Alcadio Oña
El Gobierno otra vez muestra datos de una manera que busca impedir ver la realidad de lo que está pasando con la economía.
Crecen el empleo informal, se contrae aún más el poder adquisitivo y la facturación en diversos rubros de la producción y los servicios se desplomó más del 60% en relación a un año atrás.
Las cifras de la AFIP y también de los gravámenes provinciales muestran una caída significativa.
Kicillof anunció que no se puede volver a la normalidad anterior a la pandemia. La diputada Vallejos lanzó un proyecto al estilo “vamos por todo”.
Va de los autos a los electrodomésticos y a las motos; del consumo de leche y carne al cemento y a las escrituras. La lista marca caídas históricas.
Especialistas con acceso a la Rosada y contactos con los bonistas hablan de un duro enfrentamiento.
Paro del campo, agujero fiscal, cortocircuitos con el FMI y los bonistas, recesión. El Gobierno acumula problemas.
Los datos del INDEC y la realidad hablan de una herencia gravosa. Deberá enfrentarla el Gobierno, con un plan que no sale y parece aguardar al FMI.
Pese al dólar alto y a ser un motor de la economía y una gran fuente de divisas, las ventas al exterior sólo suben 5,4%. Evidente: algo falla.
Torea a los bonistas y a la vez dice que no puede pagarles. Amenaza con el default, amparado por alguien que pesa en la Rosada. ¿Así se resuelve el problema de la deuda?
El fantasma del atraso cambiario y las tarifas ya dibujan un problema serio para el Gobierno. La inflación acosa y pide un plan que la ponga en caja
Queda claro en el reparto del impuestazo: refuerza el poder de Fernández y aprieta a las provincias. Y los gobernadores, sin caja, peregrinan hacia la Rosada en busca de plata.

