Martes, 04 Enero 2022 13:06

Este es el gran problema que deberá enfrentar Guzmán en el 2022, además de inflación y dólar - Por Carlos Arbía

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El financiamiento del déficit fiscal está íntimamente ligado al evento central del 2022, que es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional 

El FMI ha comenzado a presionar al equipo económico para que reduzca el déficit fiscal de 3,5 puntos del PBI que proyectaba Martin Guzmán en el Proyecto de Presupuesto 2022 a 2,5 puntos del PBI este año para llegar a un déficit cero a partir del 2025. Tal vez esa sea una de las novedades que les informará mañana el ministro a los gobernadores del oficialismo, empresarios y sindicalistas en la reunión en la Casa Rosada que convocó el Presidente Alberto Fernández. 

El Tesoro Nacional logró renovar la totalidad de los vencimientos de deuda al cubrir todos los vencimientos del año y además reunir un 22% adicional, el equivalente a unos $746.000 millones. La cifra total conseguida representa unos u$s3.800 millones, lo que representa aproximadamente un 1,5 del PBI de este año.

Para entender lo exiguo de esa cifra solo basta compararla con los aproximadamente u$s5.000 millones de vencimientos con organismos internacionales que tiene el gobierno en el primer trimestre de este año. Ese monto sirve también para mostrar las dificultades que tiene el Tesoro para financiar el déficit fiscal primario que no computa los intereses de la deuda sin recurrir a la emisión monetaria del BCRA. Hay que recordar que de acuerdo a los números presentados por el ministro Martin Guzmán, el déficit fiscal primario era del 3,5% del PBI para este año. A ese valor hay que sumarle los intereses de deuda para llegar al déficit financiero.

Fuentes cercanas a Economía habían señalado en los últimos meses del año que el objetivo era terminar el año con un financiamiento neto acumulado por encima de los $600.000 millones y un roll over de los vencimientos anuales de entre el 115% y el 120%. Con este resultado, de diciembre se logró sobrecumplir esas metas. Pero lo que no se alcanzará es cumplir con la pauta presupuestada de cubrir el 60% del déficit fiscal de 2021 con asistencia directa del Banco Central y el 40% con nuevo endeudamiento en pesos algo que Guzmán había ideado para reducir la emisión monetaria respecto de 2020 objetivo que no se logró.

Los últimos datos disponibles muestran que finalmente la asistencia del BCRA al Tesoro a lo largo del 2021 fue de unos $1,9 billones en términos brutos, es decir, sin descontar la precancelación de adelantos transitorios que el Gobierno realizó tras el ingreso de los derechos especiales de giro (DEG) del FMI ya que el grueso de los analistas considera que esa operación no tuvo impacto monetario concreto. Eso equivale un 72% de las fuentes financieras, que está por encima de la pauta del 60%. Como se considera que hay que netear la emisión con aquella cancelación de deuda, el acumulado de $1,5 billones representaría el 67% del financiamiento del Tesoro.

Lo que implica que la asistencia monetaria terminó el año con una importante reducción respecto del shock de 2020, cuando (casi sin acceso al crédito en pesos tras el reperfilamiento de 2019 y con el paquete covid en plena vigencia) alcanzó 7,3% del PBI. En 2021 acumula entre 3 y 4,2 puntos del producto, según se contabilice o no la precancelación de adelantos realizada con los DEG.

Como el escenario internacional que enfrentara la economía argentina no luce promisorio la situación se podría tornar más difícil. Una futura suba de tasas en los EE.UU. puede complicar el crecimiento de la economía mundial. Por otro lado, los especialistas en salud no descartan una cuarta ola de Covid en el mundo. Es probable que sin un rápido acuerdo con el FMI antes de fines de marzo la situación económica se pueda complicar mucho más y se multiplicarían los problemas para encontrar financiamiento en el mercado interno y externo. A favor del gobierno juega que como consecuencia de la reestructuración de la deuda que efectivizo el gobierno en septiembre de 2021los vencimiento de esa deuda recién se comenzaran a pagar en el 2025.

