Roberto García
Tienen una misma pretensión de azaroso cumplimiento luego de las elecciones del año próximo: designar a un candidato a la Casa Rosada en el 2027.
Súbito y salvador. Justo cuando los cabecillas de las organizaciones sociales masticaban temor ante un desenlace carcelario por anomalías inexcusables en su responsabilidad por repartir subsidios del Estado, el ministerio de Sandra Pettovello –que había investigado esos presuntos delitos– de repente confesó que su instituto también ha cometido aberraciones y venalidades en la guarda y conservación de alimentos. Toneladas y toneladas de nutrientes al borde de la extinción como ejemplo de la desidia.
Karina Milei y Santiago Caputo salieron victoriosos de la última batalla de poder contra Nicolás Posse, el jefe de Gabinete desplazado.
Justo después de que Javier Milei afirmó que, a pesar de la crisis, nadie se muere de hambre en la Argentina, el arzobispo Jorge García Cuerva se despachó en el tedéum contra la dureza del corazón de los fariseos. Doble puntazo eclesiástico contra el Presidente: objetó la falta de piedad del Gobierno ante la parálisis del pueblo por mala nutrición, falta de educación e infame existencia económica de los jubilados y, al mismo tiempo, recordó indignado a la secta de los fariseos que intentaron asesinar al Señor (versión San Marco), aquellos judíos religiosos también llamados hipócritas que hoy podrían endosarse al devoto Milei si se hiciera una actualización siniestra de aquellos tiempos. Alusiones obvias al sectarismo: una general, descriptiva, y otra personal, teledirigida. Afrentosa, aun para los representantes de la comunidad hebrea presente en la Catedral, tan memoriosos como el prelado católico.
Para la pesquisa del gobierno, este cuarteto (Martín Lousteau, Horacio Rodríguez Larreta, Sergio Massa y Cristina Kirchner) se hizo cargo de bloquear y atrasar el dictamen en el Senado por la Ley Bases, considerada por Javier Milei como la llave del tesoro de su gestión.
Se corrió a Brasil antes de que Lula se fuera a Cannes. Alberto Fernández, más canoso que la cana blanca dirían los hermanos Expósito, se entrevistó con quien hoy es presidente y ayer estuvo preso. Al revés de lo que le podría ocurrir al argentino si prosperan las denuncias y pruebas en la monumental causa de los seguros.
La oposición se entretiene en hacerla madurar hasta el infinito como forma de pudrir la fruta. Aunque, es obvio, se refugian en las inconsistencias de una pobre redacción y de una peor defensa de los funcionarios. Mucha ideología y poca sensatez laboral.
“Se la llevaron con la pala”, afirmó Cristina Fernández de Kirchner desde el púlpito. Después, siguió la dama: “Conmigo se cansaron de ganar plata”. En esos discursos además, incluía su opinión crítica sobre los empresarios, justo al revés de un Javier Milei, quien acaba de considerarlos “héroes” de la Argentina en una visita reciente a Bariloche. Exagerando, para ella son semejantes al “petiso orejudo”, al “gordo Valor” o a “los Cantero” de Rosario. Con buenos modales, claro.
Le endilgan al veterano dirigente gremial José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) una confrontación exagerada con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse. Corresponde a un episodio vinculado a la disputa por la privatización o ajuste de la empresa Aysa.
“Justo acá van a dar ñoquis”, bromeaba uno de los asistentes al festejo mientras contemplaba una hilera interminable de fiscales y jueces, autoridades del Municipio porteño, legisladores enjoyados y “bloodsuckers” del negocio del juego. Ninguno se negaba a los ñoquis con hebras de milanesa entre otros platos llamados gourmets.
Mientras Milei promueve que su Ley Bases de bajas calorías se imponga en la Cámara alta, otros afirman: "Haremos todo lo posible para impedir que salga la norma en el Senado". Son palabras de Axel Kicillof, modelo de guerrero y candidato a Presidente en el 2027.
