Daniel Bilotta

04 jmMilei logró congelar las disputas internas con la reivindicación soberana sobre las islas, en un panorama donde su reelección no parece garantizada 

Un fallo a favor en las cautelares para reelegir en el Consejo de la Magistratura le hubiese proporcionado a los jefes comunales un precedente singular, la adhesión de jueces y abogados al fin de la restricción en los mandatos institucionales 

Daniel BilottaEl renovado ataque al periodismo coincide con la pérdida de influencia del mensaje oficial en las redes, un área vital para la reelección de Milei en la concepción política de los libertarios. El PJ no halla la forma de capitalizar las dificultades del gobierno. 

07 totoLas expresiones de Nadia Beller sobre la causa Andis vuelven a poner en crisis la promesa oficial de desterrar las prácticas de la casta. Las designaciones en la Justicia se confunden con las causas que preocupan al gobierno 

Mauricio Macri coloca a Hernán Lacunza en el tablero de candidatos no peronistas que pueden votar quienes rechazan al kirchnerismo y los libertarios. Mientras, el peronismo hace públicas las gestiones por su unidad 

El Presidente enfrenta el peligro de causar el efecto contrario al deseado; la confianza en lograr la reelección que pretende transmitir a los inversores choca con la urgencia por demostrar que puede aprobar reformas electorales en el Congreso aunque atraviese el último tramo de su mandato 

13 jm km santilliLa ansiedad oficialista por sumar méritos con el presidente es el inesperado obstáculo con el choca el Jefe del Gabinete, Los lógicos roces con Patricia Bullrich y Jorge Macri 

Versiones encontradas sobre las desventuras migratorias del titular de la AFA en los Estados Unidos. Javier Faroni fue convocado a declarar en los Tribunales de Florida por la investigación iniciada por el FBI. 

Diego Santilli comparte con el resto del oficialismo un nuevo pico de euforia. La salida de Manuel Adorni del gobierno coincidió con la aparición de indicadores alentadores en la economía. La construcción mejoró su actividad en junio y hay expectativas de que la inflación recupere su tendencia a la baja. Nada de eso, sin embargo, basta por ahora para lograr que los gobernadores contribuyan a la reelección de Javier Milei. La prioridad en la que trabaja el nuevo jefe del Gabinete.

 

De la promesa de arrasar el 26 de octubre a llegar a esa fecha con posibilidades ciertas de disputar la elección. El rechazo de los vetos a la ley de financiamiento universitario y la emergencia en el Garrahan confirma la metamorfosis impuesta por la realidad de los hechos al plan de gobierno para mejorar su representación en el Congreso. Vista desde la teoría economicista que juzga a la política por la eficacia de su rendimiento, la conclusión debe ser inquietante para los libertarios. Esta vez les tocó ser víctimas de la lógica implacable del mercado en la que depositan su fe. 

Axel Kicillof tuvo la suerte que le faltó a Javier Milei en una campaña monopolizada por la confrontación entre estos dos teóricos de la economía de signo ideológico opuesto. Pero con el mismo error de diagnóstico sobre las condiciones en las que llegaría el gobierno al 7 de septiembre, el primero de los dos comicios del calendario electoral bonaerense con otro pendiente el 26 de octubre por el desdoblamiento dispuesto por el gobernador. La medida defensiva que justificó en la necesidad de proteger la supervivencia del peronismo de la marcha exitosa del programa de Milei y de su alianza con el Pro. 

Javier Milei podría jactarse de haber instaurado el colmo de los libertarios como uno de los hitos supuestamente históricos que se atribuye haber logrado. Después de justificar que se viole abusivamente en las redes cualquier regla de decoro político con el fin de derrotar a lo que denomina “la casta”, censuró la difusión de información que podría perjudicar a su gobierno con un amparo dictado por la Justicia. Uno de los símbolos representativos de aquel grupo presuntamente parasitario al que sindica como responsable del atraso y la decadencia argentina.

La alarmante ineficacia del Estado para brindarle protección a su máxima autoridad y la incapacidad de las representaciones políticas para procesar sus diferencias dentro del espacio previsto a ese efecto por las instituciones quedó fielmente reflejado por los incidentes de anteayer en Lomas de Zamora. Javier Milei fue agredido mientras encabezaba un acto proselitista a favor de los candidatos de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Un episodio con similitudes al del atentado contra Cristina. Sobre todo por la deficiente prestación del operativo de seguridad y las custodias oficiales. 

