Lunes, 29 Noviembre 2021 10:18

CFK marca la cancha: mensaje a la oposición y un recordatorio a Alberto F - Por Rosario Ayerdi

Escrito por Rosario Ayerdi

La vicepresidenta rompió el silencio y habló del FMI. No dijo que apoya, pero le pidió a la oposición que acompañe la negociación. Una mención al Presidente para que no se olvide del pueblo al cerrar el acuerdo. 

Pasaron 42 días de la última carta con la que Cristina Kirchner sacudió la alianza que gobierna. Debió pasar también otra derrota electoral y un reclamo sobre su silencio ante un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Al igual que el jefe de Estado, Cristina Kirchner parece haber inaugurado otra etapa de gobierno y esta vez las críticas se centraron en la oposición. Remarcó que las decisiones las toma el Presidente y cerró la misiva remarcando un discurso de Alberto Fernández. Que la cita sirva para todos, incluso para el jefe de Estado, quien debe recordar sus propias palabras: “Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino, nunca, nunca”. 

El borrador del Plan Plurianual que contiene los lineamientos de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional aún no llegó a manos de Cristina Kirchner, pero muchos reclamaban conocer su posición. La vicepresidenta apoyará un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pero revisará el documento. “Está en nuestra historia clínica”, dicen en su entorno. Pero ahora Cristina Kirchner puso la responsabilidad en la oposición.

“¿En serio que los mismos y las mismas que trajeron de vuelta al FMI a la Argentina, reiniciando el ciclo trágico de endeudamiento que Néstor Kirchner había clausurado en el año 2005, hoy no se hacen cargo de nada?”, preguntó Cristina Kirchner en la nueva misiva lanzada este 27 de noviembre y siguió: “¿En serio que los mismos y las mismas que recorrieron el país y los canales de televisión recitando el mantra ‘hay que quitarle la mayoría a Cristina en el Senado para que el Congreso no sea una escribanía del gobierno’ ahora quieren que ‘Cristina defina si el acuerdo con el FMI está bien o está mal’?”.

En dos oportunidades, Cristina habla del Presidente. En la primera, deja en claro que quien gobierna es Alberto Fernández. “La lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el presidente de la Nación. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina”.

La segunda mención es al cerrar su carta y tiene que ver con una cita del propio jefe de Estado. “Tampoco olvido y, además, comparto plenamente el discurso del presidente de la Nación del pasado 9 de julio en la conmemoración de la gesta de la Independencia en la Casa de Tucumán”, adelanta la vicepresidenta.

Un recordatorio para todos, incluso para el propio Presidente, que por estas horas debe cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. “Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino, nunca, nunca. Y espero que me entiendan, porque si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o que claudique ante un laboratorio, se equivoca. No lo voy a hacer. Antes me voy a mi casa, porque no tendría realmente cara para entrar en esa sala si hiciera algo semejante”, había dicho Fernández. Su compañera de fórmula ahora espera que el Presidente recuerde sus propias palabras.

La carta volvió a sorprender a los funcionarios nacionales y al propio Presidente. La vicepresidenta nunca adelanta sus jugadas. Después de leerla varias veces, desde la quinta de Olivos se limitaron a interpretar: “El texto de la vicepresidenta ratifica el apoyo al Presidente en la negociación que está llevando con el FMI. Siempre pagamos y hay que pagar. Pone el marco en el crecimiento citando palabras del Presidente en su discurso del 9 de julio. Refuerza la centralidad del Presidente y del Gobierno y enmarca en el Congreso la soberanía final. Y sube a la oposición a la discusión; porque ellos contrajeron la deuda y porque van a tener que asumir su responsabilidad y votar el acuerdo en el Congreso”.

Derrota e internas. Pasaron dos semanas de las elecciones, pero no hubo mención a la derrota electoral. Solo habló del triunfo de Juntos por el Cambio para reclamar que en el Congreso acompañe “un posible acuerdo con el FMI por los 57 mil millones de dólares que pidió el gobierno de Mauricio Macri en el año 2018, de los cuales se alcanzó a desembolsar en menos de un año la bonita suma de 44.500 millones de dólares”.

“Cuando se busca el voto popular en elecciones libres y sin proscripciones, se debe ejercer la responsabilidad de esa representación. Más aún cuando se han ganado las elecciones. ¿O para qué quieren las bancas? ¿Para cobrar la dieta? ¿O tal vez para viajar al exterior con pasajes gratis y viáticos en dólares? ¿Para posicionarse de cara a 2023?”, es otro de los párrafos con los que apuntó a Juntos por el Cambio. Y siguió: “Debo confesar que no me sorprende la irresponsabilidad política de la oposición. La historia de nuestro país está plagada de fuerzas políticas que llegaron al gobierno diciendo una cosa e hicieron exactamente lo contrario una vez que atravesaron la puerta de la Casa Rosada”.

Sobre la derrota electoral del Frente de Todos ya no dirá nada. Su análisis apenas lo escuchó un grupo muy reducido al que cree que vale la pena hablarle, que hoy no va mucho más allá de Máximo, De Pedro, Axel Kicillof, algún gobernador y apenas uno o dos intendentes bonaerenses. No solo fue la economía, también reconoció que la estrategia en el armado de listas no funcionó. No se sabe quién fue primero, pero Alberto Fernández y Cristina Kirchner coincidieron en la necesidad de abrir las PASO en 2023. De todos modos, en un futuro la vicepresidenta hará valer su 30% de los votos.

Tampoco en esta carta hubo mensajes a los movimientos internos que se dieron en los últimos días. Esta vez, mantuvo el silencio público sobre la gestión de Alberto Fernández. En los últimos días, el kirchnerismo empezó a escuchar sobre un “peronismo territorial” que respaldará al Presidente y funcionará como una mesa de discusión y planeamiento de la gestión. Se trata de una nueva versión del albertismo que nunca se terminó de armar. Quienes frecuentan al Presidente aseguran que el jefe de Estado está dispuesto a tomar sus propias decisiones y avanzar más allá de la opinión del ala dura de la alianza.

El sector que responde a la vicepresidenta no reniega de esto mientras la gestión funcione. Sobre la toma de decisiones, se puede armar una mesa, pero un llamado de la vicepresidenta a funcionarios con firma o al propio Presidente puede desactivar cualquier resolución previa.

Si este peronismo está pensando en 2023, el enunciado que impuso el Presidente cuando se reconcilió con su compañera de fórmula parece intacto: “Con Cristina no alcanza, pero sin ella no se puede”, había dicho Alberto Fernández. El kirchnerismo ya vio varias veces la valentía de dirigentes peronistas que en años no electorales están dispuestos a emanciparse, algo que por ahora nunca sucedió.

CFK rompió el silencio. Y lo hizo con el Fondo Monetario Internacional de protagonista. No hubo ninguna mención a la Justicia a pesar de que pocas horas antes fue sobreseída en la causa Hotesur-Los Sauces.

Rosario Ayerdi

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