Lunes, 15 Noviembre 2021 12:00

Un ajuste de cuentas inevitable - Por Sergio Crivelli

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El resultado de ayer confirmó en términos generales el de las PASO. La derrota del gobierno fue la del experimento electoral de su jefa política, Cristina Kirchner, de instalar en la Casa Rosada a un presidente testimonial como Alberto Fernández, invirtiendo el orden lógico del poder. 

Esa alquimia fallida generó un gobierno bifronte y una gestión errática y tendrá consecuencias políticas inevitables. Debilitó a la vicepresidenta y disparará una fuerte interna en el seno de una administración que debe enfrentar al mismo tiempo una crisis económica terminal. 

Innecesario señalar lo delicado de la situación de un poder cuestionado desde adentro, asediado por la economía y con la mitad de la sociedad hundida en la pobreza. A lo que hay que añadir que Alberto Fernández sigue tan distante de la realidad como desde que le pusieron la banda.

En su discurso de anoche habló de una “nueva etapa”, pero repitió las promesas de campaña de 2019 y una serie de expresiones de deseos sin ningún vínculo con la realidad. Prometió diálogo con la oposición a la que al mismo tiempo acusó de haber causado un “enorme daño” al país. Exigió patriotismo a quienes acababan de derrotarlo como había hecho pocos días atrás con los votantes cordobeses que le respondieron con una paliza electoral memorable. Dijo que la economía marcha bien y pintó un futuro promisorio. Es evidente que no registra o que le escriben los discursos para argentinos residentes en Marbella, no en el conurbano.

En términos generales la votación tuvo más vencidos que vencedores. Los primeros fueron el presidente y Cristina Kirchner. La vice consiguió recuperar votos en Buenos Aires gracias a la maquinaria electoral de los intendentes (el peronismo bonaerense es a prueba de desmanes), pero retrocedió en el Senado; ya no tendrá quórum propio.

Más grave para ella es, sin embargo, que de ahora en más tendrá que sufrir la embestida de la CGT y de lo jefes provinciales y comunales del PJ que sufrieron fuertes pérdidas por la pésima gestión del gobierno nacional.

La vice parece estar en una etapa de declinación irreversible. No sólo fracasó con Fernández; sus presuntos herederos políticos, Máximo Kirchner y Alex Kicillof, se han vuelto inviables política y electoralmente. El peronismo derrotado tampoco tiene líder ni proyecto de líder, lo que muy probablemente agudizará la interna y los problemas de gobernabilidad.

En la oposición retrocedió María Eugenia Vidal respecto de las PASO. Los votos que le faltaron fueron a la cuenta de Javier Miles, que no es precisamente una “paloma”. Tampoco le fue todo lo bien que se preveía después de las abiertas a Diego Santilli. El clientelismo peronista había recortado mucho la distancia y cerca de la medianoche la diferencia entre el FdT y Juntos era estrecha. Ambos son candidatos de Horacio Rodríguez Larreta que en los últimos días había endurecido su discurso de cara al gobierno, pero que no genera confianza entre el electorado más antikirchnerista.

De cara a 2023 la interna opositora quedó por lo tanto abierta, pero se librará en un segundo plano. La batalla decisiva será por el control del gobierno con una Cristina Kirchner debilitada y un peronismo sin líder.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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