Miércoles, 08 Abril 2020 21:00

Por el escándalo de los sobreprecios, se demora la entrega de alimentos y crece la tensión en el conurbano - Por Juan Manuel Barca

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Los movimientos denuncian que la crisis en el Ministerio de Desarrollo afectó a los comedores. Se duplicó la cantidad de inscriptos y hay listas de espera

 

Daniel Arroyo vivió una de las peores semanas de las que tenga recuerdo. La crisis por los sobreprecios en la compra de alimentos golpeó de lleno al Ministerio de Desarrollo, al exponer irregularidades y provocar el despido del secretario de Articulación de Política Social, Gonzalo Calvo, junto con otros 14 funcionarios. Pero en las últimas horas surgió otro conflicto, con la demora en la entrega de alimentos y la falta de insumos de higiene frente al avance del coronavirus, según denunciaron varios movimientos.

Por el escándalo, Arroyo tuvo que anular la compra de aceite y azúcar, una parte del lote por casi $400 millones que quedó en la mira. Uno de los primeros en reaccionar fue Juan Grabois, el líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que en su cuenta de Twitter salió a pedir que le "pongan los puntos al responsable". Y ahora se sumó el reclamo de las organizaciones opositoras por el faltante de productos de primera necesidad.

"La última vez que recibimos alimentos fue en los primeros días de marzo, ahora en abril habían empezado a entregar, pero se cortó, este miércoles tenía que llegar un camión y no llegó", advirtió a iProfesional Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero. En septiembre del año pasado, se ordenó un refuerzo alimentario del 50% al sancionarse la Ley de Emergencia Alimentaria, pero el cambio no se notó en los comedores. Incluso, recibieron menos: solo en cuatro de los últimos seis meses llegó la asistencia programada. "Córdoba, Salta, Jujuy y Santa Cruz no recibieron un solo kilo de alimentos en el último mes", asegura Belliboni.

En ese marco, Arroyo se comprometió a recibir al dirigente este jueves a las 12 del mediodía, junto a una docena de grupos que integran el Frente Piquetero de Lucha. La reunión surgió después de que se postergara en dos ocasiones previas. En la cartera del ministro aseguran que "la entrega no se cortó" y que la compulsa de precios para adquirir azúcar y aceite se realizará en los próximos días mediante el sistema de compra directa. El ministro recibió en las últimas horas el respaldo de Alberto Fernández, quien advirtió que no iba a tolerar hechos de corrupción. En el entorno del funcionario, con todo, reconocen que "está desbordado" por la crisis.

La eyección de Calvo -un hombre ligado a los intendentes del PJ- y su equipo dejó al gabinete de Desarrollo Social sin algunos de los interlocutores directos de los piqueteros. Ese es el caso de Carlos Montaña, proveniente de la gestión macrista y de vínculo estrecho con el ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, a quien acompañaba en sus operativos y viajes en helicóptero. "No puede ser que nos entregues alimentos sin alcohol en gel, ¿querés que repartamos virus?", le dijo Belliboni a Montaña semanas atrás. El mismo funcionario reconoció que había problemas para conseguir leche en polvo porque las tres empresas que lo fabrican prefieren exportarlo.

Otro de los cuestionamientos apunta al sistema logístico. En promedio, cada comedor recibe entre 1.000 y 1.500 kilos de comida por mes, según datos oficiales. El reparto se realiza a través de empresas privadas contratadas por el Gobierno. Los camiones trasladan alimentos secos, fideos, arroz, aceite, leche en polvo, arvejas, mermelada, cacao, harina y azúcar. El problema es que cada camión lleva un solo producto y a veces pueden llegar con semanas de diferencia, lo que complica su distribución en los comedores. "Tenemos problemas con la logística, no estamos bien con las compras", admitió un hombre de Arroyo.

Los movimientos reclaman la entrega de más de 420.000 kilos de alimentos, 300.000 destinados a Buenos Aires y 120.000 al interior, junto con 600 kits de higiene y limpieza por semana. El Polo Obrero tuvo que comprar la semana pasada a precios exorbitantes 1.000 unidades de barbijos y otra cantidad igual de alcohol en gel en La Matanza. Lo que más preocupa es la situación que empezaron a notar en muchos comedores, donde se duplicó la grilla de inscriptos. La organización de Belliboni, por ejemplo, atiende a 30.000 personas en 500 lugares y ya hay 25.000 en lista de espera. Por la pandemia, ya no hacen ollas populares, sino que directamente entregan los productos.

Entre otros de los puntos que elevarán a Arroyo figura el pedido de un seguro de desempleo de $30.0000, que cubran el alquiler y la alimentación, por considerar insuficiente el bono de $10.000 anunciado por el Gobierno. El petitorio incluye la provisión de agua potable en asentamientos y villas, la fumigación y limpieza de basurales y la constitución de un comité de control de las compras con la participación de los trabajadores de Desarrollo Social y las organizaciones, junto con la extensión de la tarjeta alimentar a todos los desocupados con hijos de hasta 18 años y la duplicación en los montos de los programas sociales.

La reunión con estos grupos surgió después del encuentro de la semana pasada entre Arroyo, la Iglesia y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), un sindicato integrado por Barrios de Pie, el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el MTE. Aunque la mayoría de los dirigentes pasaron a formar parte del Ministerio de Desarrollo Social, el conflicto por los sobreprecios generó roces con las organizaciones oficialistas.

Ese es el caso de la CCC, liderada por el diputado Juan Carlos Alderete. El referente advirtió que hay demoras y faltantes en los casi 1.000 comedores y copas de leche que sostienen en todo el país, donde atienden a 118.000 niños y adultos. "Estamos desesperados, no recibimos nada del Estado", dijo el dirigente. "Alguien busca por esas apetencias que exploten las cosas", agregó en referencia a las irregularidades en la compra de alimentos para los comedores, aunque defendió a Arroyo: "Lo conozco hace más de 30 años".

Atento a la queja, el ministro se comprometió en las últimas horas a darle una solución rápida. "Tenés razón", le dijo en un llamado telefónico. El piquetero también se enojó con su propio bloque. "Dicen que hay que ayudar, pero yo soy el que vive acá", dijo el hombre, que desde hace 40 años en González Catán en La Matanza.

Allí, el 80% de sus vecinos vive de changas, pero no pueden trabajar por la cuarentena y tampoco reciben planes. Por ahora, se abastecen con lo que les donan las comisiones internas de algunas fábricas, los supermercados mayoristas y empresarios de la zona.

Juan Manuel Barca

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