Jorge Raventos

Desde el jueves 3 de septiembre por la noche, Javier Milei se ha internado en un territorio que hasta entonces estaba fuera de sus mapas. Terra incógnita. Incorporó a su discurso la palabra soberanía y puso en marcha procedimientos (preexistentes, pero hasta allí desestimados) de presión del Estado sobre intereses privados. 

Jorge Raventos7El último miércoles, el oficialismo consiguió remontar la situación de derrota legislativa sufrida a mediados de mes y logró imponer proyectos que la Casa Rosada había promovido como emblemáticos: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (para redefinir la misión de la entidad, priorizando la estabilidad monetaria por sobre otros objetivos secundarios, colocando la preservación del valor de la moneda como mandato central de la institución) y los cambios en la denominada Ley de Inocencia Fiscal, iniciativa que apunta a captar los famosos "dólares del colchón" incentivando su flujo hacia el crédito formal y, por esa vía, a la inversión. 

Jorge Raventos7El oficialismo ha establecido como objetivo prioritario conseguir la reelección de Javier Milei en las presidenciales del año próximo. Por ahora; las encuestas, pese a registrar sucesivos retrocesos en las opiniones favorables al gobierno y al Presidente, auguran que Milei ganará la primera vuelta pero que, con los números actuales, no conseguiría evitar la necesidad de un riesgoso balotaje. 

Jorge Raventos7La Casa Rosada celebró con alivio la cifra de inflación de julio disparada por el Indec. Fue de 2,1%, superior al índice del mes anterior pero más moderada que el 2,9% que registró la inflación porteña. En cualquier caso, el modesto alegrón no hace posible que en agosto pueda cumplirse el augurio presidencial de una inflación “que empiece con cero” ni oculta el hecho de que el índice interrumpió rápidamente la insinuación de caída que se había celebrado en junio. 

Jorge Raventos7Contrariando el diagnóstico previo de la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, el oficialismo debió resignar ayer el polémico capítulo III del proyecto de defensa de la propiedad privada; ese capítulo, que habilitaba la venta de tierras a ciudadanos y empresas extranjeros, no contó con el esperado respaldo de las fuerzas aliadas. 

Jorge Raventos7¿Cómo interpretar la conducta del presidente Milei durante su visita a Brasil? 

Jorge Raventos7La política suele creer que toda expresión social relevante termina manifestándose en las instituciones, en los partidos o en las elecciones. Sin embargo, de tanto en tanto aparecen fenómenos que parecen desmentir esa convicción. En los últimos meses la Argentina ha conocido dos de ellos. Ninguno nació en el ámbito político, pero ambos movilizaron a cientos de miles de personas y dejaron una impresión semejante: debajo de la superficie institucional existen corrientes profundas cuya intensidad apenas alcanzamos a percibir. 

Jorge Raventos7En las últimas semanas, el Gobierno ha mostrado un movimiento significativo en su estructura de poder, particularmente con la salida de Manuel Adorni y la incorporación de Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete. No se trata simplemente de un recambio administrativo. Lo que se observa es un cambio de etapa política dentro del propio oficialismo, que comienza a abandonar ciertos rasgos iniciales de improvisación para entrar en una fase de mayor profesionalización y articulación con actores tradicionales del sistema político.

 

La mañana del último domingo, cuando abrieron las mesas de votación en la provincia de Buenos Aires, algunas figuras del Gobierno ya intuían la derrota que dictaminarían las urnas, aunque todavía no imaginaban el tamaño de la caída. “Convertimos una elección de distrito, en la que se disputan cargos legislativos provinciales y municipales, en una competencia protagonizada por el Presidente”.

En la semana que conduce a la elección bonaerense el Gobierno se esforzó por introducir en la conversación pública un menú de temas que desplazaran la creciente atención pública en el affaire Spagnuolo y sus ominosas reverberaciones sobre el centro del poder. Puede decirse que en este objetivo tuvo bastante éxito, porque la agenda se pobló de otros asuntos que compitieron con el audiogate por espacio mediático. 

El domingo 7 de septiembre se vota en la provincia de Buenos Aires. No se elige ese día ni un presidente ni un gobernador, se renuevan bancas de legisladores provinciales, algunas secciones electorales votan nuevos representantes ante el Senado bonaerense y hay un recambio de concejales en las intendencias.

La elección de septiembre en la provincia de Buenos Aires y la nacional que tendrá lugar un mes más tarde no logran aún despertar interés en una sociedad que sigue hastiada de la política. Los medios reflejan esa atmósfera: noticias y programas dedicados a comentar romances o discordias entre personajes de la farándula doméstica o mundial, crímenes, delitos y las siempre atrayentes novedades deportivas se disputan el sitial de noticias más atendidas. La información política sólo excepcionalmente descuella en esa competencia.  

