Claudio Jacquelin

Las demandas prepandemia vuelven indexadas, como los precios; y el pasado de los años kirchneristas ya no es una utopía convocante, a pesar de los esfuerzos y las creencias de Cristina Kirchner

En lo inmediato, a la oposición le esperan diez días para empezar a zanjar buena parte de las diferencias que subsisten en su seno de las alianzas y luego de las listas de precandidatos, sobre todo, para la decisiva provincia de Buenos Aires

Muchas discusiones sobre los efectos de la postergación de los próximos comicios están por volverse abstractas. Como suele suceder con los intentos de manipular el calendario, la realidad se impone. Y no siempre para complacer los propósitos de los autores. Ahora, nuevos cisnes grises sobrevuelan las elecciones.

En los últimos días se incrementaron los ruidos por decisiones en el tablero internacional que generan desconcierto; la influencia de los equilibrios internos

Las elecciones presidenciales de 2019 no solo devolvieron al poder al kirchnerismo, consolidaron la polarización extrema y dinamitaron los carriles centrales de la autopista política

Las vacunas contra el Covid no dejan de causarle disgustos al Gobierno; ni aun cuando toda la administración de Fernández se comporta como un disciplinado batallón militante a la hora de fatigar las redes sociales para publicitar y celebrar cada nuevo vacunado, como si fuera un gol mundialista

El oficialismo tiene hoy un objetivo urgente y superior para el que ya ha puesto a funcionar a pleno su superestructura. Las elecciones de medio término son su norte absoluto. Para eso adoptó una iniciativa sencilla de definir, de comunicar y de percibir, aunque la ejecución sea más compleja. Se trata del “plan no rompan nada”.

Es el jefe del estudio jurídico más grande del país: a él reportan más de 7000 abogados. En su cartera tiene juicios que involucran al Estado por montos que superarían los 20.000 millones de dólares. Pero no se trata del titular de un bufete privado, sino de un organismo estatal que debe velar por bienes que son públicos. Aunque muchas de las decisiones que ha tomado la institución bajo su mando, desde diciembre de 2019, tienen su impronta personal y están marcadas por el sesgo de su pertenencia política. No sorprende.

Cada problema que enfrenta el Gobierno deja expuesto que desde el origen han escaseado las explicitaciones y sobran los malentendidos entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

La táctica no contiene ninguna novedad. El objetivo, en cambio, muestra algunas diferencias con lo ya conocido. El gobierno de Alberto Fernández vuelve a transitar por un camino recurrente, casi circular. Todo conduce, nuevamente, a ganar tiempo. Una aspiración para la economía y para los ánimos políticos. El matiz diferencial es la prioritaria alineación total del frente oficialista para intensificar el embate contra la Justicia. La pelea de fondo. Cristina lo hizo.

Lo relevante de esta telenovela es que puso en cuestión la consistencia del poder presidencial; nunca hasta ahora el kirchnerismo había sido tan poco piadoso con la criatura que llevó a la presidencia

El Presidente se muestra, según sus colaboradores, dedicado casi a pleno a la cuestión pandémica como a ningún otro asunto

La sociedad ha quedado obligada a revisar noticias y redes sociales a riesgo de perderse alguna decisión que pueda cambiar radicalmente su agenda laboral, familiar y personal

El conflicto entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires llegó muy lejos. Demasiado como para volverlo atrás rápidamente y sin mayores costos. Mientras, las muertes por Covid-19 rompió ayer otro récord. Trágico.

Se entiende que Alberto Fernández se ofusque ante las imputaciones de haberse convertido en el ejecutor de políticas, medidas y decisiones que impulsan Cristina Kirchner y Kicillof: su autoridad está en juego

Las idas y vueltas de la Argentina para adquirir dosis de Pfizer abrieron una oportunidad providencial para Uruguay; el caso retrata los problemas de gestión de la administración Fernández

“Dictador”, “imbécil”, “mala persona”, “miserable”, “barrabrava”. A cielo abierto, en público, por los micrófonos de los medios, por las redes sociales, la política, con el Presidente a la cabeza, se ha embarcado en un juego demasiado peligroso. Ante una sociedad agobiada por la acumulación de penurias palpables, incertidumbres recargadas y temores concretos la dirigencia dirime sus desacuerdos insultándose a los gritos. La negación de su esencia.

