Miércoles, 05 Enero 2022 13:28

Desconfianza, filtraciones y enojos: la tensión entre Alberto Fernández y Rodríguez Larreta que hizo caer la reunión con Guzmán - Por Federico Mayol

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Hay relaciones informales por debajo, pero entre el mandatario y el jefe de Gobierno no hablan desde hace meses. Las presiones contra Larreta en la oposición y el llamado no respondido al ministro de Economía. 

Dicen que ya no hay intermediario que pueda recomponer esa relación. Nunca fueron amigos ni mucho menos, pero en el entorno del jefe de Gobierno porteño admiten que con Alberto Fernández sí había cierta "simpatía", generada por la conveniencia mutua en torno a la administración de la pandemia, en especial en el primer semestre del 2020. 

Era tal la convivencia que Horacio Rodríguez Larreta y sus colaboradores disponían incluso de una oficina en la jefatura de la quinta de Olivos, a metros del despacho del Presidente, donde daban lo últimos retoques de los discursos antes de cada presentación, con los anuncios de la cuarentena, junto a Fernández y el gobernador Axel Kicillof.

De esos tiempos, no queda nada. De mayor a menor, atravesado por el recorte de la coparticipación que la Ciudad recibe de Nación, el vínculo entre el jefe de Estado y el jefe de Gobierno porteño se desgastó por completo. Fernández y Rodríguez Larreta hace rato que no hablan. No se chatean. Se desconfían.

Y la mayoría de las conversaciones están sujetas estrictamente a cuestiones puntuales de la gestión: intervienen desde Eduardo "Wado" de Pedro, Diego Santilli y Felipe Miguel, a Silvina Batakis o Martín Mura. También Cristian Ritondo y Máximo Kirchner, desde el Congreso. Más arriba, el diálogo está cortado.

Sobreviven sí relaciones de vieja data. Por ejemplo, la amistad del jefe de Gobierno con Sergio Massa, quiénes solían comer los fines de semana, en la zona norte del Gran Buenos Aires, de a cuatro, antes de que Rodríguez Larreta se separara de su mujer. O el vínculo de su hermano Augusto con un par de ministros del gabinete nacional con los que conversa cada tanto.

Esas charlas informales se intensificaron después de las elecciones primarias, por el temor a un estallido. Después, volvieron a espaciarse.

El faltazo del jefe de Gobierno y los tres gobernadores de la UCR a la exposición de Martín Guzmán de este miércoles -los radicales resolvieron enviar delegados-, una puesta en escena que el Gobierno pretendía exhibir en Washington como un evento de solidez multipartidaria en plena renegociación de la deuda con el Fondo Monetario, desnudó sin embargo la fragilidad de los nexos entre el oficialismo y la oposición. En especial, entre Rodríguez Larreta y la Casa Rosada.

Según altísimas fuentes presidenciales, el quiebre con la Ciudad empezó antes de la quita de los fondos de la coparticipación. "En algún momento de la pandemia, Horacio me manifestó los problemas que estaba teniendo por su acercamiento a mi figura. Tenía una presión interna que padecía", explicó Fernández a sus colaboradores, según pudo reconstruir este diario.

Tironeado por el ala dura del PRO, Rodríguez Larreta siempre fue criticado puertas adentro por la coadministración de la pandemia con la Casa Rosada. En la sede porteña de la calle Uspallata subrayan, de todos modos, que el vínculo se resintió con el anuncio del recorte de fondos.

Desde ese momento, para el jefe de Gobierno, la palabra presidencial quedó devaluada. "Yo no puedo confiar en Alberto por dos razones: porque no cumple, y porque además filtra todo", remarcó frente a su entorno Rodríguez Larreta, según confiaron a Clarín desde su círculo íntimo.

En Casa Rosada dicen que al jefe de porteño, el recorte por la coparticipación no podía sorprenderlo: aseguran que Fernández se lo anticipó cuando lo visitó en las oficinas de Puerto Madero, después de ser electo, una reunión de la que fueron testigos Diego Santilli y Juan Manuel Olmos. Lo que Rodríguez Larreta no esperaba era que fuera en medio de la pandemia.

Alberto Fernández, sin embargo, respeta la decisión del jefe de Gobierno de rechazar la foto para el FMI. Pero no la comparte. "Es insólito, no se entiende. No quieren hacerse cargo", resaltó el mandatario frente a sus colaboradores.

Irónico, el jefe de Estado suele ahondar en que le molesta mucho más la actitud de los gobernadores de la UCR que la de Rodríguez Larreta. Es comprensible, agregan. "El problema que ellos tienen es que ven que se deja al descubierto la deuda que tomaron, y se sienten responsables. En el caso de Horacio se puede entender aún más: era socio directo de Mauricio Macri", trasciende la frase presidencial de altas fuentes oficiales.

Como publicó Clarín este lunes, en medio del rechazo opositor, Guzmán trató de comunicarse con los gobernadores radicales y con el jefe de la Ciudad. Llegó a hablar con Gerardo Morales, sin avances. Pero después intervino el Presidente, y arregló con el gobernador, que a veces está más de acuerdo con el jefe de Estado que con su colega de Ciudad, en la concreción de un encuentro con el ministro de Economía para la semana próxima.

Por el contrario, el ministro de Economía no pudo hablar con Rodríguez Larreta: el porteño no le atendió la llamada. Los teléfonos con la Ciudad están descompuestos.

Federico Mayol

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