A la larga, Patricia Bullrich se bajó, entregada a su suerte por el Mauricio Macri navegante de mares cálidos en Europa, eligió la reposera antes que el debate interno y su ex ministra de Seguridad perdió apoyos y se quedó en el llano.
Amo y señor de la Ciudad y el armado de sus listas, va por provincia ahora. Compatibilizar a Diego Santilli con Jorge Macri no va a ser sencillo, pero si lo logra, menos fácil va a ser vencer a Facundo Manes, que sumará a su lista a Emilio Monzó y probablemente a Margarita Stolbizer.
Todos piensan en 2023, este año es solamente un escalón. "Que el pelado gane la CABA es una obviedad, pero si lo doblamos en Provincia y encima después Manes gana la general, estamos palo a palo para discutir la presidencia", dice un dirigente radical de altísima influencia en el armado nacional.
Larreta conoce el desafío. Y para enfrentarlo, su trabajo no termina en ordenar la cuestión Santilli en Provincia, sale a recorrer el país y usará todos los recursos de la Ciudad para generar "bases de operaciones". Para eso, viene un reordenamiento del gabinete.
Los cambios en la estructura porteña serán varios, pero hay dos claves: uno es la sucesión. Con "el Colorado" en provincia y luego en la Cámara de Diputados, no hay un reemplazo razonable que le permita despreocuparse y dedicarse a la campaña de dos años que tiene planeada.
Por ende, será clave quien encabece la lista de legisladores porteños. El que lo haga podría ser el vicepresidente primero de la Legislatura y por ende el segundo en la línea sucesoria. Hay un par de candidatos en su gabinete para ese lugar, pero el jefe de gobierno tiene mucha confianza en Álvaro González.
"Alvarito" viene del peronismo, ya le manejó a Horacio la estratégica Comisión de Presupuesto de la Legislatura cuando el PRO no tenía el control total del cuerpo y fue extremadamente diestro en eso. Larreta no lo olvida, lo quiere para suplirlo mientras "construye el país", habrá que ver si lo convence.
Manes, la carta fuerte de los radicales
Pero el otro cargo clave que se renovará es el Ministerio de Gobierno. El actual titular de la cartera Bruno Screnci, dejará su cargo. Dicen que "se va a acompañar a Santilli en la campaña en Provincia". Poco convincente. El jefe de gobierno no lo quiere ahí, lo va a reemplazar por un propio. Dicen que sería Eduardo Macchiavelli, vicepresidente del PRO. Parece un improvisado para el fin buscado.
¿Cuál es ese fin? Cuando Macri empezó a armar para la presidencia, en 2013, creó el Ministerio de Gobierno en CABA que no existía y designó a Emilio Monzó al frente, con todo su equipo, que venían de armarle el país a Francisco De Narváez. Quien luego fue presidente de la Cámara de Diputados llegó con: Silvia Lospennato, Nicolás Massot, Sebastián García De Luca, Nicolás Ducote, Diego Valenzuela y otros. Y, con la "caja" porteña, construyó.
La primera avanzada fue una estrategia que quiere repetir Larreta. Abrió "Casas de la Ciudad" en todas las provincias. Como las casas de provincias en la Capital, pero al revés. El proyecto lo organizó Massot, quien luego se quedó con la Casa en Córdoba y fue sustancial para el armado en una provincia crucial para Macri, probablemente, la que definió la elección de 2015.
Gusten o no, Massot y Lospennato fueron claves en el Congreso, dos dirigentes de alto nivel. García de Luca fue el segundo de Rogelio Frigerio en el ministerio del Interior en gestión Macri y ahora es diputado nacional, Valenzuela le quitó al PJ la intendencia de 3 de febrero después de una eternidad, Ducote hizo lo mismo con las huestes de Zuccaro en Pilar (aunque no pudo reelegir).
¿Tendrá Macciavelli la habilidad de Monzó? ¿Tendrá semejante equipo? No a primera vista. "Quiere construir un cohete espacial con un destornillador" dicen confiados los radicales. Lo cierto, es que la tarea es titánica.
Mientras tanto, el radicalismo tiene la estructura intacta en el interior. Deberá claro, pulir diferencias entre los propios. Pero el armado de Massot en Córdoba feneció con su salida de la provincia mediterránea. Volvió a quedar en manos de una UCR dividida entre los partidarios de Mario Negri y los seguidores del renovador Rodrigo De Loredo con apoyo de Martín Lousteau. Ya hubo una elección entre ellos, se la quedó por muy poco Negri, con muchas sospechas y denuncias y la cosa, si bien se olvidó para el gran público, todavía se debate en la Justicia Electoral.
Negri es un viejo zorro, cofundador de la Coordinadora en los ’70 y líder de esa corriente en Córdoba junto a Carlos Becerra durante la gestión de Raúl Alfonsín. Pero los de De Loredo-Lousteau están respaldados por el Coti Nosiglia otro fundador de aquel aparato político fenomenal, tal vez su mayor exponente.
Mendoza también es radical, ahí el PRO ha perdido cada vez que le dio pelea. El cornejismo maneja la pelota. Y en Santa Fe, puntualmente en Rosario, el manejo lo tiene Pablo Javkin, el intendente. Es cierto, ha sido parte de la Coalición Cívica, pero viene la UCR, es radical, creen que pueden volver a acercarlo en pos de la epopeya nacional de recuperar un presidente radical.
Los radicales hacen cuentas: Córdoba, Mendoza, Santa Fe, las provincias con menos peso electoral nacional pero que también suman, como la Jujuy de Gerardo Morales o la Corrientes de Gustavo Valdés y Manes ganando la Provincia de Buenos Aires.
S.R.


Doblegó a Bullrich, impuso a Santilli como cabeza de la lista del PRO en Provincia. Derrotado Macri, los radicales apuestan por Manes para recuperar poder.