Internacionales

Cada cuatro años, los analistas políticos son abordados en prácticamente todos los países del mundo con la misma pregunta: ¿qué conviene? ¿Un triunfo republicano o una victoria demócrata? 

Washington se halla en alerta máxima por la amenaza de disturbios y Trump manda reforzar el perímetro de la Casa Blanca. 

La participación del electorado hispano en algunos territorios puede dar un vuelco a los comicios presidenciales en EE UU. 

Biden y Trump se juegan el triunfo en un puñado de Estados: Florida, Ohio, Pensilvania, Arizona, Carolina del Norte y Texas. 

El país enfrenta divisiones con características de verdadera grieta global, lo que, entre otras cosas, amenaza la subsistencia misma del bipartidismo y la imagen de solidez que transmite. 

Pese a sus ataques constantes, Pekín se ha visto beneficiado por el unilateralismo de Trump. 

Biden llega a la cita con las urnas aventajado en los sondeos respecto a un Trump que azuza el fantasma del fraude electoral. 

Biden es favorito y tiene una ventaja sobre el republicano mayor que la que tuvo Clinton. No obstante, el presidente conserva una opción entre seis de ganar. 

Los populares defienden en comunidades, diputaciones y ayuntamientos la despolitización de la Justicia y obligarán a pronunciarse a todos los barones. 

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