Este viernes a última hora vence el plazo para que las fuerzas que se presentarán a las elecciones del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires oficialicen sus listas de candidatos. En esa fecha los bonaerenses elegirán senadores y diputados provinciales de las ocho secciones del distrito así como concejales en sus municipios y también consejeros escolares.

Lo que ocurrió este jueves en la Cámara de Senadores es el colofón provisorio y previsible de un proceso que venía discurriendo durante, al menos, las últimas semanas. Sería curioso que el oficialismo se sorprendiera ante datos preocupantes que ya venía registrando en distintos frentes. 

La elección bonaerense del primer domingo de septiembre tiene un cierto parecido con el comicio porteño que en mayo determinó la victoria del vocero de Javier Milei y la derrota de la candidata de Mauricio Macri; como en aquel caso, aunque la competencia parece tener alcances exclusivamente locales -concejales y consejeros escolares por municipios y legisladores provinciales (46 diputados y 23 senadores) por sección electoral del distrito- todas las fuerzas le asignan trascendencia nacional.

Haciendo caso omiso tanto de los delitos imputados a Cristina de Kirchner por una legión de magistrados que construyeron su condena como del hecho de que, según la inmensa mayoría de los estudios de opinión pública, casi 7 de cada 10 argentinos la consideran culpable de esas transgresiones, una numerosa legión de militantes y simpatizantes de ella ha decidido acompañarla, sostenerla políticamente y reclamar por su libertad y contra su inhabilitación política, pena accesoria que es descripta como una proscripción.

La Cámara de Diputados aprobó en su última sesión, con una abrumadora mayoría, un aumento de las jubilaciones, una nueva (temporaria) moratoria previsional y la declaración de emergencia en el tema discapacidad. 

Una semana atrás, en vísperas de la elección porteña, señalábamos en esta página que, de las distintas incógnitas abiertas en relación con ellas, “la primera y quizás la menos obvia reside en cuánto será el interés de los ciudadanos capitalinos en esta elección”.

Milei recibió al gobernador de Chaco con quien fue en alianza en los comicios del domingo pasado. En CABA no pudo o no quiso hacer un frente con el PRO.

Después del tercer cónclave con humareda negra, dentro de la Capilla Sixtina habrá probablemente dominado una certeza: si algo ya no iba a emerger de allí era un programa de repliegue de los procesos más importantes que el Papa Francisco había puesto en movimiento o dinamizado, ya se tratara de la franca revisión que postulaba un pequeño pero influyente grupo de cardenales, o ya fuese la revisión en puntillas con que un sector de cardenales italianos procuraba articular voluntades en el mismo rumbo pero con un tono más moderado.

Jorge Bergoglio viajó a El Vaticano doce años atrás para asistir al cónclave que definiría el sucesor de Benedicto XVI y, sorprendentemente para muchos (inclusive él mismo hasta cierto momento), terminó consagrado Papa. Nunca más regresó a su patria. Muchos se preguntan cuáles habrán sido los obstáculos que se interpusieron entre su tantas veces reiterada voluntad de visitar Argentina y la realización efectiva de ese encuentro.

El FMI reiteró el último miércoles que su staff técnico ya aprobó el acuerdo con Argentina y que el monto de la operación será de 20.000 millones de dólares (en Derechos Especiales de Giro, la moneda del Fondo). Todavía falta el visto bueno del Board de la institución y también se esperan detalles sustanciales del operativo: cuál será el adelanto, cuáles serán las condiciones, qué consecuencias tendrá el acuerdo sobre la política cambiaria vigente. Tal vez en virtud de esos huecos informativos la atmósfera de los mercados locales no cambió mucho después del comunicado del Fondo.

En los últimos días la preocupación mayor del gobierno fue la presión del mercado sobre las reservas. El alivio político obtenido una semana atrás, al conseguir que Diputados aprobara el DNU que autoriza al gobierno a acordar un nuevo convenio con el FMI, fue bienvenido por la plaza, pero no pareció suficiente para aliviar la mezcla de incertidumbre y expectativas que obligó al Banco Central a seguir desprendiéndose de reservas y elevando la cotización de los dólares libres: el blue traspasó la barrera de los 1300 pesos.

El último miércoles, el Gobierno recibió una valiosa ayuda de parte de quienes convirtieron la habitual protesta semanal de los jubilados (víctimas principales de la motosierra oficial) en una flamígera provocación: el incendio de móviles policiales y contenedores de residuos ofreció una excusa inmejorable para que el Ministerio de Seguridad exhibiera su decisión tantas veces proclamada de combatir el desorden a como dé lugar, con “cárcel o bala”, como suele resumir el diputado José Luis Espert.

