Jorge Liotti

En la reunión con los gobernadores, Alberto Fernández y González García exhibieron proyecciones del ritmo de contagio; Larreta y Kicillof son los más inquietos por el impacto en el AMBA

 

Reconocen que está muy complicada la negociación con los bonistas privados, pese a las conversaciones de esta semana; detectaron una avanzada de los fondos buitre

 

Los mandatarios europeos cultivan por tradición la cortesía. Las enseñanzas de las guerras pasadas y el efecto contemporizador de la UE contribuyeron a forjar ese rasgo que tan profesionalmente exhiben frente a sus pares argentinos. Con ellos, Alberto Fernández pareció entenderse en el mismo idioma.

 

La economía argentina está cerca de cumplir dos años en estado de excepción. Desde que en abril de 2018 los mercados dejaron de prestarle plata al país, sobrevivió un tiempo gracias a los desembolsos del FMI y otro período por la expectativa de la definición electoral y el cambio de administración.

 

A las dos de la tarde del 9 de enero, el sol pegaba con la fuerza de todos los veranos. A esa hora, por la puerta del edificio que concentra los ministerios económicos, salía Gerardo Ferreyra, el directivo de Electroingeniería que había sido excarcelado tres meses antes, tras pasar más de un año en prisión por la causa de los cuadernos de la corrupción. En ese expediente había admitido haber entregado dinero a funcionarios kirchneristas, aunque negó que fuera para ganar licitaciones; adujo que se trataba de un aporte para la campaña.

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