La necesidad de garantizar un orden cerrado a las directivas emanadas del líder es el rasgo compartido por las listas de Fuerza Patria y La Libertad Avanza para las elecciones del 26 de octubre. Un balance bastante lógico tras la intervención directa de Cristina y Javier Milei en el proceso de selección de quienes las integran. Pero que también revela que se priorizará apelar al voto fidelizado en lugar de satisfacer la expectativa con la política de mayorías ciudadanas cada vez más amplias: prestarle atención a sus demandas urgentes. 

Javier Milei tiene dos conversiones pendientes. En apariencias, la que pretende realizar al judaísmo está demorada por los impedimentos del cargo que ocupa. Esa responsabilidad, según adujo, lo inhibiría de cumplir con todos los preceptos de esa religión. Aunque también está ligada al curso de su incipiente carrera política, la otra transformación aparece supeditada a ella desde una perspectiva más singular. Debería demostrar que es cierta su vocación de suprimir los privilegios atribuidos a la casta y que no se conforma con liderar una variante de ella para sustituir a la actual. 

Axel Kicillof precisa de una victoria de Fuerza Patria para demostrarle al kirchnerismo que si desdobló las elecciones fue para evitar que Javier Milei se atribuya la victoria de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Pero no con la intención de perjudicar el liderazgo de Cristina. De la obtención de ese resultado depende, además, mantener vigente su proyecto presidencial. No solo para fortalecerlo asociándolo a una victoria. También para librar a su estrategia de ascenso al poder de las dudas que persisten sobre su eficacia. 

El conflicto desatado por el cierre de listas en las tres grandes coaliciones que competirán en la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires proyecta sus efectos sobre la oficialización, el 17 de agosto, de los candidatos a diputados nacionales para los comicios del 26 de octubre. Una de las consecuencias del desdoblamiento dispuesto por Axel Kicillof. Si las previó, probablemente no haya especulado con lo adversas que podían resultarle. Sobre todo por algunos detalles de su aparente plan original, puesto al descubierto por la inscripción de las listas de Fuerza Patria para el 7 de septiembre. 

Javier Milei tiene razón en ser optimista con el futuro electoral. La mayoría de los indicios que surgen de los sondeos hacen prever una victoria de La Libertad Avanza el 26 de octubre. Incluso a pesar del fuerte traspié en el Senado a raíz de la alquimia que caracteriza su estrategia política. Una inédita audacia combinada con la impericia y desconocimiento de normas elementales para el funcionamiento institucional. El enojo ciudadano con la dirigencia de partidos tradicionales contribuye a disimular ese déficit inquietante y a configurar el milagro argentino que Milei está seguro de encarnar. 

La crisis abierta en el Pro por la derrota del 18 de mayo en la ciudad debilita su posición en la alianza que acaba de constituir con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del 7 de septiembre. Desde fines del siglo XX, el gobierno porteño es una fuente de poder con capacidad de incidir y digitar candidaturas bonaerenses gracias al contraste entre su salud financiera y el malestar crónico en las de la provincia. El riesgo de perder el control sobre esa influencia administrada por dos décadas es el corazón del conflicto entre Jorge y Mauricio Macri. 

La crisis abierta en el Pro por la derrota del 18 de mayo en la ciudad debilita su posición en la alianza que acaba de constituir con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del 7 de septiembre. Desde fines del siglo XX, el gobierno porteño es una fuente de poder con capacidad de incidir y digitar candidaturas bonaerenses gracias al contraste entre su salud financiera y el malestar crónico en las de la provincia. El riesgo de perder el control sobre esa influencia administrada por dos décadas es el corazón del conflicto entre Jorge y Mauricio Macri. 

Mauricio Macri y Axel Kicillof están atrapados en la polarización entre Cristina y Javier Milei. Una situación que relativiza su peso como aliados de La Libertad Avanza (LLA) y Unión por la Patria (UP). El escepticismo de ambos para animar una tercera opción que les evite ser absorbidos por esos frentes en estas elecciones y mantenerse expectantes en las de 2027 completa la paradoja del problema que comparten dos dirigentes de signo político antagónico. 

Javier Milei está revisando su caracterización de la casta con la que llegó al poder. Un proceso de introspección crítica impulsado por el comprimido escenario electoral de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires que, tal vez, lo obligue a una generosidad con algunos de sus representantes que no estaba prevista en su plan original. Sobre todo para las elecciones del 7 de septiembre. Por eso habría dado precisas instrucciones a su hermana Karina para que Sebastián Pareja relaje el acorralamiento al que somete a Cristian Ritondo y le ofrezca una salida digna. 