La presentación del presidente Javier Milei en el Congreso, el sábado 1° de marzo fue, si se quiere, más anómala que la de un año atrás, cuando inauguró las sesiones de espaldas al recinto legislativo: esta vez el Presidente tuvo que hablar para menos de la mitad de los legisladores, porque la mayoría de ellos decidieron ausentarse; estuvo rodeado por los propios -pocos en las bancas, numerosos en palcos y galerías- y por algunos representantes de otros partidos, entre aliados y dialoguistas. El discurso fue menos agresivo de lo que Milei acostumbra y tuvo pocas novedades.

El primer sábado de febrero distintos puntos de la Argentina -principalmente la ciudad de Buenos Aires- albergarán una movilización que se prevé numerosa: la “Marcha Federal LGBTIQ+ Antifacista y Antirracista”.

El próximo lunes Donald Trump asumirá la presidencia de los Estados Unidos. Javier Milei estará entre los invitados y seguramente, aunque sólo le cabe un rol de reparto, los medios lo destacarán como un personaje importante. Ya está ocurriendo ese fenómeno en Davos, adonde el libertario viajará desde Washington para repetir su performance del año pasado en el World Economic Forum. Son semanas de actuación en el escenario internacional.

El presidente Javier Milei quiere estimular la polarización electoral en 2025 con la fuerza que encarna Cristina Kirchner, y de ser posible, con ella misma como candidata principal. Está convencido de que ese ordenamiento lo beneficia en varios sentidos: el rechazo que según las encuestas despierta la señora da réditos a quien tenga en frente; de paso, la presencia de ella a la cabeza del justicialismo bloquea los procesos de renovación, con los que el peronismo suele cambiar periódicamente su piel y revitalizarse.

El gobierno de Javier Milei ha soplado su primera velita. El Presidente y su hermana habrán imaginado mucho más que tres deseos. La irrupción de Milei en el escenario, su acceso al balotage de noviembre de 2023 y el triunfo que lo proyectaría a la Casa Rosada iniciaron la fase actual de una transición a una nueva era política.

El Presidente convocó, finalmente, a sesiones extraordinarias, pero en el temario de seis puntos, que el Congreso puede tratar hasta poco después de la Navidad, se abstuvo de incluir asuntos que interesan a la oposición en general (el presupuesto 2025) o, particularmente, a varios de sus compañeros de ruta, desde el PRO hasta la llamada oposición amable (por ejemplo: la versión propia del proyecto “ficha limpia”, que Milei se comprometió a presentar después de que libertarios y afines, junto con el kirchnerismo, negaron el quórum a la sesión en la que iba a tratarse el proyecto de la UCR).

El Día de la Soberanía, el 20 de noviembre, el presidente Javier Milei decidió trazar una frontera para dejar del otro lado a su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Interpretó en una entrevista que ella observa “lo que nosotros hacemos (…) mucho más cerca del círculo rojo y de lo que ella llama la alta política, que es lo que nosotros llamamos la casta”. 

Javier Milei se encuentra en el estado de Florida; participa en la residencia de Donald Trump de una selecta reunión mundial de la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora), un club internacional de políticos de la llamada “derecha alternativa” que ha adoptado al presidente argentino como inopinada estrella. 

Mientras las encuestas aseguraban que habría una paridad cerrada, el triunfo arrollador de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, anunciado además apenas horas después de que empezara el escrutinio, tiene, obviamente, repercusiones en todo el mundo. 

El presidente Javier Milei tiene buenas razones para sentirse fortalecido. El sostenido descenso de la inflación, la caída del valor del dólar (y, consecuentemente, el estrechamiento de la brecha cambiaria), el éxito del blanqueo, el incipiente renacimiento del crédito y el consumo, la caída de la tasa de riesgo país son señales elocuentes, para el gobierno, de que “en adelante solo vienen buenas noticias”, como anticipó Milei a fines de septiembre en el acto partidario de Parque Lezama.

Hace casi exactamente un año Javier Milei obtenía el 29,9 % de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y con ese caudal, un boleto para participar en el balotaje de noviembre que lo convertiría en presidente de la Argentina, primer capítulo de la reconfiguración del sistema político. 

Los agentes del mercado que se congregan en el Sheraton de Mar del Plata, en la reunión anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea), esperan con poca ansiedad el monólogo que el Presidente les ofrecerá este mediodía.

Hace casi exactamente un año, el 22 de octubre de 2023, Javier Milei obtenía el 29,9 por ciento de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y con ese caudal se hacía de un boleto para participar en el balotaje de noviembre, que lo convertiría en Presidente de la Argentina, primer capítulo de la reconfiguración del sistema político que está en marcha. 

El miércoles 2 de octubre por la noche el gobierno terminó de agendar un nuevo desafío político: Javier Milei firmó el decreto 879/2024 y dispuso el veto a la ley de financiamiento universitario apenas horas después de que cientos de miles de personas manifestaran en Buenos Aires y distintas ciudades del país para pedirle que, al revés, promulgara esa norma ya aprobada por ambas cámaras.

