Osvaldo Pepe

Ni en el escenario intrigante de la política creen cierto que hayan dejado atrás sus históricas diferencias. 

Aquellos manifestantes del 17 de octubre de 1945 eran parte de una desconocida identidad, que no estaba en los libros y que nadie vio venir. Tenían -o pedían- un trabajo, no dádivas del Estado.

 

El empeño kirchnerista en reescribir la historia y los equívocos orígenes del “setentismo revolucionario”.

 

 

A Cristina ahora se le ocurrió que quien encarna al “alumno que se copia” de las recetas kirchneristas es el Presidente de EE.UU. Extravío ideológico y embuste.

 

 

El Presidente se enoja con todos menos con su socia. El deterioro de la investidura presidencial no tiene retorno.

Señora vicepresidente, a usted le gustan las cartas públicas. Picantitas. De esas que en cada palabra demuelen desde el Presidente hasta el más humilde de los ciudadanos de la República. Permítame entonces la osadía de apropiarme por un instante de su hábito tan difundido en los últimos tiempos y que se volvió un acierto. Con las cadenas nacionales de otrora, saturaba. Con estas cartas cava una tumba política detrás de otra.

Zaffaroni, uno de los jefes intelectuales de la manada, ya octogenario, comparó las tareas de la profesión periodística con las armas de la propaganda nazi.

 

Top