre todo y sobre todos.

Un emoji basta para resumir la reacción más frecuente que genera Alberto Fernández en sus más estrechos colaboradores cada vez que enfrenta un micrófono o se expone a fotos o filmaciones. La carita de los ojos desorbitados, agarrándose la cabeza con las manos, alcanzó esta semana el carácter de trending topic en los mensajes entre altos funcionarios de las áreas de comunicación (en primer lugar), producción, relaciones exteriores y salud.

Una versión bastante aceptada y generalizada da por cierta la existencia de una división presidencial del trabajo, dispuesta por Cristina Kirchner, que deja en manos de Alberto Fernández el manejo de la economía.

Las paradojas parecen habitar a Alberto Fernández, mientras las incertidumbres no se despejan y se suman inconsistencias. Riesgos del oficio de equilibrista

Impulsar la suspensión de las PASO fue el puntapié inicial del partido que ya se está jugando con la mira puesta en alcanzar la mayoría propia en la Cámara de Diputados, último reducto que aún presta resistencia a las iniciativas del cristinocamporismo

El diálogo interruptus entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner convirtió en una categoría en deconstrucción al hiperpresidencialismo argentino, pero sin beneficios para la República: lo que asoma es una democracia semipresidencialista o semiparlamentaria, de carácter agonal

Los lamentos y las justificaciones que siguieron al traumático velatorio de Diego Maradona parecen indicar que en la Casa Rosada la realidad se padece. Y, en el mejor de los casos, se administran consecuencias. Pero solo en raras ocasiones se conduce

Todo lo que rodeó la vida de Diego Maradona fue pasión. Y desmesura. El rumbo no se torció en la despedida. El genio casi nunca tuvo paz en su vida. En las primeras horas tras su muerte tampoco hubo para él y su familia descanso en paz. Resultaba previsible. Fue inevitable. Como casi todo en la Argentina.

Ante la ofensiva legislativa y dialéctica del kirchnerismo en las últimas semanas, algunos dirigentes, varios legisladores y muchos militantes cambiemitas empiezan a preguntarse y cuestionarse si no ha llegado la hora de revisar la doctrina Larreta

Comprender las acciones y las narrativas del gobierno de Alberto Fernández, en particular, y del oficialismo, en general, no es tarea sencilla. Demasiado rápido aparecen contradicciones e inconsistencias (reales o aparentes), promesas de dudosa realización y objetivos de complicado alcance que el paso del tiempo va desflecando u obligando a adaptaciones y correcciones.

El banderazo interpela al Gobierno y a la Corte, a la que los manifestantes ven claudicante ante el cristinismo; pero también interpela a Juntos por el Cambio, que debe enfrentar varios dilemas irresueltos y, quizá, crecientes

El Gobierno busca denodadamente llegar a esos dos entendimientos antes de fin de año, para tranquilizar la economía

Nadie (ni siquiera Lilita Carrió) quiere que la institución vicepresidencial vuelva a ser motivo de desestabilización en la Argentina. Ya pasó en otro octubre, hace dos décadas

En el gobierno de Alberto Fernández confían en que en dos semanas comiencen a dar resultados las políticas anunciadas por Martín Guzmán para frenar al dólar y que a principios de 2021 comience una campaña de vacunación masiva contra el Covid-19

Alberto Fernández habilitó tres instancias que suman presión sobre la agenda pública, en medio de las preocupaciones por el dólar blue y el Covid-19

En la Argentina política dos universos conviven al mismo tiempo y en el mismo espacio casi sin tocarse. Disociados.

El objetivo urgente es dar alguna señal de tranquilidad y encontrar un respiro más duradero que permita alcanzar otra meta de mediano plazo: atravesar el próximo trimestre

Una sucesión de anuncios oficiales viene ocupando la agenda pública. No es un ejemplo virtuoso de hiperactividad, sino la medida de la urgencia y de la ineficacia de muchas acciones. Señales de que el problema es otro (y mayor). La crisis cambiaria ofrece un fiel reflejo de ese complejo escenario, que se pretende empezar a revertir con las medidas y la escenificación elegidas este jueves para anunciarlas.

Las cifras no ofrecen el plafón más adecuado para dar batallas y aconsejan eludir conflictos, pero no es la lógica que seguirá en estos días el Gobierno

En solo diez días la triple crisis que padece la Argentina inició una dinámica de aceleración. La crispación política solo tiende a agudizarse a la par de la tensión cambiaria, mientras la pandemia pone al límite los sistemas sanitarios de varias provincias.

Es probable que no haya que buscar en experiencias ajenas para entender por qué a Alberto Fernández no le gustan (y no tiene) planes económicos. Quizá para terminar de entenderlo haya que quitarle el adjetivo a la autodefinición del Presidente.

 

El mantra que reza que "de esto solo salimos juntos" tiene cada vez menos profesantes en la Argentina

 

La Argentina se encamina a convertirse en un país donde casi todo lo previsible termina siendo inevitable. Una auténtica fatalidad (en sus dos acepciones) que puede ser trágica. Por imprevisión, impericia o desidia.

Fernández recurrió otra vez al traje con el que más cómodo se siente y que lo llevó al sitial más alto de la política nacional, el del hombre capaz de articular un discurso para cada auditorio

Nada es lo que parece, pero todo es lo que parece. La política argentina ha ingresado en una fase extrema de desconfianza (y negación) mutua entre oficialismo y oposición. A contramano de lo que dice preferir una mayoría social, que en todas las encuestas premia a los moderados, los disensos les sacan cada día un metro más a los consensos y los rupturistas aventajan a los dialoguistas.

Las necesidades y amenazas políticas del presente y el futuro para el Presidente, Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa coinciden en un lugar: la provincia de Buenos Aires

 

No son buenas semanas para el Presidente y no logra disimularlo. En sus reacciones y apariciones públicas empiezan a emerger expresiones de enojo o de frustración, no carentes de cierta disociación entre su acción y su palabra. Se explica.

 

Nadie sabe aún si finalmente será sancionada por el Congreso, pero la reforma judicial ya le dejó a Alberto Fernández una gran lección. Además de las innumerables polémicas y conflictos que cosechó con esa iniciativa, el Presidente terminó por confirmar el riesgo que entraña dejar por escrito sus proyectos.

 

Nadie hace tanto por mantener unida a la principal fuerza de la oposición como el oficialismo. A sus cuestionados proyectos de reformas judiciales, el Frente de Todos acaba de sumar otro polémico trámite en el Senado que terminó por servir de poderoso pegamento para las crecientes fisuras que atraviesan a Juntos por el Cambio (JxC). Ante los trazos gruesos oficialistas, los matices opositores pierden relevancia.

 

La ecuación luce sencilla. La acumulación de demandas crece y con ellas crecen las manifestaciones opositoras. El número y la extensión geográfica de la protesta de este lunes lo exponen. No hay un solo reclamo, sino múltiples. A los que convocan y participan de los actos los une el descontento con el Gobierno.

La ecuación luce sencilla. La acumulación de demandas crece y con ellas crecen las manifestaciones opositoras. El número y la extensión geográfica de la protesta de este lunes lo exponen. No hay un solo reclamo, sino múltiples. A los que convocan y participan de los actos los une el descontento con el Gobierno.

 

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