Internacionales

La capital vive el toque de queda bajo la amenaza del despliegue de baterías rusas a 25 kilómetros y el temor a la infiltración de colaboradores del Kremlin que cometan sabotajes. 

El opositor ruso recordó su primera condena, en 2013, cuando llamó a sus seguidores a no quedarse con los brazos cruzados frente al autoritarismo de Vladímir Putin. 

Las Fuerzas Armadas de Ucrania han tenido un éxito sorprendente en el uso de estos dispositivos para destruir equipos de combate de Rusia. 

El ultimátum de seis horas que el Ministerio de Defensa ruso dio a los defensores de Mariúpol para que entregaran esta ciudad portuaria en el mar de Azov a las tropas rusas y a las fuerzas rebeldes de Donetsk venció a las cinco de la mañana. 

El número dos del chavismo nuevamente hizo uso de comentarios sarcásticos y del sufrimiento de la guerra para asomar una acción bélica similar en el país vecino de Venezuela. 

La guerra en Ucrania se desarrolla bajo un nuevo paradigma, propio de los conflictos del siglo XXI: la guerra híbrida. Uno de sus principales teóricos es nada menos que el general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. “Las «mismas leyes de guerra» han cambiado” afirmaba ante la Academia de Ciencias Militares rusa en 2013. 

La brutal decisión del gobierno de la Federación Rusa de invadir el territorio soberano ucraniano pareció acelerar el tiempo histórico que nos toca vivir. Al tiempo que desencadenó una alteración en las relaciones en el espectáculo del mundo, podio en el que Rusia ha quedado relegada a la privilegiada, pero tercera posición detrás de los Estados Unidos y la República Popular China. 

El líder ruso habló por teléfono con el turco, Erdogan, sobre las 'concesiones' por parte de Zelenski que le llevarían a aceptar un alto el fuego. 

Estamos en un momento en el que la victoria no es fácil ni rápida y la resistencia no se rinde… A pesar de ello, todavía se está a tiempo de detener la barbarie para que callen las armas. 

La prohibición de las importaciones petroleras rusas reforzaría la dependencia de los países importadores hacia países como Arabia Saudí, Kuwait, Irán e Irak.

Top