Aldo Abram

Aunque implique un alza de tasas inicial, la autoridad monetaria tiene que sacar el excedente de pesos y recuperar la confianza en que mantendrá estable el valor de su moneda 

Mi abuela decía "Palo que bogas, palo porque no bogas", significando que hay quienes sólo se dedican a criticar porque hiciste algo o, también, porque no lo hiciste. A veces me parece que eso está pasando con la discusión sobre cuál es el valor del dólar en Argentina. Si está "atrasado" y eso piensa la mayoría, estarían comprando divisas y el tipo de cambio subiría fuerte; pero no lo hace. 

Si entendemos por qué los vaticinios sobre una suba de la pobreza no acertaron, podemos prever lo que hay que hacer para que el índice siga bajando: lograr que la inflación sea de un dígito en 2026 

Si se continúa el actual rumbo económico, es poco probable que el dólar aumente su poder adquisitivo en el tiempo. Al contrario, habrá cada vez mayor confianza en que la economía se estabilizará; lo que desincentivará comprar dólares o desprenderse de los pesos 

En el corto plazo, sólo queda priorizar el uso de los recursos con los que realmente cuenta el Estado para asistir a los que verdaderamente lo necesitan.  

La dirigencia política tiene un compromiso ineludible con los votantes, cambiar el rumbo de Argentina 

Las medidas que se han tomado en la primera semana de gestión apuntan a desacelerar dicha sobrealimentación.
Por un lado, aumentan los ingresos y bajan el gasto público para evitar tener que emitir para financiar al Tesoro. 

La Argentina está en un proceso hiperinflacionario, es decir que va hacia una hiperinflación que, como no estalló aún, se puede evitar. ¿Qué significa esto? Llevamos décadas de un Banco Central que priorizó emitir todo lo que necesitaba el gobierno de turno para cubrir sus excesos de gasto público, lo cual es mucho más de lo que la gente quiere tener de pesos. Como cualquier cosa con oferta mayor a la demanda, su precio cae. Así, el poder adquisitivo de nuestra moneda baja y, cuando vamos a comprar algo que sigue valiendo lo mismo, quien nos lo vende nos va a pedir muchos más devaluados pesos. Eso es lo que llamamos inflación y, mientras el mecanismo se los permite, los gobiernos gastan más a costa de empobrecer a los argentinos. 

A esta altura, ni un buen plan de estabilización que garantice cumplir con las metas del FMI serviría para curar este paciente. 

Se anunció la guerra contra la inflación y los especuladores, dejando claro que los culpables son los formadores de precios y avaros empresarios que, ante el aumento de la demanda, suben los precios y no la inversión y la producción. También, que las políticas que se implementarán serán las mismas que se han utilizado hasta ahora y que, según algunos funcionarios de la gestión, ya fracasaron. 

Se ha generado una expectativa positiva por el cierre de la negociación con el Fondo Monetario Internacional. No es para menos, si arribáramos a marzo sin una refinanciación de los más de USD5000 millones que vencen con ese organismo y el Club de París entraríamos en cesación de pagos y, a partir de allí, una gran profundización de la crisis, con un tremendo costo social. Ahora, ¿eso quiere decir que se resolvieron todos los problemas de los argentinos? 

Si para algunos el Gobierno no tenía plan económico, en la reunión con el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, el ministro Guzmán dejó claro que sí lo hay. Está basado en un Estado que es el motor del crecimiento y, por ello, no hay posibilidades de reducir el gasto público ni los impuestos que, al contrario, están aumentando para las empresas.

El FMI ya dejó trascender que la discusión técnica estaría casi cerrada. La falta de consensos no es con el fondo, si no en el frente interno del Gobierno.

Hay que tener en cuenta que endeudarse no es gratis para el BCRA

 


Queda claro que el DNU presidencial es inconstitucional; pero lo que más llama la atención es que el resto de nuestros representantes, que hemos votado como gobernadores o legisladores, no estén haciendo nada para que el PEN cumpla con las limitaciones a su poder que emanan de la Constitución

En Argentina, aún aquellos que tienen la suerte de tener un trabajo se han estado acercando a la línea de la pobreza con sus ingresos y cada vez son más los que caen por debajo de ella

Hay que convencer al Capitán de este barco que no cometa los mismos errores que las anteriores tripulaciones. Debe encarar las reformas estructurales pendientes o terminará chocando nuevamente contra el mismo iceberg

A mi juicio, es otra forma que encontramos los argentinos para no hacernos responsables de nuestros malos gobiernos y echarles la culpa a otros. De hecho, en nuestra historia, los ejemplos sobre este tipo de actitudes son incontables y cada gestión tuvo un "chivo expiatorio" para justificar su crisis.

La pregunta es por qué hay países que importan sus alimentos, su gente los puede pagarlos más caro e igual tiene acceso suficiente a ellos; mientras que en otros que los producen hay parte de su población que no tiene lo suficiente para comer, como en Argentina

La gestión anterior incumplió su promesa y, por ende, la fuga de ahorros de argentinos y extranjeros volvió a arreciar desde 2018. El camino es que el presidente Alberto Fernández anuncie un detallado plan para hacer reformas.

Para salir de la forma menos traumática posible del cepo se debe revertir la fuerte pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en el futuro del país.

Los políticos gastan de más, obligando a aumentar la presión tributaria sobre el sector privado, que disminuye la generación de puestos de trabajo

Algunos remarcan la contradicción de un Presidente que, en un momento, dice no creer en lanzar planes y, luego, anuncia que dará a conocer 60 medidas para relanzar la economía. Lo primero es tener claro que no hay ninguna contradicción entre estos dichos.

 

Se cierra un capítulo, pero estamos lejos de haber resuelto un problema de fondo de la Argentina

 

En un “deja vú”, muchos economistas ortodoxos critican al gobierno porque “no tiene un plan” económico. Lo mismo sucedió al inicio del gobierno del entonces Presidente Néstor Kirchner. Sin embargo, con el tiempo, quedó claro que sí lo había, que lo ejecutó y que luego lo profundizó su viuda, Cristina Fernández durante los dos períodos que le tocaron ejercer el mandato.

 

Una visión sobre las dificultades colaterales de sostener una cuarentena muy dura. Los efectos secundarios que impactarán en la sociedad argentina y en la economía general. El desafío post pandemia: generar un crecimiento fuerte y sostenido.

 

La decisión del Gobierno nacional de expropiar la empresa agroindustrial Vicentin, es una pésima idea. Más aún cuando hay gente del sector privado interesada en desarrollar esa actividad, con lo cual evidentemente, se garantizaría cierta actividad de la empresa.

 

La economía arrastra enormes distorsiones en las regulaciones de precios, de cambios, presión tributaria y laboral, que conspiran contra el crecimiento de la actividad agregada

Cuando se habla de litigiosidad laboral, suele asociarse al peligro que significa sobre todo para las PyMes, ya que un juicio puede ponerlas al borde de la quiebra.

 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, les reclama a los acreedores “buena fe”; pero, en realidad, les está pidiendo un “acto de fe”. Supongamos que un pequeño empresario amigo nos debe plata y, una vez más, viene a pedir mayores plazos para pagarlo.

 

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