Mercado de valores: fuerte suba en acciones y bonos en la previa del discurso de Javier Milei
Mucha economía y poca historia o política en el gobierno Milei. Falta alimento en ese sentido. Con advertir ciertos antecedentes públicos, el presidente hubiera enfrentado con mejor cobertura a la burocracia del mundo universitario que esta semana le arrebató la calle con una multitudinaria marcha.
Se consumió como un fósforo 10% del mandato gubernamental, ya pasaron cuatro meses y quince días de los 48 meses que le concedió el electorado. Y aún faltan funcionarios por designar, firmas en los expedientes, cierta demora general se advierte a pesar de un mandatario terminante en anuncios. Solo ciertas áreas cumplen requisitos casi a pleno (Economía), para bien o para mal. Luis Caputo y Santiago Bausili (Banco Central) se ganan el sueldo.
A Milei le cuesta eliminar al enemigo, en especial si no le conoce sus secretos - Por Roberto García
Como los fracasos son más advertidos que los éxitos, en esta misma semana el Presidente se embarró en los dos fallidos anticipados, con su propio titubeo sobre los aumentos de aranceles y en el de las prepagas.
Rara e imprevista coincidencia: Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner reconocen cierta admiración por Javier Milei, como si el mandatario realizara lo que uno de ellos no pudo (Macri), y ella, a su vez, celebra la convicción y persistencia del economista por imponer lo que piensa, condición que se atribuye a sí misma y que obviamente no se corresponde con la pasada tarea de su malhadado elegido Alberto Fernández.
Así empezó Javier Milei un recorrido por varios países que puede tener epílogo bélico: asistir en 60 días a Kiev para acompañar en la guerra contra Rusia a Volodimir Zelenski.
Bajo el remanido apotegma de “es la economía, estúpido”, Joe Biden supone que logrará la reelección en noviembre. A pesar de lo que dicen las encuestas en su contra, hay un dato objetivo a favor del presidente-candidato: se considera que los norteamericanos pocas veces, han vivido mejor económicamente que en la actual Administración (poco desempleo, dominio de la inflación, mayor consumo, prosperidad). Ese estado de ánimo, la vigencia del dicho justifica la decisión demócrata de intentar una repetición con Biden.
Como si fuera el comandante tropical, Javier Milei mandó parar: ordenó suspender el conflicto público con su segunda, Victoria Villarruel, quien –ofendida por sentirse postergada en el Gobierno– provocó una tensión inesperada con dolidas declaraciones televisivas.
Casi todas las semanas, Javier Milei genera titulares bélicos. Se verá este domingo, cuando asuma una posición sobre el golpe militar de 1976, al parecer con discurso incluido y con el rumoreo previo de que hasta podría indultar a militares condenados y bajo proceso. En estos días de vértigo, agregó el mandatario una revulsión para el Poder Judicial.
Todos los caminos conducen a Roma, pero la ciudad se niega a ese destino. Demasiada responsabilidad. Y trabajo. Leyes, decretos, cautelares avanzan hacia la Corte Suprema como última fatalidad y sus cuatro miembros rechazan como Roma esa alternativa final: desean no intoxicarse con decisiones que le son ajenas, que le pertenecen a otro poder. A favor o en contra. Lo dijo el mismo titular, Horacio Rosatti, al señalar que la política debe resolver los problemas que ella misma crea. Nosotros afuera. Algo así como la consigna turística que consagra al paraíso del juego: “Lo que ocurre en Las Vegas queda en Las Vegas”. Y el barro no me salpique.
El castigo a los productores locales que aumentaron los precios, las discusiones internas en la UIA, el pacto con el FMI y el cambio en Milei: ahora hay más azúcar que látigos en el domador para ganarse la confianza de los leones.
Encuentro. El Gobierno destrabó temas con los gobernadores, mientras avanza el acuerdo con el PRO.
El proyecto que mantiene Milei en su cabeza sigue postergado en la carpeta del Ministerio de Economía y se cubre de polvo por condiciones técnicas adversas y una firme inhibición del Fondo Monetario Internacional.
