Domingo, 27 Diciembre 2020 13:03

Sainete diplomático por las vacunas - Por Juan Bautista "Tata" Yofre

La remoción del Embajador en China, Luis María Kreckler, sería utilizada para ocultar falencias graves de comunicación y coordinación en el seno del Gabinete nacional

La opinión pública ha venido cuestionando al Poder Ejecutivo nacional por la demora de un plan de contingencia para la provisión de vacunas contra el COVID-19, especialmente las provenientes de farmacéuticas de renombre, como la de Pfizer-BioNTech o la de Oxford-AstraZeneca.

Es evidente que ha habido impericia por parte del Gobierno en implementar una estrategia para que los argentinos reciban en el corto plazo vacunas suficientes, al menos para salvaguardar a la población de más alto riesgo. En medio de la falta de definiciones en un tema tan sensible, nos enteramos que ya ha comenzado un plan masivo de vacunación, no solo en países desarrollados, como el Reino Unido o Estados Unidos y Alemania, sino también en países de nuestra región, como Chile, México y Costa Rica, cuyos gobiernos han negociado prudentemente con los respectivos laboratorios.

Mientras otros países latinoamericanos acuerdan con empresas prestigiosas como Pfizer, nuestro país ha venido negociando decididamente con Moscú, enviando en dos oportunidades una delegación presidida por la viceministra de Salud, Carla Vizzotti. Esta semana fuimos testigos de un orquestado recibimiento al avión de Aerolíneas Argentinas que trajo 300 mil dosis de la vacuna rusa, autorizada a las apuradas por el Ministerio de Salud, a pesar de que publicaciones científicas especializadas levantan cuestionamientos sobre su eficacia.

Ahora bien, no se entiende por qué el Gobierno argentino no envió delegaciones de alto nivel también a Estados Unidos, Alemania o el Reino Unido, sedes de las farmacéuticas que han desarrollado otras vacunas ya aprobadas para su empleo de emergencia. En cambio, las autoridades nacionales afirmaron que no pudo prosperar la negociación con esos laboratorios, porque pidieron condiciones inaceptables.

También nos enteramos por los medios que el Gobierno, por intermedio de nuestra Embajada en China, ha venido negociando desde el mes de agosto para que la gigante farmacéutica Sinopharm provea a la Argentina 30 millones de dosis en el transcurso de 2021, algo que sería muy auspicioso ante la incertidumbre que genera una eventual segunda ola de la epidemia, cuando aún seguimos combatiendo los efectos de la primera.

A diferencia de la vacuna rusa, la vacuna china de Sinopharm se ha probado en nuestro país, donde está siendo concluida la fase tres de ensayos clínicos a través de la Fundación Huésped. Sin embargo, la opinión pública no tiene conocimiento de que haya habido una misión del Ministerio de Salud a China para cerrar estas negociaciones.

En medio de esta improvisación, fuentes oficiales confirmaron a los medios que el Embajador en China, Luis María Kreckler, sería removido en los próximos días, con el argumento de no haber avanzado lo suficientemente rápido en la negociación con la farmacéutica china. Pero ello nos hace preguntar: ¿están los funcionarios de Cancillería capacitados técnicamente para negociar un tema de salud de vital importancia para el país, o esa misión es responsabilidad de las autoridades competentes en la materia?

¿Se desplazó la viceministra Vizzotti a Beijing a negociar este tema, como sí lo hizo a Moscú? Si no fuera así, la remoción del Embajador pareciera estar usándose para ocultar la negligencia de no haber diseñado un plan efectivo y coordinado entre las distintas dependencias del Estado nacional para contar con las vacunas lo antes posible.

Quizá, en vez de responsabilizar a un funcionario diplomático de reconocida trayectoria, debería cuestionarse cuáles fueron los criterios para diseñar la política de adquisición de las vacunas, y por qué se decidió avanzar más rápido o más lento con unas, o directamente descartar otras. Además, si fuera responsabilidad de los Embajadores cerrar la adquisición de fármacos que requieren registro sanitario previo de ANMAT, no debería sorprendernos que se removiese también a los Embajadores argentinos en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, porque no se pudieron cerrar los acuerdos con sus laboratorios.

Queda la sensación de que este verdadero sainete diplomático por las vacunas está siendo usado para disimular falencias graves de comunicación y coordinación en el seno del Gabinete nacional, que han demorado la gestión en temas tan urgentes y vitales, como la lucha contra la pandemia.

Juan Bautista "Tata" Yofre

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