Joaquín Morales Solá
La ideología pintarrajea con trazos dramáticos la realidad. Que el oficialismo se quiere llevar puesta la Constitución. Que también se propone cerrar el Congreso. O que tal vez el gobierno de Javier Milei no pueda cumplir su mandato. De esto último dieron cuenta Leopoldo Moreau, con una clara insinuación, y el cineasta Adolfo Aristarain, quien directamente convocó a la sublevación popular hasta terminar con el gobierno de Milei. Dejemos tales incitaciones al golpismo en manos del fiscal Carlos Stornelli, que ya hizo la denuncia.
La intransigencia es la refutación de la política. Una de las tantas rarezas argentinas consiste en haber tenido partidos políticos que llevaban la palabra intransigente en su nombre: la Unión Cívica Radical Intransigente o el Partido Intransigente; este último sigue existiendo como aliado del kirchnerismo. La política es una profesión para personas flexibles, capaces de discernir entre lo importante, lo urgente y lo complementario.
La intención tiene el verdadero sabor de una revolución. El corpus jurídico de Javier Milei, contenido en un extenso decreto de necesidad y urgencia y en un gigante proyecto de ley, significa lisa y llanamente el diseño de otro país.
A las históricas regulaciones del Estado argentino se le deben agregar el enorme cúmulo de nuevas regulaciones, fideicomisos y reglamentos que establecieron los Kirchner; por eso, la reforma de Milei es más profunda que la de Menem
Cuando cambió el ecosistema, los dinosaurios no sabían que acababa de comenzar el período de su extinción. Tal vez algo de eso haya sucedido en la noche del miércoles pasado, cuando Javier Milei anunció por un decreto de necesidad y urgencia la mayor desregulación de la economía que se recuerde. Carlos Menem y Domingo Cavallo hicieron una importante desregulación en los años 90, pero la economía no había vivido todavía la vasta experiencia reguladora del kirchnerismo.
El orden público es responsabilidad absoluta del Estado, pero ocurre también que ese principio no existe desde hace, por lo menos, 22 años
“Vamos a estar durante unos meses peor que antes”, asestó Caputo con esa sinceridad de los actuales gobernantes que bordea la pulsión suicida; también la practica Milei y, hasta ahora, le dio buenos resultados
El presidente Javier Milei anticipó que hará un severo ajuste del gasto público y vaticinó que la estanflación durará unos meses
Cuando el jueves pasado, el último día hábil de la gestión del dueto Alberto Fernández-Cristina Kirchner, la Corte Suprema de Justicia incorporó al Consejo de la Magistratura al senador Luis Juez y expulsó al kirchnerista Martín Doñate, le asestó una definitiva derrota a la aristocracia política que gobernó el país durante 20 años.
El presidente electo estará en condiciones de cambiar la relación de fuerzas en el Congreso porque tendrá margen para negociar con gobernadores empobrecidos por la campaña electoral de Massa
Es hora de darles relieve a ciertas certezas, aunque estas sean razonablemente pocas. Entre tanto ajetreo político, en medio de tantas versiones que se desvanecen poco después de nacer, es conveniente repasar qué es cierto y qué no es cierto en los preparativos del próximo gobierno de Javier Milei.
Milei está optando por personas con probada aptitud para la función pública; no es una noticia menor, y es, más bien, una demostración de que es consciente de sus propias limitaciones
La sociedad argentina decidió abandonar el territorio conocido para adentrarse en un tiempo político cargado de innovaciones
En el país de los próximos años las certezas serán una nostalgia. Sea Javier Milei o Sergio Massa el próximo presidente, lo que se avecina es un período presidencial de notable fragilidad parlamentaria. Dos personalidades tan predispuestas a un fuerte liderazgo de la administración, sea cual fuere el elegido, deberán aprender o renovar la aptitud para la permanente negociación política.
El último debate presidencial dejó a muchos argentinos abatidos por la decepción y la frustración; varios de ellos suponen que la opción entre Sergio Massa y Javier Milei es la peor de las opciones posibles que existían
Ya es hora de pedirle a la Justicia que rinda cuentas. Por ejemplo: ¿qué espera el juez Marcelo Martínez de Giorgi para secuestrarle el teléfono al diputado Rodolfo Tailhade? ¿Qué espera, en todo caso, para pedirle a la Cámara de Diputados que autorice ese secuestro? La oficina judicial encargada de analizar los teléfonos legalmente intervenidos (Dajudeco) ya nombró a Tailhade demasiadas veces en sus informes como para que el juez interviniente decida medidas por su cuenta. Martínez de Giorgi tiene la oportunidad de demostrar que no es un juez funcional al kirchnerismo, como lo ha venido siendo hasta ahora.