“No nos dejes caer en la tentación de escribir sobre el discurso de Javier Milei”, rezaba un periodista, harto de incluir al mandatario en todas sus notas de los últimos dos meses y medio. Propósito imposible: la aparición del Presidente en el Congreso agrando su centralidad como si fuera la final de un Mundial de fútbol y, por primera vez, rompió su cuidada cortesía con exgobernantes y figurones de la pasada administración: castigó con nombre y apellido a Cristina Fernández de Kirchner, a Sergio Massa, a Pablo Moyano, Juan Grabois y a Máximo Kirchner. No aludió personalmente a Alberto Fernández –con quien habla cada tanto, al parecer–, aunque advirtió sobre trapisondas a investigar en seguros que comprometen al ex y afectan al “peor gobierno de la historia”. Una mancha más, indeleble.
El ex presidente tiene con el actual mandatario un diálogo más intenso y frecuente de lo que se cree. Mantienen conversaciones telefónicas periódicas, comparten cierta intimidad incluso en pequeñeces y se confiesan inquietudes mutuas. Ambos operan juntos en las bambalinas del Congreso.
Milei contra todos: no se inquieta por abrir frentes, sino que los promueve. Ahora contra los gobernadores.
Tal vez los ofendidos legisladores, el 1° de marzo le hagan un boicot al Presidente, quizás devolviendo agravios o por aquella exposición que el Presidente decidió realizar fuera del recinto, cuando asumió frente a la plaza de los dos Congresos.
Sostiene Fraga que Javier Milei debe ser el único presidente argentino que, al revés de sus predecesores, en lugar de referirse como guía personal a próceres locales –San Martín, Sarmiento o Rosas, según los gustos–, retrocede en el tiempo y elige un modelo diferente: a Moisés, el libertador de una parte del pueblo judío.
El ingeniero descarta que el personal de su cercanía se integre como ministros al gabinete. En cambio, está dispuesto a ofrecer (o pedir) candidatos para las segundas líneas del gobierno.
Difícil que el Presidente llore en su reunión con el Papa. Al revés de lo que ocurrió en su recorrida judía, de su emocionada visita al Muro de los Lamentos abrazándose con su rabino de cabecera: allí cada uno expresa su recogimiento o la plegaria del modo que se le ocurre, tocando la piedra, golpeándola con la cabeza, entregando su suplica con caricias, cantando ensimismado o reclamando el perdón con raros movimientos.
El equipo “Viva la libertad, carajo” sacó una mínima luz en el tanteador. En medio de un bochorno violento en las calles y un papanatismo en el recinto que desató la furia de legisladores tradicionales, Miguel Pichetto por ejemplo, (también otros opositores que se descontrolan al ver convertido el Parlamento en una suerte de Bristol marplatense, mate y bizcochos, ojotas y bermudas junto a conversaciones semejantes al gentío veraniego en el cual solo faltan las sombrillas).
La visión optimista de Milei difiere en su club de amigos: abundan los reproches por cierta mala praxis en el Congreso, falta de expertise en los trámites, improvisación y cambios en las negociaciones.
La caída del capítulo fiscal de la ley ómnibus representa la pérdida pública de la virginidad del Gobierno. Por primera vez, Milei observará este lunes la conducta de los operadores, que le han sido favorables en este mes y medio.
Al presidente no le gusta gobernar al estilo casta, ni terminar arrepentido como Macri por lo que no hizo.
Aunque desea ser un rabino, Milei es un cura. Al menos, responde a la definición elemental y bien pensante que describe a un sacerdote: carece de vínculos matrimoniales, no tiene hijos, parece consagrado a una sola actividad. Para colmo, con escasos amigos, el único espejo examinador del Presidente lo constituye su hermana Karina, también sin hijos, con relaciones no perennes, dedicada a la exclusiva fraternidad.
Se vino abajo el empoderamiento de los Daer, Moyano, Piumato, Recalde, Belliboni, Plaini, Yasky seguramente Pérsico y Grabois; de semipesados pasaron a peso mosca. Milei por ahora desconoce el pedal de freno.
