Jueves, 17 Junio 2021 13:27

Confidencial: secretos de la jugada de Larreta para "molestar" a Macri y tener el control en Provincia

Escrito por iProfesional

¿Por qué iría Diego Santilli a un distrito que le es tan ajeno como la Provincia de Buenos Aires? Estos son los motivos de los que nadie habla

Es cierto que "la madre de todas las batallas" se libraría en distrito porteño, pero la Provincia es un escenario alterno donde caen las esquirlas de las refriegas del PRO.

Diego Santilli es tan buen candidato en Provincia de Buenos Aires, como María Eugenia Vidal lo era en 2015, cuando a Mauricio Macri y a Jaime Durán Barba se les ocurrió que, la entonces vicejefa de gobierno porteño, podía ser gobernadora.

Es casi una réplica del modelo de esos tiempos, tal vez, con las dificultades propias de Santilli para alcanzar los niveles de empatía que Vidal obtuvo con la gente. ¿Por qué iría "el colorado" a un distrito que le es tan ajeno? Bueno, hay una suma de motivos.

Primero, en CABA su futuro se limitaría a un cargo legislativo, en una lista en la que fuese en segundo lugar, y quien sea electo Jefe de Gobierno en 2023, como suele ocurrir, lo más probable es que se haga acreedor de dos mandatos, es decir, Santilli debería esperar 10 años para intentarlo.

En segundo lugar, es la herramienta que tiene Horacio Rodríguez Larreta para "molestar" a Macri en el distrito Provincia, como forma de condicionarlo por la intromisión del ex presidente en el distrito porteño, donde Larreta cree "merecer" el control absoluto. "Horacio se lo tiene ganado, Macri no debería meterse acá", sentencia un ladero de años del actual jefe de gobierno.

Por su lado, Macri tiene poco que ofrecer en Provincia, su primo Jorge, actual intendente de Vicente López, siempre tuvo la ambición de la candidatura a gobernador, pero los números que se manejan dentro de Juntos por el Cambio son contundentes: es el peor de los candidatos posibles.

Una vez más (como lo hizo siempre que pudo, vale decirlo), Mauricio le ofreció a Horacio "sacrificar" a su primo para que Santilli encabece la lista, a cambio que Larreta acepte a Patricia Bullrich como cabeza de lista en CABA. El titular del ejecutivo porteño casi se sonrió y le dijo: "Mejor vamos a primarias en los dos lados".

Sabe que Santilli vencería con facilidad a Jorge Macri, y los mismo ocurría con María Eugenia Vidal venciendo a Bullrich en CABA, pero eso, por ahora, es harina de otro costal.

El tema para ambos es que la cosa no termina ahí en Provincia. Los radicales tienen dos escenarios de trabajo en la cabeza: con Facundo Manes y sin Facundo Manes. Si el neurocientífico es de la partida, exigirán que encabece la lista, sin importar si se aparece Santilli por la provincia o las ambiciones de Macri “primo”. Y si no le dan la cabeza de lista, entonces ellos también irán a primarias. “Hay que despertar el aparato de la UCR en Provincia, a media máquina, al PRO lo devoramos”, dice un confiado operador radical bonaerense.

Trasladada la frase a un diputado provincial del PRO, este aseguró que: “los radicales tienen un exceso de confianza en los cebadores de mate de los comités, hacen política como en los ’80, lo van a quemar a Manes”. Tal vez, es a lo que el médico tema y le genere la duda sobre si lanzarse o no.

El escenario de los radicales sin Manes en Provincia cambia totalmente. Si el médico decide no “jugar”, la estrategia es negociar lugares decorosos en las listas para intentar mantener la cantidad de diputados nacionales por la Provincia que hoy tienen. Son tres los diputados que terminan su mandato este año, de la UCR, por la Provincia: Carlos Fernández, Josefina Mendoza y Fabio Quetlas. De modo que, para no quedar en desventaja, necesitan tres lugares entre los primeros quince (son los lugares que en política llaman “para entrar”, luego hasta el 20 son lugares “con expectativa”). Hace tiempo que los radicales, cuando no encuentran un candidato potente, juegan a conservar lo que tienen, y no saldrían de ese molde si Manes decide seguir atendiendo pacientes.

El caso de Emilio Monzó y el enojo de Macri

La provincia encierra otro fenómeno particular, disidente y misterioso: Emilio Monzó. Si al ex presidente de la Cámara de Diputados durante la presidencia de Macri no le dan la cabeza de la lista, Monzó va a primarias, sí o sí. "Para que le den el tercer lugar, lo ganamos en elecciones y nos quedamos con el capital político", dicen en su cercanía.

Los números del hombre de Carlos Tejedor son bajos, no en imagen sino en conocimiento público. El 40% de los bonaerenses no lo conoce. De todos modos, esa dificultad es mucho menor que la de enfrentarse a una alta imagen negativa, la campaña no empezó y Monzó podría dar un batacazo. En su entorno son optimistas pero moderados: "La idea no es ganar en principio, sino hacer una buena elección, alcanzar la minoría para integrar la lista para la elección general, y dejar sentadas las bases para 2023, donde sí, vamos por todo", explica uno de sus más inteligentes coroneles.

Macri jamás aceptaría darle nada a Emilio. Su encono es asimilable al que Cristina Fernández de Kirchner tenía con Sergio Massa, antes de dar el salto de líder política a estadista. Cuando Cristina entendió que para ganar había que dejar de lado las revanchas personales, puso a Alberto y aceptó a Massa, y ahí está. Macri no alcanzó ese estadio madurativo y no da señales de hacerlo algún día.

Pero Monzó ya empezó a desarrollar el trabajo para "hacerse conocido". Largó con una cartelería de vía pública que reúne un par de requisitos: es fea como pocas, y al usar las iniciales suyas como logo y pegarse los carteles uno al lado del otro, se lee MEME, o incluso MEMEM. El ridículo también es una forma de hacerse ver, tal vez no la mejor, pero es una.

De modo que la provincia va a ser un campo de batalla, donde la oposición podría presentar hasta cuatro listas, cuatro cabezas que podrían ser Santilli, Macri primo, Manes y Monzó. Si se dan determinadas condiciones, la conflagración podría reducirse a dos listas. Las encuestas podrían convencer al intendente de Vicente López que no vale la pena la derrota asegurada, y Manes podría desistir y dejar al a UCR la opción conservadora. En todo caso, será Monzó quien animará la cosa con su original cartelería.

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