Jueves, 15 Abril 2021 12:49

Nuevo cierre de escuelas: las increíbles contradicciones del Gobierno - Por Nicolás Diana

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Trotta y Vizzotti habían dicho ayer que las escuelas eran seguras y un informe oficial los avalaba. Pese a los datos, el Presidente ordenó volver a las clases virtuales.

"Las restricciones no pueden empezar por la escuela cuando la evidencia demuestra que son espacios seguros y necesarios para acompañar a nuestras niñas y niños". La frase no pertenece a un referente opositor que buscó criticar el nuevo cierre de las escuelas por 15 días que ordenó Alberto Fernández. La pronunció el ministro de Educación, Nicolas Trotta, 10 horas antes de los anuncios del Presidente y tras reunirse con sus pares de todas las provincias en el Consejo Federal de Educación.

En el encuentro, Trotta y los ministros de Educación provinciales habían hablado sobre el impacto del retorno a la presencialidad en febrero pasado y ponderaron, según un parte de prensa oficial que aún esta colgado en la sitio web del Gobierno, "el efectivo cumplimiento de los protocolos y la relevancia de la priorización de la escuela como un espacio cuidado, de bajo contagio, para contener y acompañar a las niñas, niños y adolescentes". Incluso Trotta planteó que la escuela es "central para transitar este momento de dificultad" y agregó que la "discusión no es presencialidad sí o no".

Las definiciones de Trotta dejan en evidencia las contradicciones y diferencias que existen dentro del Gobierno en un tema central como es la educación. Pocas horas más tarde de las palabras del ministro, el Presidente desautorizaba sus definiciones con al anuncio de un nuevo de un cierre.

Las nuevas medidas del Presidente dejan al ministro en una situación frágil. Según fuentes oficiales Trotta no fue consultado sobre las restricciones y se enteró sobre la hora del contenido de los anuncios de Fernández.

Pero Trotta no fue el único que quedó expuesto. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, también había respaldado la educación y el trabajo como dos áreas que debían ser primordiales. Lo hizo el mismo día que el Presidente anunció el cierre de las escuelas. En una conferencia de prensa matutina, Vizzotti pidió el miércoles cumplir con las medidas oficiales y solo realizar actividades esenciales. "Es importante evitar toda la actividad que no sea prioritaria, dijo y agregó: "Hagamos lo mínimo indispensable. Solo salgamos a trabajar, a llevar a los chicos a la escuela. Que nada que pueda dejarse para el futuro, se haga. Les pedimos postergar todo aquello que se pueda postergar", sostuvo con énfasis.

Y este jueves, Vizzotti agregó más confusión. insistió en que “el aula no es la principal fuente de infección” de coronavirus, pero dijo que decidieron cerrar "por lo que se genera alrededor de las clases".

 


Un informe del Ministerio de educación que dirige Nicolás Trotta que habla del bajo porcentaje de contagios en las escuelas.

 

La decisión del Presidente se tomó incluso a pesar de que los propios datos del Gobierno -que Fernández conduce- sostienen que las escuelas no son lugares de contagio y que la incidencia de casos es muy baja.

Un informe publicado el 6 de abril pasado por el Ministerio de Educación -con apoyo de los ministros del área de las 24 provincias- sostiene que "los casos positivos de COVID en las escuelas" son mínimos y "representan el 0,12% en estudiantes matriculados".

Además, el informe asegura que en el personal docente y no docente los contagios son bajísimos: "Representan el 0,79", sostiene el documento.

La muestra que se uso para ese informe oficial es apabullante. Se basaron en la evidencia recolectada en 5.926 establecimientos activos, a los que asisten un total de 1.429.190 estudiantes matriculados y 214.850 docentes y no docentes.

Pese a ese informe oficial -y a que el propio Presidente en los inicios de su gestión sostuvo que el suyo era un "gobierno de científicos"-se ordenó cerrar las escuelas. Este jueves, para respaldar su decisión, el Presidente dijo que el problema "no es solamente eso (las escuelas abiertas)". Y agregó: "Hay que ver cómo las madres se agolpan en las puertas y los contagios se pueden dar más fácil, ver cómo los chicos juegan entre sí a cambiarse el barbijo".

Hay más datos disponibles. El impacto en el transporte público, según estadísticas de la Ciudad, también es mínimo desde que volvieron las clases presenciales. Un informe de la secretaría de Transporte porteña sostiene que antes de la pandemia la cantidad de traslados de estudiantes representaba un 2,9% de los viajes totales. Hoy esa cifra disminuyó y representa el 1,35% del total de traslados. O sea que los viajes de estudiantes se redujeron a menos de la mitad.

La explicación, según fuentes de Transporte, es que muchos jóvenes y sus familias eligen ir a pie, en bicicletas, autos particulares o transportes alternativos para llegar a los establecimientos educativos.

Hace 15 días, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, también había respaldado la continuidad de las clases presenciales. Ahora quedó en off side: "Es necesario continuar con la presencialidad posible y cuidada en las aulas”, dijo y pidió "minimizar" las actividades por fuera de los establecimientos.

El derrotero oficial de contradicciones sobre la educación arrancó el año pasado cuando -de la mano de la cuarentena- el Gobierno decidió cerrar por completo las escuelas y apostar a las conexiones virtuales. Los casos de contagios, en esos días, eran bajísimos y la evidencia en el mundo empezaba a revelar que los establecimientos con protocolos eran lugares seguros.

Pese a eso, la postura que primó estuvo en línea con los sindicatos docentes más duros que presionaban por mantener las escuelas cerradas con apoyo oficial. Se mantuvo durante todo el año. Recién a fines del 2020 hubo un regreso escalonado a la presencialidad que se intensificó desde mediados de febrero cuando el Gobierno decidió volver a la presencialidad.

La postura de cerrar las escuelas va en sintonía con lo que buscaba el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. El domingo, Clarín había anticipado que Kicillof presionaba para ampliar el confinamiento y cerrar las clases a través de un decreto que habilitaba al área de Educación "a suspender en forma temporaria las clases presenciales, así como a reiniciarlas, en función de la evaluación del riesgo epidemiológico". Lo apoyaban los gremios más intransigentes como Sutecba, el que dirige Roberto Baradel. Al final, lograron imponerse.

Nicolás Diana

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