Viernes, 28 Mayo 2021 08:10

Alberto no se anima a seguir en Fase 1, pero se pelea con Estados Unidos - Por Beto Valdez

Escrito por

El kirchnerismo duro en medio del peor momento de contagios y fallecimientos hace la vista gorda para que el presidente pueda reabrir el lunes. Una especie de plan de canje. Alberto endureció en pocas horas su política exterior volviendo a aliarse con Venezuela y peleándose con Israel.

 

En medio del peor momento político desde que asumió en la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2019, el presidente Alberto Fernández implementó una especie de plan de canje con el Instituto Patria: decidió radicalizarse aún más en su política exterior y al mismo tiempo logró que la liga de poder bonaerense que conduce la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner acepte que no continúe a partir del lunes la cuarentena estricta, tal como reclamaban los funcionarios sanitarios del gobernador Axel Kicillof.

 

Justo en la semana que se conocieron varias encuestas que muestran al jefe de Estado con fuertes caídas de popularidad y al mismo tiempo seguían difundiéndose altos casos de contagios de Covid y fallecimientos, la administración de Fernández decidió bajarle los decibeles a la gravedad de la segunda ola y volver a instalar una épica de vacunaciones masivas. “El lunes tenemos que abrir si o si porque los gobernadores y los intendentes no van a poder contener a la gente”, decían anoche voceros oficiales sin importarles si los próximos números irán en ascenso o bajan.

La excusa gubernamental para justificar la reapertura es que “los efectos de las medidas se van a ver en unos días”, aunque en el cumplimiento de las restricciones en los conglomerados urbanos fue muy relativo. El eje central de la decisión de levantar la cuarentena estricta es preservar la debilitada autoridad presidencial, sobre todo cuando descartan que habrá nuevos cierres intermitentes. “Alberto dijo que era por nueva días y si no cumple la sociedad se va a enojar más”, sostienen en la Casa Rosada. El riesgo es como volver a encerrar a la gente si ellos admiten que va creciendo la desobediencia civil frente a casi todos los gobernantes. "No se puede abrir nuevamente pero no hay margen", dicen voceros gubernamentales.

Algo similar percibe el entorno de Kicillof, a pesar de sostener que las medidas duras debían continuar dos semanas más. “Hasta los intendentes nuestros nos ruegan que abramos el lunes por la presión que reciben de las pymes y los comercios”, dicen en La Plata. Esto explica que sugestivamente tanto el ministro Daniel Gollán, como su vice, Nicolás Kreplak, hayan mutado en las últimas horas su discurso tremendista para instalar un escenario de “buena onda” de la mano de la acelerada vacunación. Es cierto que el oficialismo se juega su vida política con la inoculación, pero ya han demostrado serias deficiencias logísticas y parten de un piso muy bajo.

Al mismo tiempo, Fernández sigue demostrando una actitud reacia hacia la vacuna Pfizer, más allá de la denuncia de Patricia Bullrich, en consonancia con el alineamiento geopolítico de la vicepresidenta. Todo parece indicar que el oficialismo no quiere que los argentinos accedan a las vacunas de origen estadounidense. Y como si eso fuera poco, los últimos pasos del jefe de Estado en política exterior son la contracara de lo que supuestamente buscaba la semana pasada en su gira por Europa. Pésimas noticias para el devaluado ministro de Economía, Martín Guzmán.

El Ministerio de Relaciones Internacionales, a cargo de Felipe Sola, decidió retirar su apoyo a la denuncia contra el presidente venezolano Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional de La Haya por delitos de lesa humanidad y apoyar en la Organización de Naciones Unidas una investigación por supuestas violaciones a los derechos humanos a Israel ante los ataques terroristas de Hamas. Un giro muy kirchnerista que nos aísla de los pases centrales en momentos de negociación con el FMI para evitar el default con el Club de París y a muy pocas horas de la teleconferencia que mantuvo Fernández con la canciller alemana Ángela Merkel, en las antípodas de este alineamiento. Para peor ambas noticias tuvieron muy mala repercusión en el Departamento de Estado y en otras oficinas estratégicas de la administración de Joe Biden.

Alberto “Beto” Valdez

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…