Martín Simonetta

Como sucede de forma recurrente en la historia económica argentina, el Presidente Fernández lanzó una nueva “cruzada” voluntarista contra la inflación. Con una denominación de dudoso gusto, en el contexto global de la guerra de Ucrania, eligió el concepto de “guerra contra la inflación” como idea fuerza motivadora para vencer al “enemigo invisible” que hace subir los precios en Argentina. 

Si las personas y empresas no pueden disfrutar del resultado de su esfuerzo difícilmente dediquen energías a crear riquezas

Es probable que esta inmejorable oportunidad de crecimiento sea asfixiada por adictivas necesidades fiscales. Para el Gobierno, las prioridades están sesgadas por las necesidades de financiamiento de cortísimo plazo y no por la probabilidad de transformar en realidad el sueño de un país que crezca

Si se compara el tamaño de las estructuras oficiales de los países, al menos en el Occidente democrático, con su mismo tamaño sobre el resto de la economía a inicios del siglo XX, se verá que el peso del sector público no ha parado de aumentar

 

 

La historia contemporánea es muy rica en episodios de incumplimiento de los servicios de la deuda, y por multiplicas causas

 

 

El FMI es apenas una de las batallas a ganar para el gobierno. La otra, y más compleja, tiene que ver con los bonistas privados, fondos de inversión y tenedores de títulos argentinos

 

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