El cristicamporismo refrendó su centralidad en el universo oficialista y se dispuso a horadar desde dos frentes la unidad de Juntos por el Cambio, en un notable ejercicio de la dialéctica diálogo-agresión

La actualidad del pasado puede opacar o eclipsar, pero no impedir, un decurso del tiempo en el que se empiezan a percibir algunos rasgos del futuro; varios hechos lo ponen de manifiesto a ambos lados del bicoalicionismo

La claudicación del albertismo o la creciente capacidad de anticipación de los deseos de Cristina Kirchner es motivo de preocupación no solo en la Argentina

“Perder las elecciones sería un problema. Pero ganarlas puede ser un problemón”. Con menos sarcasmo que realismo, así resume un importante referente oficialista la profundidad y la extensión de las disputas internas que sacuden al oficialismo. Las diferencias de hoy serían solo un pequeño anticipo de lo que muy probablemente suceda en la segunda y última parte del mandato de Alberto Fernández.

Aparecen miserias que exceden la lucha de facciones en un año electoral; la pelea entre Berni y Frederic no opaca ni saca de foco los verdaderos problemas que arrastra la Argentina

El carácter polimorfo y polifacético del peronismo suele potenciarse en las transiciones, las crisis y los liderazgos en conflicto. Las muchas caras asoman frente al riesgo y potencian su aptitud adaptativa. Mientras Alberto Fernández se autodesluce y su gobierno se desdibuja, otras facetas del mismo espacio emergen en beneficio propio y al rescate del todo. No sin tensiones. Para perplejidad y desasosiego de ajenos.

La larga cuarentena de 2020 ha dejado secuelas duraderas y profundas. Por momentos, el paso del tiempo parece suspenderse y los hechos repetirse sin solución de continuidad. Pero no deja de ser una ilusión óptico-política: el tiempo corre rápido y lo que no se resuelve tiende a agravarse (como antes, durante y después de la pandemia).

Ante la cristalización del perfil belicoso del Gobierno frente al Poder Judicial, Fernández explora un recurso tendiente a atenuar algo esos rasgos

La apertura de sesiones ordinarias dejó una constatación irrevocable: el presidente confrontativo del lunes (1° de marzo) al mediodía nada tiene que ver con el presidente dialoguista del viernes (19 de febrero) que presentó el Consejo Económico Social. Alberto Fernández se mostró en las palabras y en algunas formas más cristinista que nunca. No solo por pronunciar un discurso de casi dos horas, el más largo que se le haya escuchado en su gestión.

Los magistrados de la Cámara Electoral cuentan con más evidencias de que la suspensión o la postergación de las primarias es un comodín que el oficialismo está dispuesto a utilizar lo más discrecionalmente posible, como las vacunas o las tarifas

La crisis de la vacunación y la acción de la Justicia vinieron a completar el quinteto de acechanzas que integran junto con la inflación, la probable nueva ola de contagios del Covid-19 y la inseguridad

El trípode compuesto por vacuna, unidad interna y recuperación económica, con el que Alberto Fernández preparaba su relanzamiento, quedó marcado por el escándalo del "vacunatorio vip"

A falta de goles propios, las dificultades ajenas para alcanzar la meta suelen marcar diferencias. La postergación hace a la supervivencia. A eso sigue apostando Fernández.

Si las antinomias (y, sobre todo, las falsas antinomias) han marcado y estructurado la historia política argentina, el antagonismo menemismo-kirchnerismo constituye el clivaje más arraigado y constituyente de las últimas dos décadas.

Una paradoja está signando el año político. La instalación del proyecto oficial de posponer elecciones tuvo el efecto de adelantar el calendario electoral de la dirigencia, a pesar (o a propósito) de que la atención del electorado la ocupan otras preocupaciones más urgentes.

Para todo gobierno argentino, el binomio precios y votos constituye una unidad inescindible. Encierra una correlación que fluye de forma inversamente proporcional: a la suba de los primeros casi siempre le sucede la baja de los segundos.

Los hechos lo demuestran casi a diario. La eficacia del kirchnerismo radica en su aptitud y decisión (o ausencia de inhibiciones) para buscar y encontrar un atajo que le permita eludir cada obstáculo formal (o legal) que se interpone a sus objetivos. No importa el territorio en el que se encuentren las dificultades ni las consecuencias futuras. Manda el resultado inmediato.