Cristina Kirchner transformó a la confirmación de su prisión domiciliaria en un hecho sin precedentes y a las cavilaciones de la Justicia para notificarla en un acto cuya magnitud conmovió al Gobierno, perplejo y sin reacción frente a la concentración en Plaza de Mayo, que terminó por interpretar como un desafío a la estabilidad de su gestión. Una conducta estereotipada que repite con los acontecimientos públicos que superan sus previsiones y lo obligan a interactuar fuera de las redes, la zona de mayor confort para su estrategia política. 

La presión del kirchnerismo sobre Axel Kicillof para que reunifique los comicios que desdobló en la provincia de Buenos Aires es la consecuencia política con impacto electoral más visible de la condena a Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Carlos Bianco no descartó que el gobernador se rectifique de la medida que postula como eje rector de la estrategia para los comicios de 2025. El de Gobierno es el ministro de mayor influencia sobre Kicillof y al que se le atribuye agitar la fractura con Cristina que hasta la semana promovió Jorge Ferraresi. 

Javier Milei parece haber encontrado el límite para explotar al máximo el resultado positivo del 18 de mayo en la ciudad de Buenos Aires. El único dentro de los cinco comicios de los que participó este año La Libertad Avanza y con la peculiar característica de ser una elección local. Por primera vez después de ese acto, la abstención parcial de Pro y de la UCR facilitó que la mayoritaria oposición kirchnerista sancionara en el Congreso un reajuste salarial a los jubilados. Un escenario que podría repetirse en el Senado si el oficialismo fracasara en diluirlo como ya lo hizo en Diputados. 

Javier Milei aprovechó la desorientación del Pro para intervenir en el conflicto abierto en su cúpula por el resultado de las elecciones en la ciudad. No hay otro significado para el desaire a Jorge Macri en el Tedeum ni para acelerar las conversaciones con Cristian Ritondo y Diego Santilli por un acuerdo electoral con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Quienes resisten por desconfianza a los interlocutores elegidos por el Presidente sueñan ser liberados de la incertidumbre que les provoca esa pesadilla por Mauricio Macri. 

Javier Milei superó a Mauricio Macri en el plano de las ideas. Su propuesta de sustituir al sistema político por otro que orbite a su alrededor atrajo mucho más al voto no peronista en la ciudad que la de respaldar cambios pero preservar la institucionalidad, la oferta del Pro. Al Presidente lo asistió la ventaja de sintonizar naturalmente con amplias franjas transversales de la sociedad que atribuyen a la política ser la responsable exclusiva de su estado de frustración colectiva. 

Javier Milei apeló al anuncio de rebajas arancelarias a productos electrónicos para desplazar de la agenda pública el rechazo del Senado a ficha limpia y reinstalar una conversación vinculada a la eficacia del programa económico. Junto a la inflación de abril, el tema que contribuyó a dejar atrás las explicaciones con las que se enredó para desmentir que su gobierno estuviese involucrado con el fracaso de una ley que abrazó como propia. Aún sin superar por completo ese estado de sospecha, el oficialismo logró regresar a su zona de confort para esperar que la elección del domingo en la ciudad desate el nudo de su eventual alianza con el Pro en la provincia de Buenos Aires. 

El rechazo a ficha limpia deja en suspenso el desenlace del conflicto entre Karina Milei y Santiago Caputo por el control de la estrategia electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, que tiene al Pro por campo de batalla. El equilibrio de la tregua pactada hasta las elecciones del 18 de mayo en la ciudad por todos los actores involucrados en ella fue roto por la frágil reacción del gobierno a su aparente profecía autocumplida. El rechazo a esa iniciativa que autoridades del Senado descontaban desde mucho antes que ocurra. 

Javier Milei reforzó esta semana la cruzada contra periodistas y economistas emprendida a poco de frustrarse la designación de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo en la Corte Suprema de Justicia. El Presidente argumenta la necesidad de dar respuestas incómodas a preguntas que también lo son. Si no las efectuase desde la máxima magistratura, tal vez no tendrían la misma repercusión. Omitida ex profeso, esa referencia ineludible es la que confiere el valor de diatriba a sus palabras: quien las pronuncia lo hace con esa investidura.

Ni la muerte del Papa detuvo la desaforada embestida de Javier Milei contra el periodismo. Quebró al tercer día la frágil tregua de la semana de duelo nacional que decretó el lunes por el deceso de Francisco. Más que por el inquietante afán de reivindicar su desapego a las formas institucionales, la salida de esa breve pausa en los ataques fue apremiada por el calendario electoral. Al Presidente le urge hallar un enemigo al que endilgarle sembrar las dudas que rondan el programa económico y que permean la credibilidad política de su gobierno. 

