Daniel Montamat
Con estabilidad y reformas estructurales, un tipo de cambio que se aprecie por ganancias de productividad y un Estado austero ocupado del desarrollo estratégico, la transición al nuevo modelo productivo será menos traumática
El Presidente a menudo reitera que va a cerrar el Banco Central. Lo hace incluso en reportajes donde argumenta sobre otros temas. Los economistas, colegas de profesión del Presidente, descreen. Los que descalifica con el mote de “econochantas”, porque asumen otras teorías monetarias en las que el Banco Central tiene un rol clave en la regulación del sistema financiero. Y muchos colegas del propio “palo”, a los que estereotipa como “libertarados”, porque consideran que el tiempo y la oportunidad de cerrarlo ya pasaron.
La improductividad populista de estos años degeneró en pobrismo distributivo y capitalismo de amigos; el camino liberal desarrollista del cambio productivo debe consolidar la competitividad con crecimiento, progreso e inclusión
Si el cambio que encabeza Milei fracasa, el populismo volverá a reincidir en políticas fallidas con eje en el pobrismo distributivo y su contracara de capitalismo de amigos; vuelta a la decadencia con final abierto
Decidido que Javier Milei será el nuevo presidente, urge la explicitación de un plan de estabilización, parte de un programa integral que involucre profundas reformas estructurales
En 2021, hace apenas dos años, hubo elecciones legislativas de mitad de término. Todavía se coexistía con las restricciones derivadas del confinamiento impuesto para enfrentar la pandemia de Covid. El largo encierro, la falta de clases, el coma autoinducido de la actividad económica, las restricciones a las libertades individuales, la liberación de presos, el manotazo a los fondos de coparticipación de la ciudad de Buenos Aires y el régimen de excepción que congeló la actividad legislativa tenían su contracara en los vacunados vip, en las demoras en comprar vacunas y en los festejos de los privilegiados en Olivos. Los contrastes generaron un clima de hartazgo social que se fue expresando en manifestaciones populares espontáneas a lo largo y a lo ancho del país, y que en la Capital Federal tuvieron como epicentro la avenida 9 de Julio y el Obelisco.
En la obra introductoria a la epistemología científica Desventuras del conocimiento científico, el maestro Gregorio Klimovsky remarca la obcecación que existió en referentes de la comunidad científica cuando la nueva evidencia teórica y empírica derrumbó la concepción geocéntrica del paradigma ptolemaico.
El país está entrampado en políticas cortoplacistas que dificultan los consensos necesarios sobre planes y programas de largo plazo, cruciales para inversiones en muchos sectores productivos
Si en medio de cepos, inflación, precios administrados y regulaciones discrecionales Vaca Muerta genera resultados productivos, imaginemos lo que será en una Argentina en desarrollo, con estabilidad macroeconómica y políticas de largo plazo
La fusión de los entes de energía debe dar inicio a un nuevo organismo regulador.
Ernesto Laclau, uno de los referentes ideológicos del populismo, sostiene en el libro La razón populista: “… a partir de la sumatoria de demandas sociales insatisfechas, el populismo divide a la sociedad y convierte a la mayoría en un todo aglutinante que se apropia del concepto ‘pueblo’”. El líder, que representa al pueblo, y que debe evitar la intermediación propia de los mecanismos institucionales para articular su relación con “el grupo”, promete soluciones inmediatas a problemas causados por un “enemigo” interno (el “antipueblo”) que representa intereses de un “enemigo” externo (que se ajusta a las adaptaciones del relato).
La anunciada “segmentación tarifaria” con sus idas y vueltas y con los nuevos límites a los volúmenes consumidos para quienes sigan recibiendo el subsidio, es otro eufemismo para evitar el estigma del tarifazo.
Por aproximación vamos estimando que las facturas residenciales de gas y electricidad en las zonas de Capital y Gran Buenos Aires (AMBA) tendrán un aumento para los consumos promedios de un 100 y un 200 por ciento respectivamente. Esos aumentos alcanzarán a los usuarios que no se inscribieron en el registro creado para preservar el subsidio, y a aquellos excedentes de consumo sobre determinados volúmenes de electricidad (400 kilovatios hora mes) y de gas (todavía a determinar) alcanzados por los subsidios.
La crisis energética a la que nos han llevado políticas reincidentes de congelamientos tarifarios, precios políticos, regulaciones e intervenciones discrecionales, cortoplacismo táctico, ausencia de rumbo estratégico y grietas en la gestión, hubiera tenido ribetes más dramáticos si no fuera por el aporte de la producción no convencional de petróleo y gas.
Hay que reducir los subsidios a la electricidad mayorista y actualizar las tarifas, protegiendo con la tarifa social a los que lo necesiten.

