Internacionales

A juicio de Maquiavelo, “la fortuna favorece a los audaces”. No siempre es así. Pero es posible que, ante un infortunio político, la audacia lleve a un acto reparador. Eso debió pensar, dos semanas atrás, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. 

El presidente del Gobierno definía así el resultado de las últimas elecciones para deslegitimar las opciones de la alternancia y la pluralidad, la base de la democracia. 

El informe de la FAO explica que las causas de la inseguridad alimentaria son complejas y están interconectadas.

Ya hay una decena de aspirantes a la nominación, lo que perjudica al principal rival del expresidente, Ron DeSantis. 

El diplomático designado por Pekín para buscar una salida negociada a la guerra cree que aún hay “riesgo” de una escalada del conflicto. 

Cristiano Zanin defendió al presidente brasileño en los procesos de la Operación Lava Jato y si el Senado da su visto bueno será juez en la máxima corte del país hasta el año 2050. 

El presidente que quiso cambiar la forma de gobernar en Colombia se ve rodeado de un caso de chantaje, maletines de dinero y escuchas ilegales. 

En el primer enfrentamiento electoral entre la primera ministra y la nueva líder del Partido Democrático, Elly Schlein, se ha impuesto con amplia ventaja la dirigente de Hermanos de Italia. 

El adelanto electoral es una decisión a la desesperada, pero no ilógica. Sánchez no quiere un viacrucis de seis meses.

Ha llegado la negrura más absoluta, aplastando todos los sueños de un nuevo amanecer y ahogando cualquier visión de futuro. Pero el resultado de la segunda vuelta de las elecciones turcas habla claro: Recep Tayyip Erdogan, tras imponerse a su rival, Kemal Kiliçdaroglu, por un margen de 4,5 puntos porcentuales (52,18% a 47,82 %), es el único que decide el camino del país hacia su próximo siglo. 

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