Donald Trump podría ser un problema para Javier Milei. Su asunción es señalada por los analistas más audaces como el instante previo a los sucesivos traspiés del gobierno argentino tras el discurso presidencial en Davos. En esa línea de tiempo, el momento exacto en que la realidad puso en crisis la hipótesis de los beneficios que la administración libertaria obtendría por alinearse sin reparos con la del republicano. Un espejo que devuelve en otra magnitud el reflejo de los controvertidos rasgos del neopopulismo. 

La especulación sobre quién pagará el costo político de poner en riesgo una victoria sobre Javier Milei en la provincia de Buenos Aires por la división del kirchnerismo es lo que demora el anuncio del desdoblamiento que Axel Kicillof blande como un hecho inminente. Al menos en lo inmediato, esa propuesta aísla al gobernador dentro de Unión por la Patria y divide opiniones en su equipo más íntimo de colaboradores. 

Las turbulencias en el mercado cambiario ponen a prueba la confianza pública en el gobierno. Sobre todo de su capacidad para evitar que la permanencia de este fenómeno impacte en los precios y afecte al programa contra la inflación. Hasta ahora, la propuesta más cautivante en la plataforma electoral de La Libertad Avanza. A 180 días de los comicios nacionales, la calidad de su eficacia deberá superar antes dos desafíos cruciales en la provincia de Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires. 

El capital político acumulado por el gobierno con el control de la inflación y el superávit fiscal es amenazado por su dificultad para establecer acuerdos con las fuerzas representadas en el Parlamento. El aval de los Diputados al DNU que lo habilita a un acuerdo con el FMI fue respaldado por la mínima expresión de la mayoría simple necesaria: 129 votos a favor sobre un total de 257. Un resultado que volvió a desnudar las carencias de Martín Menem para conducir ese cuerpo. 

Corrupción e inseguridad son los problemas que identifica más del 50 por ciento de los consultados en la primera semana de marzo por la encuestadora que releva datos para la mayoría de los dirigentes peronistas. Dos temas que incomodan al Gobierno por su permanencia en la conversación pública. No solo porque está revelando la impotencia de su estrategia de comunicación para imponer en ese debate una agenda propia. También porque no puede eludir la responsabilidad que le cabe en el criptogate y en los crecientes episodios de violencia. 

Javier Milei no consigue reponerse ni recuperar la iniciativa perdida con $LIBRA, el caso que lo obligó a designar a Ariel Lijo en la Corte por decreto ante la reticencia de sus aliados a votar su pliego en el Senado en medio de ese escándalo. Concebida como el primer acto de su campaña, la apertura de la Asamblea Legislativa quedó enturbiada por el incidente entre Facundo Manes y Santiago Caputo, el asesor presidencial que decidió embarcar a Karina Milei en una gira internacional para sustraerla de la escena generada alrededor del criptogate. 

El debate político está dominado por una curiosa simetría. El temor a que un resultado electoral adverso condicione la subsistencia es el fantasma que se agita en la izquierda y la derecha para lograr de cualquier forma la unidad de las fuerzas que expresan a esos espectros. Particularmente en la decisiva provincia de Buenos Aires. Fundada en un principio tan endeble, la uniformidad de esa propuesta es una de las amenazas a las identidades ideológicas que caracteriza a la crisis de representación. Lo llamativo es que La Libertad Avanza aparezca involucrada en ella. 

La perplejidad de un arco opositor sin propuestas para restablecer el vínculo dañado con una sociedad que descree de su capacidad para resolver los problemas le permite a Javier Milei disimular las impericias de su administración detrás del indiscutible éxito del plan económico. El principal promotor transversal de un clima de frenesí extraordinario que disimula el impacto negativo de no haber logrado cubrir las dos vacantes en la Corte con Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. El proyecto más ambicioso de su primer año de gobierno. 

Dos decisiones recientes del Gobierno abren dudas sobre la voluntad de cumplir con la promesa que se autoimpuso: reducir el Estado a una expresión mínima para garantizar la transparencia de sus procedimientos. Sobre todo en su régimen de contrataciones. Lo que Javier Milei denomina vulgarmente “terminar con los curros de la política.” Confiado a Federico Sturzenegger, ese programa parece desvanecerse en algunos segmentos de la administración. Como la oficina de Contrataciones que depende de la Jefatura de Gabinete. 

Javier Milei encuentra en el Congreso y en la Justicia dos escollos para avanzar con su ambicioso programa de reformas políticas. La más que probable cancelación de la convocatoria a sesiones extraordinarias confirmaría las dificultades del Presidente para hallar un balance entre poderes distinto al actual pero dentro del sistema republicano de gobierno. Dicho de otra forma: que el Legislativo le reconozca al Ejecutivo el rédito de haber estabilizado la economía en el primer año de gestión, facilitándole la sanción de una serie de leyes. 