Los cortes de luz en el verano caliente volvieron a recordarnos que la electricidad más cara es aquella de la que no se dispone. Los inconvenientes causados obligaron a hablar de la calidad del servicio, de la relación con las inversiones que el sistema requiere, del nivel de subsidios y de la necesidad de que las tarifas reflejen costos económicos.
Hay que recuperar niveles de inversión bruta promedio del orden del 25% del producto, y apuntalar una estrategia de valor agregado para sostener exportaciones de más de US$ 100.000 millones.
La primera distorsión del atraso de los precios en surtidor es el divorcio de los precios domésticos con los internacionales
Cuando la economía mundial entró en un coma inducido como consecuencia de la pandemia, la industria petrolera mundial tuvo uno de los peores shocks que recordará su historia. Todavía está fresca en la memoria de los productores de petróleo aquel 21 de abril del 2020.

Pesimista u optimista, la sociedad comparte en su mayoría una visión fatalista del porvenir, pero, aunque el presente es angustiante, nada está escrito en piedra

Los subsidios energéticos totales en 2020 sumaron 6607 millones de dólares y para este año se estiman en 9500 millones de dólares.
Algunas enseñanzas del pasado, para cuando la gestión política deba afrontar los costos inevitables de los errores de hoy
Escribe Keynes, casi concluyendo su Teoría General, “…las ideas de los economistas y filósofos políticos, tanto cuando están acertados como cuando están equivocados, son más poderosas de lo que comúnmente se entiende…Estoy seguro de que el poder de los intereses creados es muy exagerado comparado con la intromisión gradual de las ideas”.
El planeta de la pospandemia se encamina a un reajuste del orden mundial; la Argentina debe buscar un reacomodamiento estratégico en sus relaciones internacionales

La Argentina repite recetas fracasadas esperando resultados diferentes; perpetúa lo que la divide y se ata al presente sacrificando el futuro

YPF está de nuevo en los titulares de los medios, y no por las buenas razones. Se duda de su capacidad financiera por las dificultades que enfrenta para negociar una nueva restructuración de su deuda corporativa donde están en juego 6.200 millones de dólares.

Para revertir la declinación relativa que arrastra desde hace décadas la Argentina necesita urgentes transformaciones estructurales imposibles de realizar cuando la construcción de poder demanda enemigos. Cuando la selección de enemigos es funcional al proyecto político, se resiente el diálogo, desaparece el pluralismo y no hay políticas de Estado. La lógica del amigo-enemigo es consustancial con la búsqueda del poder perpetuo.
No se puede salir de la problemática energéticas sin un programa de consensos básicos que apuntale una estrategia de largo plazo. Está en juego la energía abundante y de precios competitivos para las familias y la producción
A continuación del relato del encuentro entre Jesús y el joven rico que algunos usan para inferir una condena moral irrestricta a la riqueza, incluso la bien habida, el capítulo 20 del Evangelio de Mateo empieza con una parábola que tiene esta introducción: "Asimismo el reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar obreros para su viñedo".
Con una moneda que preserva su valor, aún con congelamientos, no hay tarifazos.
Ireneo Funes, el protagonista del cuento de Jorge Luis Borges, era un joven uruguayo de Fray Bentos que como consecuencia de un accidente con un caballo perdió el conocimiento y quedó tullido. Cuando lo recobró, su percepción y su memoria se volvieron infalibles.
Son dos tendencias cuya esperanza de vida a su vez está condicionada por avances tecnológicos que pueden ser disruptivos.
La ideología no puede enmascarar la urgencia de recuperar la tasa de inversión para salir del pozo.
El coronavirus va a dejar huellas en la historia económica mundial. El "coma inducido" para aplanar la curva de contagios y reducir la tasa de mortalidad contrajo la oferta y la demanda globales.
La reducción del comercio afectará los movimientos financieros y puede poner en jaque el rol dólar como moneda dominante de las transacciones internacionales.
Hay un reacomodamiento del orden mundial que la pandemia va a acelerar y la Argentina tiene que aprovechar. Sumando masa crítica con los socios regionales, la Argentina puede ofrecer al mundo que viene seguridad alimentaria y seguridad energética.
La demanda petrolera mundial antes del coronavirus era de unos 100 millones de barriles diarios. Por el doble shock de oferta y demanda en la economía mundial producido por el virus, la demanda se redujo a unos 70 millones de barriles días.
En las sociedades en las que prima la suspicacia pocos compran o invierten y la economía sufre; es imperioso revertir esta tendencia para ver resultados favorables