Sin Robespierre no hubiera habido Revolución francesa. Discusión bizantina sobre el protagonismo de ese mítico personaje, símbolo de la anticorrupción y la transparencia, el más amado por todas las mujeres aunque no se le conoce que haya tenido vínculo con ninguna (tampoco con hombres). No es el caso de Javier Milei, obvio, pero su gravitación personal en el nuevo proceso argentino parece identificarlo con aquel jacobino de la primera República de Francia: siempre adelante y con iniciativas que generan otro tipo de terror en el sistema corporativo del país. Solo falta que pueda implementarlas.
Un Presidente con ansias de figuración presencial. Cambió a Mick Jagger por el arrojado Charly García. Rockero al fin. Justo el mismo día dos resoluciones clave, traumáticas. Y prestadas.
Javier Milei, en apenas 72 horas, nuevas relaciones, cambios de identidad, omisiones deliberadas, adaptación al obligado lecho de Procusto que exige la Presidencia.
Al debutante ejecutivo Javier Milei lo acompaña un doble propósito en la jura de hoy. Más bien, un albur. Además de presidir un gobierno exitoso, espera romper la última costumbre de los mandatarios argentinos: la imposibilidad de renovarse en el cargo, reelegirse. Uno perdió, el otro marcho por la trastienda: Mauricio Macri y Alberto Fernández no pudieron superar un solo mandato.
Se va este domingo alguien que no quiso ser Presidente y asume una figura que pretende la ocupación plena del cargo. Difieren ambos en la ambición. O el coraje. Milei se volvió más pragmático y ni siquiera incorporó Milei a su Gabinete adláteres de su correntada anarca. Va a gobernar solito.
Intriga: Mauricio Macri se ha desilusionado con Javier Milei o se molestó porque ningún hombre de su confianza accedió a la primera línea del futuro gobierno. Nada en ministerios o secretarías, ni siquiera colocó a Bernardo Sarabia Frías en la Procuración del Tesoro –va Rodolfo Barra, cuestionado por su militancia adolescente, en lugar de reparar en sus últimos 50 años como jurista–, tal vez elegido para desarmar juicios del Estado.
Duración de la estadía: 10 días. Hasta entonces, felicidad. Así reza el programa turístico de la nueva Argentina, la de la beautiful people que comenzó con el triunfo electoral de Javier Milei y su regreso de los Estados Unidos.
“Billetera mata galán”. Frase de un pensador callejero aplicada vulgarmente al viaje luego demorado de Javier Milei a Nueva York y Washington, con avión alquilado por Gerardo Werthein (candidato a la embajada en EE.UU. o a Naciones Unidas) que parecía de agradecimiento religioso al corazón Lubavitch en Brooklyn que fue la sede del mítico rabino Schneerson.
El alborotador escaló al primer círculo de la Divina Comedia. Tiempo para el diálogo y calmar las ansias de tantos argentinos que golpean la puerta del recién elegido para salvar a la patria.
Señales. La piedra movediza del tipo de cambio probablemente será la primera de las dificultades que tendrá la nueva gestión.
La mayor parte de los que van a las urnas opinan en contra de esa teoría de la evolución, para ese gentío los dos candidatos no parecen los mejores de la Naturaleza. Kaput Darwin.
Uno contra el otro. Y viceversa. Tratan de voltearse de sus jacas, como en los torneos medievales. Protocolos, lanzas, armaduras, pompa y ceremonia. Menos deportiva, la justa de esta noche puede compararse a las de aquella época. Con una diferencia decisiva: los contendientes no son caballeros. Y llegan al encuentro con leyendas negras, uno prometiendo la conversión política de su conducta a partir del 11 de diciembre, como el pase de una religión a otra; y, el otro, diciendo que insistirá con sus propuestas radicales cuando muchos que lo votan creen que no podrá cumplirlas (dolarización, cierre del Banco Central, etc.). Un desafío de fe el enfrentamiento entre Sergio Massa y Javier Milei, uno de los dos próximo Presidente de la Argentina.
La improvisación y desidia en la novel Libertad Avanza provoca pleitos internos - Por Roberto García
Una escena que jamás imaginó el más intuitivo de los directores de cine con estos cuatro personajes como destino, tan imprevisible de fantasear hace dos años como difícil de predecir hoy el dúo a coronar el domingo 19 de este mes.

