Internacionales

Puede que, desde un ángulo geopolítico, el conflicto de nuestros días sea el de democracia frente a autoritarismo, una especie de nueva Guerra Fría entre sistemas políticos.

La explosión en una aldea polaca, que ha dejado los dos primeros muertos en suelo de la UE como consecuencia directa de la guerra de Rusia contra Ucrania, muestra el riesgo de escalada entre potencias nucleares.

La primera ministra de derecha cosecha simpatías entre los italianos de distintos signos; analistas advierten por los desafíos urgentes de su gobierno.

Musulmanes y socialistas no tienen nada en común, unos oran cinco veces al día, los otros se dividen entre ateos y amantes de la Pachamama. Los une, eso sí, un odio descomunal a la cultura occidental.

La hipótesis de que el misil que impactó este martes en Polonia proviniera de la defensa ucrania gana cada vez más fuerza. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha declarado este miércoles que es “muy probable” que la explosión en la aldea de Przewodow, a seis kilómetros de la frontera ucrania, en la que murieron dos personas, fuera causada por proyectiles del sistema antiaéreo desplegado y utilizado por Kiev en el país.

Ojo que Ortega “el demócrata” decía que las reformas electorales eran para darle más poder al pueblo, mayor participación a las mujeres, los pueblos indígenas y afrodescendientes.  Nunca dijo que quería nombrar a su esposa como vicepresidente, a sus hijos como asesores y establecer un sistema de partido único al estilo Cuba o Corea del Norte.

Las guerras son un escenario prolífico en héroes, solo hay que dar un paseo por cualquier pueblo de Ucrania para comprobarlo. Cada municipio tiene sus monumentos dedicados a militares soviéticos que combatieron contra Alemania en la II Guerra Mundial. Pero Ucrania, Estado de tan solo 31 años de existencia, necesita hoy de sus propios mitos, y los ha encontrado en los generales que lideran la defensa del país frente a Rusia.

El gobernador de Florida avanza hacia la Casa Blanca gracias a su aplastante victoria del martes y a un discurso ultraconservador que adelanta al del expresidente.

«Esta iniciativa tiene por objetivo salir de la crisis en la perspectiva de las próximas elecciones presidenciales, libres, democráticas, con observadores internacionales, en Venezuela, el 2024», ha dicho el Elíseo en un comunicado este viernes.

Después de cuatro días con el Senado de Estados Unidos en el aire, el panorama se despeja. La certeza para los demócratas llegó con el correo. Decenas de miles de votos contabilizados el sábado en Nevada han dado la victoria a Catherine Cortez Masto, la senadora que se enfrentaba al republicano trumpista Adam Laxalt en un Estado clave para el control de la cámara.

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