Fernández denunció por cadena nacional a jueces y fiscales basándose en una operación de espionaje, lo mismo que Cristina, cuando protestó contra su condena por hechos de corrupción
Aunque Sergio Massa ganara el próximo balotaje, Cristina Kirchner conoce el estilo del actual ministro de Economía y, sobre todo, está al tanto de que se propone terminar con ella
Un sector importante de la sociedad argentina sufre una depresión aguda desde el domingo pasado. Sergio Massa y Javier Milei convocan al amor o al odio, a la adhesión o al rechazo. No hay grisura posible en la relación de la sociedad con ellos.
La polémica apremiante de ahora, al menos en Juntos por el Cambio, consiste en decidir qué hará esa coalición frente al balotaje de dentro de poco más de veinte días
Nunca antes -nunca en los en los últimos 40 años de democracia, al menos- un candidato presidencial hizo tanto despilfarro de recursos públicos en beneficio de su propia campaña electoral
El desastre es silente. La sociedad argentina llega a las elecciones de hoy, que marcarán buena parte de su existencia en los próximos años, casi sin exponer los signos de la tragedia que atraviesa. Ese drama desprovisto de síntomas visibles explica en parte la impotencia de los encuestadores para ofrecer resultados creíbles y terminantes en las vísperas del acto electoral.
Solo Alberto Fernández puede salvar al último gobierno kirchnerista de convertirse en un mamarracho peor del que ya es. En efecto, una vez que Cristina Kirchner logró que el Senado se alzará contra la Constitución, resta ahora que el Presidente firme el decreto por el que designará nuevamente a la exjueza Ana María Figueroa en el lugar del que la Corte Suprema de Justicia la echó hace menos de un mes.
Los recursos que reparte Sergio Massa son producto de la emisión espuria de pesos, que es la mejor forma de aventar el fuego de la inflación
Muchos empresarios y profesionales temen que la famosa motosierra del líder libertario comience por podar el sistema político que gobierna el país desde hace casi 40 años
Ahora se explica mejor que nunca por qué el kirchnerismo intentó vanamente renovarle el acuerdo en el Senado a la jueza Figueroa
A veces, se parece al dueño de una quermés rifando artículos del hogar a precios módicos; otras veces, simula ser un filántropo dispuesto a donar su fortuna personal, aunque él es generoso solo con el dinero del Estado. Sergio Massa está preparando su futuro, haya ganado o perdido en las próximas elecciones presidenciales, e imagina ese destino de la mano de Javier Milei. El peronismo, en rigor, está entornando al líder libertario. “¿Saben cuál es la diferencia entre Massa y Milei? Ninguna”, pregunta y se responde un importante funcionario del gobierno de Alberto Fernández.
Massa reparte dinero que no es suyo para hacer campaña, Milei le pide al Gobierno que viole la ley en beneficio propio y Macri debió salir públicamente a aclarar su respaldo a Bullrich y su vínculo con el libertario
Algún día de la semana que comienza, la Cámara de Casación, la más alta instancia penal del país, decidirá finalmente si habrá juicio oral y público sobre el supuesto delito de lavado de dinero en las empresas Hotesur y Los Sauces, ambas propiedades de la familia Kirchner. Será la primera consecuencia concreta del desplazamiento de la exjueza Ana María Figueroa por decisión de la Corte Suprema de Justicia contra la porfiada insistencia de Cristina Kirchner, que quería a toda costa que esa magistrada siguiera en el cargo más allá de los 75 años, el límite etario que les impone la Constitución a los jueces para seguir en el cargo.
Cristina Kirchner y la jueza Figueroa están dispuestas a arrastrar a los tribunales hasta la vergüenza y el barro; llama la atención que no hubiera una mayoría en la Casación para reclamarle a la camarista el respeto a la ley
Cuentan que hace poco, en una comida con personas muy importantes, una de éstas le puso la mano en el brazo a Javier Milei. “¡No me toque!”, reaccionó en el acto, enojado, el candidato libertario. Mientras camina por un eventual sendero hacia el poder, Milei va sembrando anécdotas. Pero lo cierto es que no cualquiera puede ser presidente de la Nación.
