Roberto García

El mal endémico de dar poder a gente propia, sin considerar su conocimiento, se hace más grave cuando los que mandan son dos.

 

Es una trama repetida: siempre hubo conflictos entre los presidentes y sus vices. El maquillaje que permitió el triunfo electoral se diluyó.

 

Borocotizaciones como la de Ricardo Alfonsín no son algo nuevo en la política argentina. Brandoni bajo fuego y la muerte de Bonadio.

 

Rodeados de internas, Alberto y Francisco se reunieron en Roma y denostaron al ‘capitalismo salvaje’, pero evitaron varios temas ácidos.

 

Hay un inocente reclamo de un listado de promesas que nada podrían hacer frente a la crisis. Único logro: postergar el tema de la deuda.

 

Abundan los choques y discrepancias en el Gobierno, reflejo de los diferentes proyectos políticos que tienen los dos Fernández.

 

El uso político del perro presidencial podría ser una buena estrategia para ocultar a las medidas antipáticas en marcha.

Se expusieron cortocircuitos graves dentro del oficialismo por el frenado aumento de YPF y el duelo Frederic-Berni.

 

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