Viernes, 21 Enero 2022 11:39

El reseteo de la política bonaerense agita la clásica quietud del verano - Por Sebastián Dumont

La habitual merma de actividades en el mes de enero encuentra, de todas maneras, indicios interesantes de cómo se van gestando alineamientos, nuevos acuerdos y apetencias futuras entre los principales sectores políticos de la Argentina, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.  

Los últimos movimientos del 2021 dejaron secuelas tanto en el oficialismo como en la oposición. Una vez más, en esta historia cíclica se avecina maniobras para "preservar" el territorio de posibles turbulencias electorales, aunque para ello aún reste mucho tiempo. 

Con el camino despejado para poder volver a presentarse en 2023, los intendentes del peronismo y de Juntos quitaron de su camino uno de los temas que alborotaba sus pagos: la construcción de la sucesión donde en varios casos ya habían dado indicios a partir del pedido de licencia para sortear la reglamentación que regía y ahora es historia. Ello no significa que quienes hoy asumieron cargos nacionales o provinciales este pensando en volver a las comunas ahora, pero la sola posibilidad de estar habilitados para un nuevo mandato ordena las pujas locales. O al menos las posterga.

Las esquirlas de esa última sesión en la legislatura bonaerense, donde además se votó el presupuesto, aún perduran. En las oficinas de la Jefatura de Gabinete, respiran con aires de triunfalismo político el hecho de haber obtenido el aval para los jefes comunales, pero lo observan también como el continuismo del resultado del desembarco de Intendentes en el gabinete provincial de la mano de Martín Insaurralde y su acuerdo con Máximo Kirchner. Es decir, con la propia Cristina, quien escribe cartas para hablar de la pandemia "macrista", pero no le pierde pisada a cada uno de los movimientos que se producen en la provincia "inviable", según la exacta definición que utiliza el siempre lúcido Jorge Asís.

ENORME PRAGMATISMO

La vicepresidente se toma horas para reunirse o hablar con Intendentes y dirigentes bonaerenses a los cuales no se los puede etiquetar de cristinistas de paladar negro. Aquellos que la visitan reconocen que emana un enorme pragmatismo en Cristina Kirchner, sabedora que la permanencia de su proyecto político está atado a la suerte provincial, más allá del destino que tome el gobierno nacional. Es cierto que una cosa se relaciona con la otra. Pero la provincia de Buenos Aires cuenta con mecanismos electorales que la diferencian de la Nación. Por ahora, el principal, es que la elección se gana por un voto sin necesidad de segunda vuelta.

Sabedores de su peso territorial que permitió la recuperación entre las PASO y las generales pasadas, los alcaldes peronistas resetearon sus viejas diferencias y, en su gran mayoría, se están alineando para profundizar la impronta propia más allá de los deseos del gobernador Axel Kicillof, a quien en privado siguen cuestionando por su gestión, pero sobre todo por cómo piensa la política. La tracción de este renovado esquema lo impulsa Martín Insaurralde que ha dejado atrás viejas cuitas con varios de sus pares. Sí es para seguir de cerca la relación con Sergio Massa. Ambos tienen acuerdos muy sólidos con Máximo Kirchner, lo que presume que, a la hora de la verdad, se alinearán los intereses de cada uno de los sectores. Por lo pronto, Massa reforzó su desembarco en el gobierno de Axel Kicillof con la llegada de Jorge D`Onofrio al Ministerio de Transporte y a través de uno de sus legisladores de mayor confianza, como Rubén Eslaiman, avisó que su proyecto presidencial sigue vigente. No hay que olvidarse que, como el Kirchnerismo, el Frente Renovador es, básicamente, una construcción bonaerense con proyección nacional. Las raíces están claras.

ESTRATEGIA

Dentro de estos movimientos se enmarca la llegada de Gustavo Menéndez a la presidencia del Grupo Banco Provincia. Para entender la importancia estratégica de este puesto hay que recordar que en los cuatro años de Cambiemos, ese lugar lo ocupó Jorge Macri aún siendo intendente de Vicente López. La clave es el rol que se le da, más allá de sus funciones financieras o de servicios. En el video que difundió al asumir el cargo en los últimos días de 2021, Menéndez agradeció su designación al gobernador Axel Kicillof y al jefe de Gabinete Martín Insaurralde. Detalle no menor para quienes disfrutan de las lecturas de entrelineas.

Lo que no es un mensaje subliminal es la impronta que ha comenzado a darle a sus funciones Menéndez. El piso 18, donde funciona la oficina del presidente del Grupo, se ha convertido en un desfile de reuniones de gestión, pero sobre todo con anclaje político territorial. No es menor que una las de las primeras designaciones que hizo el alcalde de Merlo haya sido la de uno de los dirigentes que lo acompañan en el armado político y territorial desde hace muchos años.

Este detalle marca el punto neurálgico de las miradas que tienen en el peronismo de cómo se ha desenvuelto Axel Kicillof en los dos primeros años de su gobierno. Entienden que muchos estamentos del Estado no estuvieron a la altura de las necesidades políticas. La traducción brutal de estas miradas antagónica sería: nosotros buscamos los votos (los intendentes) para que ustedes ocupen los cargos (funcionarios sin experiencia territorial, pero con amplios manejos presupuestarios). Eso es lo que ha empezado a cambiar en este nuevo reparto de roles. El resultado exitoso o no se verá en 2023. No antes.

En esa lógica de preservar la provincia de Buenos Aires ya se barajan todo tipo de alquimias. Los oficialismos suelen tentarse en pensar la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. Hasta ahora, la historia nunca pasó de amagues. El tema vuelve, tímidamente, a sobrevolar las mesas informales de verano. Hay dos cuestiones centrales. Para llevarse adelante, la decisión la tendría que firmar el gobernador Axel Kicillof. Y es sabido que una determinación de esas características no se define en La Plata sino en Juncal y Uruguay o, en su defecto, en El Calafate.

¿Cristina Kirchner avalará eso si su idea es ser candidata a senadora por la provincia? Por ahora, todo transcurre en el terreno de las dudas. Pero sí hay certezas. El Frente de Todos reconfigura su equilibrio de poderes. Y la oposición no se queda atrás. Para mirar en las próximas semanas las recorridas de Patricia Bullrich como presidente del PRO por el interior bonaerense para reforzar el partido ante la influencia radical. Y el desembarco de Javier Milei ya en su rol de dirigente nacional, donde su pata bonaerense parece no ser José Luis Espert. Novedades veraniegas.

Sebastián Dumont

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