Actualidad

Tras el atentado, Cristina marcó la estrategia para acusar de odio a la oposición, la Justicia y los medios. Y contrarrestar el pedido de condena por Vialidad. Alberto, Kicillof y la CGT: todos obedecieron 

Luego del atentado, en La Cámpora sostenían hacer un giro en la comunicación: del lawfare y el “Partido Judicial” a las mesas el conurbano con el slogan “Paz, Democracia y Justicia Social”. 

A pesar que se había reforzado la cantidad de efectivos, no existió un cordón de contención que impusiera una distancia entre los manifestantes y la vicepresidenta; los policías tampoco armaron un corredor de escape y fallaron en el momento posterior al ataque 

Todo el arco político se unió para expresar solidaridad ante el atentado y piden por la paz social, aunque durante la semana instigaron todo lo contrario 

Horacio Rodríguez Larreta desperdició la oportunidad de revalidar su estrategia de campaña: proyectar desde la ciudad la figura de un dirigente con dimensión nacional. La oportunidad que se le presentó el fin de semana resultó inmejorable. Tenía enfrente a Cristina Fernández, la principal líder del Frente de Todos. Reducir el traspié del jefe de gobierno porteño a la controversia por las vallas en el domicilio de la vicepresidente supone omitir el desafío al principio de autoridad política implícito en el incidente. 

Si bien se alza e inaugura un ciclo de desobediencia para salvar su pellejo de la Justicia, tras los incidentes en Recoleta, se armó una tregua entre Ella y el Gobierno de la Ciudad. Se asustaron ante un eventual descontrol en la calle. 

En las horas posteriores, hubo miedo y desconcierto entre la dirigencia política. La puja entre "duros" y "moderados" dentro de cada espacio será clave 

El piquete kirchnerista en Recoleta desató la batalla por la candidatura presidencial en Juntos por el Cambio. Los riesgos para la oposición que genera el conflicto entre Larreta, Bullrich y Macri 

La centralidad renovada de la vicepresidenta no anula la necesidad de una buena gestión de Sergio Massa. Ello anida en el deseo de los jefes territoriales para conservar sus terruños. 

Top