"Si bien la posición fiscal había mostrado cierto control durante los primeros cinco meses del año (ayudada por la aceleración inflacionaria que licuó gran parte del gasto público), desde mayo en adelante, el déficit comenzó a crecer nuevamente y deja una inercia de 4,5%/5% de déficit fiscal para el año próximo. Valores muy altos para un país sin acceso al crédito en magnitudes considerables, con un riesgo país por encima de los 1.500 puntos de forma persistente y sin demanda de dinero por su moneda", dice un reciente estudio de la consultora Inveq que dirige el economista Esteban Domec.

La consultora proyecta un rebote económico en el 2021 cercano al 10% interanual, lo que implica un nivel de actividad promedio tan solo 1,5% por debajo al del año 2019 aunque todavía es un 6% más bajo que el de 2017 el último año de relativa normalidad.

"El principal factor que posibilitó la recuperación de la actividad económica fue el boom de precios internacionales de commodities que generó una liquidación de agrodólares que superó cómodamente los 35.000 millones de dólares, con un crecimiento de más de 15.000 millones de dólares en relación al año pasado y de 5.000 millones respecto al mejor año hasta el momento, que había sido el 2011. Estos dólares oxigenaron el mercado de cambios, le permitieron al BCRA recomponer reservas hasta mitad de año y fundamentalmente fueron el factor que permitió evitar una fuerte devaluación que habría abortado el proceso de rebote de la actividad" dice el informe de Inveq.

La otra parte del financiamiento del déficit viene por el lado del BCRA. En ese aspecto hay que señalar que el balance del Banco Central en el mercado cambiario oficial arrojó un saldo a favor de 5.060 millones de dólares. El BCRA consiguió otro saldo a favor por sus operaciones en pesos en el mercado de dólar futuro. Fueron otros $30.000 millones a lo largo de todo el año, de acuerdo a estimaciones privadas, es decir unos 1.600 millones de dólares adicionales a tipo de cambio libre o 3.200 millones de dólares a tipo de cambio oficial.

"Esto, si bien no afecta directamente a las reservas, ayudó a esterilizar pesos del mercado que podrían haberse volcado al mercado de cambios", explicó a iProfesional el analista Salvador Di Stéfano.

Reservas en estado crítico

Cuando se analiza la variación de las reservas internacionales se observa un resultado negativo de unos 200 millones de dólares. De acuerdo a datos provisorios del Banco Central las reservas llegaron a unos u$s39.000 millones al final del año. Este cálculo incluye el desembolso de agosto el FMI del equivalente a unos 4.300 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEGs) que, mediante un giro del Tesoro Nacional, fueron directamente al BCRA.

Para el 2022, el programa financiero estará condicionado por la negociación con el FMI. El Proyecto de Presupuesto 2022 de Guzmán, que fue rechazado por la oposición en el Congreso, planteaba una reducción del financiamiento del Tesoro vía emisión al 1,8% del PBI. El esquema para cubrir necesidades por 4,9% del producto se completaba con 2% de nueva deuda en pesos y 1,1% de desembolsos netos de organismos multilaterales y bilaterales. En ese marco, habrá que ver como en este año la secretaría de Finanzas enfrentará el desafío de renovar vencimientos de deuda pública en pesos por más 4 billones.

El financiamiento del déficit fiscal sin dudas estará relacionado con el evento central del 2022, que es el acuerdo con el FMI.

"De esto depende el futuro de la economía argentina en los próximos meses. Sin embargo, no debe hundirse eso con creer que un acuerdo con el Fondo solucionará los enormes desequilibrios que la economía local arrastra desde hace tantos años y que ha agravado en el 2021. Llegar a un acuerdo con el FMI es una condición necesaria para evitar una crisis macroeconómica de gran envergadura que se desataría con alta probabilidad a partir de un ajuste disruptivo del tipo de cambio, una mayor aceleración inflacionaria y una contracción del consumo y la inversión privadas que deprimiría la actividad y el empleo", amplía el informe de Inveq.

No caben dudas de que el 2022 será un año particularmente difícil dentro de una década difícil que se cumple en este fin de año con casi 10 años sin crecimiento económico real y con un déficit fiscal permanente.

Carlos Arbía

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