 

El debut de Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas esta semana mantuvo, en términos generales, la coloratura de otras intervenciones suyas ante audiencias presumiblemente globales, que inauguró en enero, con su filípica del Foro Económico Mundial, en Davos.

Después de acreditarse una victoria indispensable al impedir que la Cámara de Diputados rechazara su veto a la recién aprobada ley jubilatoria, el gobierno de Javier Milei sufrió dos reveses en la Cámara Baja: entre el jueves 12 y el viernes 13 hubo más de dos tercios de la Cámara para anular el decreto de necesidad y urgencia con el que el Presidente otorgó 100.000 millones de pesos en fondos extraordinarios a la Secretaría de Inteligencia y también (57 contra 10) para dar sanción definitiva a la Ley de Financiamiento Universitario, que Diputados había aprobado en agosto por una mayoría abrumadora (143 a 77).

Javier Milei se dispone a vetar (“veto total”, han advertido sus laderos) la ley que terminó de sancionar el Senado una semana atrás. Antes de hacerlo (y abriendo un paraguas para poder hacerlo sin arriesgarse al retruco del Congreso), el Presidente se embarcó en una tortuosa y sibilina negociación con Mauricio Macri.

En abril de este año el gobierno de Javier Milei podía mostrar como un logro de su gestión haber achicado pronunciadamente la tasa de riesgo país a 1.148 puntos básicos desde los 2.719 que ese indicador había alcanzado sólo seis meses antes. Pero desde abril hasta hoy aquella calificación no sólo no ha seguido cuesta abajo, sino que ha remontado y roza actualmente (en más o en menos) los 1.500 puntos.

Entre las numerosas fobias que Alberto Fernández comparte con Nicolás Maduro, una de ellas es la mensajería WhatsApp. El déspota venezolano ha iniciado una guerra contra ese sistema, que ha sido la herramienta a través de la cual sus compatriotas han podido eludir la férrea censura informativa del régimen y coordinar los reclamos de democratización. El expresidente argentino, por su parte, ha quedado maltrecho a raíz de mensajes y fotografías coleccionados en el WhatsApp de su exsecretaria privada, María Cantero, que precipitaron al abismo su figura. 

Es improbable que María Corina Machado, la lúcida y corajuda líder de la oposición venezolana, afrontara ingenuamente la exigente empresa de desafiar al régimen que se resume en la cara de Nicolás Maduro. Los vehementes opinadores que condenan desde lejos al gobierno de quien se dice “hijo del comandante Hugo Chávez” difícilmente puedan competir con el conocimiento y la experiencia de la señora Machado sobre la perfidia del sistema venezolano o sobre la violencia que es capaz de ejercer.

 

Para esta misma mañana, a las seis, hora argentina, en el palacio del Elíseo, sede de la Presidencia francesa, estaba agendado el encuentro entre Emanuel Macron y Javier Milei. La cita se originó en la última reunión del G7, a la que Milei concurrió como invitado. Allí Macron sugirió al argentino asistir a la ceremonia de inauguración oficial de los Juegos Olímpicos, que ocurrirá mañana. La Casa Rosada gestionó luego, a través del embajador en París, Ian Selecki, una reunión privada de los dos presidentes que el Elíseo confirmó finalmente el martes 23.

Hay vacaciones de invierno en la educación y hay feria en los tribunales, pero la política y la economía no se toman descanso. Como en el cuento de la frazada corta parece haber llegado un punto en que asegurar un logro incuestionable (haber achicado la inflación heredada) provoca rozamientos con otras metas invocadas: el incremento de las reservas y la búsqueda del superávit fiscal.

El último lunes se cumplieron 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón: 1° de julio de 1974. A medio siglo de su partida y a poco menos de uno de su irrupción en la historia política del país, la figura y las ideas de quien fue tres veces presidente siguen ejerciendo un poderoso influjo y no dejan de alimentar tanto amores como aborrecimientos.

Cuando, después de medio año de ejercicio, el gobierno de Javier Milei se disponía a pasar su primera ley por el Congreso y a enviar por esa vía una señal de estabilidad política a los mercados, una serie de hechos (en buena medida autoinfligidos) renovó el desconcierto, desatando cimbronazos en las expectativas.

Recién el miércoles 29 por la noche, el Gobierno consiguió que se aprobara el dictamen de mayoría sobre la Ley de Bases, que ahora deberá atravesar el examen del plenario de la Cámara de Senadores. 

Este 25 de mayo, no se suscribirán en Córdoba los prometidos pactos, que ya no serán “de Mayo”, sino probablemente “de Junio”, en caso de que estén listos los acuerdos para el Día de la Bandera, en cuyo caso el escenario se trasladaría a Rosario.

Página 1 de 5

Top