Viernes, 17 Septiembre 2021 10:34

El agua a los pies de Cristina - Por Daniel Bilotta

La estrategia del sector más duro del kirchnerismo para preservar a Cristina Fernández de Kirchner de otra derrota que ponga en duda su condición de líder del Frente de Todos podría terminar de profundizar la crisis que abrió en esa creencia el resultado de las PASO en todo el país. Pero particularmente en la provincia de Buenos Aires. El bastión electoral de la vicepresidenta, gracias a su preeminencia en el conurbano. El oficialismo se impuso ajustadamente en las zonas Sur y Este de esa región, comprendida en la Tercera Sección.

Pero además de haber perdido en las otras siete, al kirchnerismo lo inquieta la forma en que consiguió esa victoria aislada. Apenas con el 15 por ciento de los dos millones de votos de votos que había obtenido en las primarias de 2019. Ese resultado disparó las señales de alarma la noche del 12 de septiembre y precipitó el conflicto de poder iniciado anteayer con la catarata de renuncias presentadas por los funcionarios del gobierno nacional que responden en forma directa a Cristina. La de Eduardo “Wado” De Pedro fue la primera y más relevante. No solo por ser el ministro del Interior, también por el valor simbólico que se le atribuye en la compleja relación de fuerzas de la coalición oficialista, donde los votos que dan estabilidad al gobierno los aporta la vicepresidenta. De Pedro es considerado el canciller de Cristina en la administración de Alberto Fernández. Acaso la razón para que haya empeorado la relación del presidente con el único funcionario que los gobernadores que lo respaldaron coinciden en definir como el más valioso y el único que debería retener.

Juan Manzur (Tucumán), Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Ricardo Quintela (La Rioja), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), avalan la gestión de De Pedro. Igual que Raúl Jalil (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). Algunos de ellos visitaron a Manzur la semana previa a las elecciones. Lo mismo que sindicalistas como Víctor Santamaría (Suterh), ligado estrechamente al Presidente.

Todos lo hicieron con la misma excusa. Tener detalles del acto que se prepara para conmemorar el 209° aniversario de la batalla de Tucumán que libró Manuel Belgrano en la guerra por la Independencia, pero pensado para recrear el éxito de convocatoria que tuvo Manzur en 2018, cuando convocó al PJ y a la CGT a celebrar el 17 de octubre en una situación especial. La convicción de que Cristina no sería candidata a presidente y la falta de un dirigente capaz de cubrir esa vacancia. Un mitin antikirchnerista por donde se lo mire. Pero cuya realización quedó supeditada al desarrollo de esta crisis. La suspensión de la marcha que el Movimiento Evita había convocado ayer a la Casa Rosada es un indicio de la evolución que podría estar experimentando. En especial luego del respaldo que recogió el Presidente de los sindicalistas alineados con los Gordos que sostienen a Héctor Daher como titular de la CGT. Daher intentará ser reelecto en ese cargo una semana antes de las elecciones generales.

Anteayer reinaba entre ellos un clima de algarabía. Sobre todo por la supuesta incidencia que cobraría Sergio Massa en el gobierno. Probablemente el apoyo al Presidente sea parte de la estrategia para reforzar esa posibilidad. Gerardo Martínez (Uocra) integra el sector de los Gordos. El contagio por Covid le impidió asistir a Tucumán. Ese plan podría complicarse por el respaldo que recogió Martín Guzmán en el sector financiero y bancario. El ministro de Economía es percibido como un garante de estabilidad para quienes invirtieron en bonos del Tesoro. Al parecer, una novedad para Cristina que desmintió haber solicitado a Fernández la renuncia de Guzmán.

¿Asumiría Massa como jefe de Gabinete sin la compañía de Martín Redrado? Uno de los requisitos exigidos por el titular de la Cámara de Diputados sería hacerlo con un equipo propio, de acuerdo a las versiones que circularon estos días. La salida de Guzmán, la del jefe del Gabinete, Santiago Cafiero y de los ministros de Producción, Matías Kulfas, y de Trabajo, Claudio Moroni, habrían sido exigidas por Cristina.

Fernández habría pedido postergar esa decisión para después de las elecciones de noviembre y mantener mientras tanto su programa de un acto por día para revertir el resultado adverso. La renuncia de los funcionarios que responden a Cristina intentó forzar la de los que responden al Presidente que, contra el cálculo de su vice, resistió esa posibilidad. Los dos bandos coinciden que la exposición de esa tensión los condena a otra derrota en noviembre. La provincia de Buenos Aires está incluida en ese diagnóstico.

Por lo menos hasta el lunes, La Cámpora creía que podía retenerla. Por eso postulaba la necesidad que Axel Kicillof sustituya a Fernández en la campaña de ese territorio. La intención de voto del Frente de Todos se desplomó 11 puntos en las dos semanas posteriores a la difusión de las fotos del cumpleaños de Fabiola Yáñez festejado en Olivos, según la consultora Isonomía. El lunes el Presidente visitó Almirante Brown. El gobernador se excusó de asistir y el miércoles convocó a los intendentes de la Tercera Sección para analizar el resultado. Hasta la noche del martes esa reunión no estaba prevista.

Andrés “El cuervo” Larroque estuvo en la que mantuvieron en Merlo los de la Primera Sección. El ministro de Desarrollo Social adelantó la línea argumental que desarrollaría el kirchnerismo. Un cambio de gabinete y distribución de dinero entre los electores del segmento más pobre. La Cámpora desconfía del esfuerzo realizado por los intendentes para convocarlos a votar.

Los municipios tienen otra posición. Admiten que la endogamia es el rasgo saliente del aparato del PJ que integran los Estados municipales. Un sistema anacrónico para ampliar la base clientelar por su dificultad de actualizar datos. Dicho de otra forma: le cuesta detectar nuevos necesitados. Pero sobre todo a los generados en todas las clases sociales en forma transversal por la larga cuarentena del año pasado.

Los intendentes responsabilizan a Kicillof por el mal manejo de recursos en ese período en el que recibió 104 mil millones de pesos de asistencia discrecional del gobierno nacional. Los 11 mil millones girados a La Rioja la convierten en la provincia que más recibió después en Buenos Aires a la que este año se asistió con otros 12.500 millones girados entre julio y agosto. Un mes antes de las elecciones. El efecto de esa aparente bonanza no habría hecho sentir su efecto en el conurbano. Una jurisdicción fiel a Cristina, aun cuando perdió todas las elecciones de medio término desde 2009. El recuerdo de su gestión prevalecía al menos hasta 2019. Días antes de la elección presidencial, una tormenta inundó Cuartel Noveno, la periferia de Lomas de Zamora que concentra al 38 por ciento de los electores ese distrito. A un funcionario municipal lo impresionó que una mujer señale con orgullo el techo de una vivienda cubierta por el agua en Villa Lamadrid, una de las seis localidades de Cuartel Noveno. “Compré las chapas con los créditos del ANSeS que dio Cristina” le dijo.

La disputa en la cima del gobierno se entrelaza profundamente con esta anécdota. Más que el resultado de las elecciones en noviembre importa quién conserva la decisión en el gobierno los dos próximos años. Los votos son la clave de un sistema democrático en un régimen presidencialista. El debate gira en torno a quién paga el costo político de haberlos perdido. Por primera vez, el agua está a los pies de Cristina.

Daniel Bilotta

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