Claudio Jacquelin
La semana que pasó dejó en evidencia que los recortes, ajustes o “redistribución” que tiene que hacer la flamante gestión económica no admiten cirugía mayor, a pesar de la gravedad y la urgencia de la situación
Quienes en esta instancia crucial deberían canalizar demandas, contener, articular relaciones entre actores sociales, políticos y económicos y aportar soluciones carecen de autoridad, reconocimiento, claridad de objetivos o poder suficientes para hacerlo
La tolerancia y la desconfianza del cristicamporismo conviven a la fuerza sostenidos por la expectativa de que el nuevo ministro logre estabilizar la economía
El gobierno sigue dilatando la adopción de medidas y acciones para resolver muchas urgencias; Carrió debería aportar pruebas, si es que las tiene, para preservar la salud de la República
Los efectos adversos no tocan por ahora ningún órgano vital de la coalición gobernante; la gran apuesta está centrada en el recorte de los subsidios en agua y energía
El Gobierno se encontró al final con la pared que fue levantando de tanto procrastinar; nadie quiere ponerle el pecho a ningún sacrificio: las calles ya lo dejaron en evidencia.
La ausencia absoluta de una declaración de apoyo en una docena de días por parte del cristicamporismo y del massismo tiene el efecto de una bomba de vacío sobre la titular del Palacio de Hacienda
La trampa que Fernández le impuso a Guzmán terminó entrampándolos a él, a Cristina Kirchner y a Sergio Massa
Sigue siendo una incógnita, que ningún representante del Gobierno logra despejar, si el Presidente y la vicepresidenta profundizaron o disiparon las divergencias que tenían sobre la política económica
Las casi 30 horas sin ministro de Economía fueron, en realidad, 30 horas de desgobierno y alienación, que no terminaron de cauterizarse y abren un horizonte de extrema complejidad
El terror al vacío suele llenarse de soluciones impensadas, o insólitas, mientras Alberto Fernández resiste abrazado a su ministro Martín Guzmán
Inseguridad descontrolada, comedores comunitarios desbordados y el creciente dominio territorial del narcotráfico se suman a la ya consagrada pérdida de control por parte del Estado y de los partidos a manos de las organizaciones sociales
Alberto Fernández necesita más que nunca de resultados para recuperar apoyos, pero la realidad se los retacea; mientras que la vice suma adeptos que antes estaban del lado del Presidente
El Frente de Todos y Juntos por el Cambio comparten un escenario de incertidumbres, que alteraron también el espacio de Milei
Las recientes turbulencias financieras abrieron paso a nuevas incógnitas y especulaciones, lo mismo que las opacidades, contradicciones y omisiones en las que incurrieron las más altas autoridades argentinas ante el affaire del avión venezolano-iraní
Los cambios que el Presidente demanda en el orden mundial son, aunque de signo diferente, los que en su país no puede, no se anima o no sabe hacer; su conducta se asemeja mucho a la de la sociedad que debe gobernar
Le enrostró a Biden el endeudamiento con el FMI que propició Trump y le reclamó por la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua sin incorporar un matiz de objeción a esos regímenes dictatoriales: demasiado agravio para millones de víctimas de esos autoritarismos
Después de tanto procrastinar, Fernández se empieza a encontrar con las consecuencias de lo que no resolvió y prefirió postergar; hoy el Presidente es más dependiente que nunca de lo que no construyó, de lo que no impidió que se construyera y de lo que permitió que se fortaleciera
Tras dos décadas como gran ordenador de la política nacional y de haber construido la hegemonía más extensa luego de la de Perón, el kirchnerismo se debate entre el ocaso tangible y la reinvención inasible.
Hace 511 años, Erasmo de Rotterdam publicaba su Elogio de la locura sin prever su éxito inmediato ni que sería un clásico. Mucho menos podría haber imaginado que su sátira tuviera actualizaciones apócrifas en la Argentina actual. Aunque la versión local debería llamarse Elogio de la impotencia.