Massa decidió ser generoso metiendo la mano en bolsillos ajenos, en busca de que quienes no votaron por el Gobierno en las PASO lo hagan ahora, porque el candidato les dio unos pesos en medio del vendaval inflacionario
El país vive un shock postraumático desde la gran crisis de principios de siglo. Siempre teme repetir la peor parte de aquella pesadilla colectiva. Desde entonces, cada tanto se asusta ante la posibilidad de que regresen los asaltos y saqueos a comercios y supermercados. Sucedió en los últimos días, cuando hubo, en efecto, varios robos (o intentos frustrados de robos) a comercios en Mendoza, Córdoba, Neuquén, Santa Fe, el conurbano y el interior bonaerense.
Sectores del kirchnerismo apuntan a una inverosímil confabulación entre Milei y Bullrich para explicar los ataques a supermercados y comercios
El país se asoma a un territorio desconocido, esa terra ignota que aún no ha sido explorada por el hombre (por los argentinos en este caso). Un candidato antisistema, Javier Milei, podría ser el primer presidente decidido a acabar con el régimen político que gobierna la nación política desde hace casi 40 años.
Massa descartó la posibilidad de su renuncia porque esté seguro de que cumplirá mejor con su campaña presidencial desde la condición de hombre fuerte de la administración
Fue un espectáculo inhumano y cruel. Sucedió en las vísperas de las elecciones presidenciales y significó el derrumbe de varios paradigmas del kirchnerismo. Uno de ellos consistía en que no se debe hablar de la inseguridad para no estigmatizar a la supuesta delincuencia que impulsa la crisis económica. Dicen que tampoco se debe debatir sobre el tráfico y consumo de drogas en un país estragado por los negocios y las adicciones de sustancias ilícitas.
El país se meterá en un brete complicado si los resultados del domingo conformaran a los extremos, pero la política es reacia a dejarse gobernar por la lógica y la aritmética
Nada en él es como parece. Sergio Massa anunció, solemne, que no usará dólares de las reservas para pagarle al Fondo Monetario, y salió en el acto a pedir dólares prestados. Aquella afirmación encierra una mentira. La verdad, siempre poliédrica y compleja, consiste en que no hay dólares en las reservas del Banco Central, y en que los dólares que este usa desde hace varias semanas corresponden a los encajes (es decir, a los depósitos de los ahorristas en dólares).
Resulta imposible imaginar que el Senado le conceda el acuerdo a la jueza Figueroa el próximo miércoles, cuando cumplirá 75 años, y el Presidente firme su nombramiento el mismo día; todo, a cuatro días de las PASO
¿Qué significa el nuevo ajuste de Massa? El dueto político que conforman Alberto Fernández y el ministro de Economía llevó a la Argentina al segundo puesto entre los países con más presión impositiva sobre sus ciudadanos, según una estadística de las Naciones Unidas. Este país de fantasías y paradojas es superado en su manía por crear impuestos solo por Comoras, unas desconocidas islas en el sur de África, y casi duplica en tales obsesiones tributarias nada menos que a Venezuela.
El kirchnerismo insistirá la próxima semana en renovarle el acuerdo legislativo a la jueza Ana María Figueroa y aprobar los pliegos de otros 75 magistrados y fiscales
Alberto Fernández es un primer mandatario conmovedoramente solo, como no existe memoria de otro en la Argentina
Sergio Massa quebró todos los limites conocidos para llevar la campaña a un espacio sucio y obsceno
Sergio Massa ha elegido como su enemiga electoral a Patricia Bullrich, que inauguró su campaña con un spot intransigente e implacable, que difícilmente le sea útil más allá de las PASO
El ministro de Economía y precandidato presidencial copió todas las tácticas de Néstor Kirchner, duras y tramposas, frente a los desafíos a su poder
Una mayoría social argentina se cansó del populismo y del discurso sobre las bondades de la izquierda, tal vez como consecuencia de 20 años en los que el kirchnerismo hizo las dos cosas con pésimos resultados. ¿Pruebas? Los cuatro principales candidatos presidenciales (Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Sergio Massa y Javier Milei) están muy lejos de las ideas que ejecutaron sin suerte los dos Kirchner.
Massa llegó a ser candidato después de presionar (y hasta extorsionar) a los dos principales referentes de la coalición peronista gobernante: el Presidente y la vicepresidenta; nadie confía en él, pero se ve cómo sabe usar los codos para abrirse paso
La fórmula que encabeza el ministro de Economía junto a Agustín Rossi no representa ni las ideas ni el discurso de la vicepresidenta; el peronismo dejó de preocuparse por el bolsillo de la gente común porque se convirtió en una organización política lírica
Los desmanes en Jujuy anteceden el caldo que promoverá el kirchnerismo ante una política económica ortodoxa si ganara las presidenciales cualquier fuerza política racional