El principismo de Javier Milei para rechazar el proyecto de ficha limpia no reniega del absurdo. Ariel Lijo es el principal candidato del Presidente a cubrir una vacante en la Corte. Nadie expresa como el titular del Juzgado Federal Nº 4 las arbitrariedades en las que puede incurrir la Justicia para amañar una causa, el riesgo que Milei conjeturó para ordenar el boicot al proyecto de Silvia Lospennato en la Cámara de Diputados. 

Javier Milei pudo haber presentido lo que finalmente no ocurrió: que el esfuerzo por mostrarse junto a Donald Trump sea comparado con el realizado cuatro años antes por Alberto Fernández para aparecer al lado de Joe Biden. Es decir, que hayan coincidido en la urgencia de ver al presidente electo en los Estados Unidos. Uno en 2020 y el otro en 2024. Milei lo resolvió con éxito más rápido. Se reunió ayer con Trump en la residencia particular que tiene en Mar a Lago, Miami. 

Probablemente la victoria de Donald Trump persuada a Javier Milei de insistir con el hostigamiento sistemático a la oposición para relativizar cualquier atisbo de reacción al estado de perplejidad en la que está sumida. Reforzados por el resultado de las elecciones de los Estados Unidos, el Presidente confía en los síntomas positivos del verano financiero para sostener la débil posición minoritaria de su representación en el Congreso con esta estrategia defensiva. 

El Gobierno encuentra en sus propias limitaciones la principal dificultad para organizar el nuevo orden político que imagina alrededor de los signos de recuperación económica. Un plan ambicioso, abortado a menudo por el modo desaforado con que la administración libertaria pretende sacar ventaja de la crisis que atraviesan el resto de las fuerzas políticas. De las que depende, sin embargo, para que sean viables las reformas que propone. Sus representaciones siguen siendo vitales para que no naufraguen en el Congreso. 

Axel Kicillof entregó anteayer el primer indicio de la respuesta que podría obtener la pregunta que se efectúa el entorno bonaerense de Ricardo Quintela. Hasta cuándo podría sostener su declarada prescindencia en la elección interna del Partido Justicialista (PJ). Kicillof compartió con Cristina este miércoles el homenaje organizado en La Plata por el gobierno bonaerense a las Abuelas de Plaza de Mayo en su 47° aniversario. La expresidente y Quintela se disputan la presidencia del PJ. 

Habrá que reconocerle a Jorge Capitanich su audacia. Fue el único que se atrevió a avalar en simultáneo las listas de Cristina Fernández y Ricardo Quintela. La fórmula de los caudillos provinciales para evitar inmiscuirse en el conflicto que atraviesa el peronismo bonaerense, pero que no todos se animan a aplicar. La disputa entre Cristina y Axel Kicillof es la única por el poder real, que se libra con la excusa de renovar autoridades en el PJ nacional. Si pudieran, la osadía de Capitanich sería replicada por los intendentes alineados con Kicillof. 

El inevitable, e incómodo, destino electoral común al que La Libertad Avanza y el Pro no podrían escapar en 2025 halló un nuevo síntoma de confirmación con el veto a la ley de financiamiento universitario. Mauricio Macri tal vez deba resignarse a renegar más de lo que consiga de un gobierno que juzga hereje cualquier sugerencia de rectificación a su programa económico. El motor que marca el ritmo de su batalla cultural por achicar el gasto del Estado. 

Que los intendentes peronistas del conurbano sean beneficiados por la boleta única de papel (BUP) desnuda las limitaciones de la ley sancionada esta semana por el Congreso para erradicar prácticas capaces de condicionar la voluntad de los electores. Sobre todo si termina de consolidar la posición dominante en ese sistema de decisión de quienes, con razón, están sospechados de mantenerse en el poder mediante opacidades consentidas por los vacíos legales del régimen electoral que este cambio deja indemnes. 

La presión de Máximo Kirchner sobre Axel Kicillof comienza a ser incomprensible hasta para algunos de los intendentes que conforman la alianza que sostiene al jefe de La Cámpora como presidente del PJ bonaerense. El gobernador no despierta simpatías entre la abrumadora mayoría de los que concurrió al acto del club Atenas en La Plata. Pero sí cierta cuota de compasión por el castigo excesivo al que es sometido por la imprudencia de incursionar sin mucha gracia en el campo de la poética.

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