Al finalizar su primer año de gestión la empresa desarrolladora CFK-MK & Asociados tiene suficientes logros para mostrar y motivos para celebrar. En 380 días ya lleva realizada buena parte de la primera etapa del trabajo de su nuevo proyecto. El proceso de demolición y desmalezamiento está casi concluido y avanza con prisa y sin pausa la construcción de los cimientos de la colonización neocristinista, La Patria puede ser el otro, pero El Frente de Todos es cada vez más propio del conglomerado que lidera la vicepresidenta.

Desde el escenario platense bajó un mensaje elocuente. Contra lo que dijeron el Presidente y otros oradores, no se ofició una misa de unidad, sino un ejercicio de disciplinamiento del oficialismo detrás de un polo de poder indiscutido (al menos, en público). Fue mucho más que otro ejercicio de la autoridad (inclaudicable) de Cristina Kirchner. Se consagró la influencia de su extensión política y generacional: La Cámpora. Por sobre todo y sobre todos.

Un emoji basta para resumir la reacción más frecuente que genera Alberto Fernández en sus más estrechos colaboradores cada vez que enfrenta un micrófono o se expone a fotos o filmaciones. La carita de los ojos desorbitados, agarrándose la cabeza con las manos, alcanzó esta semana el carácter de trending topic en los mensajes entre altos funcionarios de las áreas de comunicación (en primer lugar), producción, relaciones exteriores y salud.

Una versión bastante aceptada y generalizada da por cierta la existencia de una división presidencial del trabajo, dispuesta por Cristina Kirchner, que deja en manos de Alberto Fernández el manejo de la economía.

Las paradojas parecen habitar a Alberto Fernández, mientras las incertidumbres no se despejan y se suman inconsistencias. Riesgos del oficio de equilibrista

Impulsar la suspensión de las PASO fue el puntapié inicial del partido que ya se está jugando con la mira puesta en alcanzar la mayoría propia en la Cámara de Diputados, último reducto que aún presta resistencia a las iniciativas del cristinocamporismo

El diálogo interruptus entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner convirtió en una categoría en deconstrucción al hiperpresidencialismo argentino, pero sin beneficios para la República: lo que asoma es una democracia semipresidencialista o semiparlamentaria, de carácter agonal

Los lamentos y las justificaciones que siguieron al traumático velatorio de Diego Maradona parecen indicar que en la Casa Rosada la realidad se padece. Y, en el mejor de los casos, se administran consecuencias. Pero solo en raras ocasiones se conduce

Todo lo que rodeó la vida de Diego Maradona fue pasión. Y desmesura. El rumbo no se torció en la despedida. El genio casi nunca tuvo paz en su vida. En las primeras horas tras su muerte tampoco hubo para él y su familia descanso en paz. Resultaba previsible. Fue inevitable. Como casi todo en la Argentina.

Ante la ofensiva legislativa y dialéctica del kirchnerismo en las últimas semanas, algunos dirigentes, varios legisladores y muchos militantes cambiemitas empiezan a preguntarse y cuestionarse si no ha llegado la hora de revisar la doctrina Larreta

Comprender las acciones y las narrativas del gobierno de Alberto Fernández, en particular, y del oficialismo, en general, no es tarea sencilla. Demasiado rápido aparecen contradicciones e inconsistencias (reales o aparentes), promesas de dudosa realización y objetivos de complicado alcance que el paso del tiempo va desflecando u obligando a adaptaciones y correcciones.

El banderazo interpela al Gobierno y a la Corte, a la que los manifestantes ven claudicante ante el cristinismo; pero también interpela a Juntos por el Cambio, que debe enfrentar varios dilemas irresueltos y, quizá, crecientes

El Gobierno busca denodadamente llegar a esos dos entendimientos antes de fin de año, para tranquilizar la economía

Nadie (ni siquiera Lilita Carrió) quiere que la institución vicepresidencial vuelva a ser motivo de desestabilización en la Argentina. Ya pasó en otro octubre, hace dos décadas

En el gobierno de Alberto Fernández confían en que en dos semanas comiencen a dar resultados las políticas anunciadas por Martín Guzmán para frenar al dólar y que a principios de 2021 comience una campaña de vacunación masiva contra el Covid-19

Alberto Fernández habilitó tres instancias que suman presión sobre la agenda pública, en medio de las preocupaciones por el dólar blue y el Covid-19

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