Nadie quiere asumir el riesgo de pagar mayores costos políticos de los que ya afronta o de perder alguna posición de poder (o privilegio)
La pretensión de cambiar los principios de la arquitectura mundial mientras no se logran arreglar las goteras que vienen arruinando la casa propia no se negocia
Milei no es el motor de ningún big bang (por ahora), sino un acelerador de partículas en colisión de los socios de Juntos por el Cambio
Los propios hombres y mujeres del Presidente admiten que la tensión y la indefinición de las luchas internas son insostenibles en el mediano plazo
El cristicamporismo busca que el Presidente entregue el control de la economía para llegar en pie a 2023 con su Plan Aguantar; mientras, Fernández cree en su recuperación
La realidad de esta ciudad se ajusta a muchas de las características que definen a los estados fallidos, pero recientes hechos criminales parecen mostrar que la problemática ya trascendió ampliamente sus fronteras
Los extremos (internos y externos) tensionan al centro y lo mueven de su eje, desequilibrándolo; la desilusión, la frustración, la resignación y el enojo no son de derecha ni de izquierda
La Argentina real conspira una vez más contra la Argentina posible; y la política aparece como la enorme barrera capaz de frenar lo que podría ser un poderoso viento de cola por varios años
Tanto ruido y esfuerzo no atiende (ya hasta empeora) los problemas que padecen la mayoría de los argentinos
Todos comparten la certeza de que, así como están las cosas no pueden seguir y dicen que el Presidente es consciente de ello
Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta se mueven a tientas, amenazados desde ambos frentes, ante un orden político que se reconfigura luego de dos décadas
El Presidente y su antecesor aprovechan la recreación del círculo vicioso de los miedos y la confrontación para ocupar el centro de la política argentina
Lo que nadie augura es que se alcance por ánimo de concordia, sino por espíritu de supervivencia
El Presidente lanzó y se apresta a iniciar la “guerra contra la inflación” con el mismo optimismo con el que Vladimir Putin decidió atacar a Ucrania
Con el apoyo crucial de la oposición, el Presidente logró zafar del default, pero todo es incertidumbre en el Gobierno
El camino hacia la aprobación del acuerdo con el FMI exhibe tanta impericia como la falibilidad de las premisas que guían al Gobierno
En el debate sobre el pacto con el FMI importan más las palabras y el relato que las consecuencias que tendrá el entendimiento
La confirmación del acuerdo entre el Gobierno y el FMI abre un nuevo escenario; aunque el Gobierno se enredó con el proyecto; y la oposición cambiemita no quiere dar un cheque en blanco
El paso de Alberto Fernández por el Congreso expuso las debilidades de su gestión, la fragmentación del oficialismo y el síndrome del pato rengo, indeseable para cualquier presidente

Alberto Fernández acaba de comprobar, una vez más, que el paso del tiempo no soluciona los problemas, sino que suele devolverlos agravados. El acuerdo aún inacabado con el FMI y la situación internacional presentan día tras día novedades que sorprenden y complican al Gobierno en casi todos los planos.
El Gobierno suele quedar atrapado y sin resolver los problemas, pero lo que lo sostiene es la ilusión intacta de que el Presidente podría llegar sin romperse a las elecciones de 2023, e incluso más allá
Nadie rompe ni tiene incentivos para romper; tampoco para arriesgar demasiado con algún cambio; todo se vive en clave electoral o instinto de supervivencia
La anunciada quita de los subsidios al transporte de colectivos de la ciudad expone una vez más las prerrogativas de las que goza el gobernador bonaerense, tanto como las muchas limitaciones del Presidente y el control vigilante y permanente de Cristina Fernández
El Presidente parece no necesitar realidades para ilusionarse con promesas y obrar como si fueran hechos consumados
La realidad que espera al Presidente a su regreso no es mejor, sino peor, que la que dejó a su partida
Alberto Fernández suele mostrar una extraña habilidad para abrir nuevos frentes de problemas antes de cerrar ninguno
La carta de Máximo Kirchner es una acusación explícita al Presidente de claudicación y un pronóstico de graves perjuicios para la población: una bomba sobre la arquitectura argumental construida por Fernández y Guzmán
La cuestión pasa por esclarecer cómo será la distribución de las cargas que impondrá el ordenamiento imprescindible que requiere la economía, cuál será el costo que pagará el Gobierno y cuándo podrán llegar los eventuales beneficios
Las perspectivas económicas del país tornan prácticamente inevitable la necesidad de un arreglo por la deuda: un default lo convertiría en catástrofe sin atenuantes, capaz de borrar del almanaque del Frente de Todos el 2023
A pesar de las evidencias y advertencias, desde el Presidente para abajo casi todos se ilusionan con algunas señales económicas y políticas en su arbolito navideño

