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El Gobierno afrontará tras la elección de hoy un problema de liderazgo, de mayorías y de representación; la tensión Fernández-Manzur y la reacción que prepara Cristina 

Sea cual sea el resultado electoral, habrá señales económicas. Alberto prevé crecimiento con equilibrio fiscal pero no hay garantía de que Cristina apoye

Casi nada vence más rápido que un comentario previo el día de una elección. Hay supuestos, lógicas y escenarios que podrían permitir prever un resultado gracias a estudios de opinión pública. Pero en la Argentina y el mundo esos métodos mutaron hacia las fake news y entonces nadie sabe lo que puede pasar.

Desde hace décadas, y cada vez con más intensidad, las organizaciones sociales ocupan un lugar central en el entramado de poder. Por un lado, se convirtieron en verdaderos sistemas de contención social en épocas de crisis. Con un Estado ineficiente, el sistema político las tomó como intermediario válido en enormes sectores donde el brazo público no llega. 

Desde que asumió el Gobierno de Alberto Fernández en diciembre de 2019, la inflación acumula 100,2%. Es el arranque más inflacionario de un presidente en este siglo, aún con controles de precios.

 

En la estimación anual es superada por Venezuela y Sudán. Incluso en medio de la tensión inflacionaria global, según el FMI hay casi 100 países que proyectan para todo el año una suba menor al 3,5% del mes pasado 

Entre septiembre de 2020 y el mismo mes de este año subieron 51,3%. A nivel mensual, en cambio, crecieron 4% en septiembre, por encima del alza de precios del mismo período.

 

Tucker Carlson, periodista y analista político de Fox News cuestionó durante su programa el planteo argentino dirigido al Fondo Monetario Internacional 

Axel Kicillof intentó descargar en Julio Conte Grand la excarcelación de detenidos puesta en práctica por su gobierno. La conmoción en el oficialismo por el asesinato del kiosquero Roberto Sabo en Ramos Mejía a pocos días de las elecciones vuelve hasta cierto punto comprensible la torpeza que le hizo cometer a Jessica Rey, ministra de Comunicación y su vocera personal.

En el epílogo de una campaña electoral anémica, donde los candidatos nunca llegaron a ilusionar al electorado, el oficialismo sufrió dos golpes que algo incidirán sobre el resultado final.

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