Domingo, 06 Febrero 2022 08:36

Presión de Washington para evitar que los chinos desembarquen en el Puerto de Buenos Aires - Por Beto Valdez

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Inquietud y preocupación en los Estados Unidos ante el desembarco del gigante chino Cosco en la concesión de las terminales 1,2 y 3 del Puerto de Buenos Aires de la mano de la familia Román. Este grupo familiar local también juega con el régimen de Beijing en la licitación de la Hidrovía. 

Desde hace un par de meses vienen circulando versiones muy firmes sobre el ingreso de capitales chinos a Terminales Río de la Plata, compañía conformada por DP World (el holding estatal de Emiratos Árabes) asociada con la empresa local propiedad de Alfredo Román, a cargo de la concesión de las áreas 1,2 y 3 del Puerto de la Ciudad de Buenos Aires. Según fuentes confiables del sector, la operación está cerrada “en un 90%” pero no se termina de concretar por la fuerte presión de los Estados Unidos. 

Voceros diplomáticos admiten que el ingreso de una empresa china al manejo estratégico de la actividad portuaria de CABA es una “cuestión muy sensible” que puede afectar la relación bilateral con Washington en momentos en que el presidente Alberto Fernández se encuentra de visita en Beijing. El problema central es que la interesada es la empresa estatal China Ocean Shipping Co. (Cosco), bajo el control directo del poderoso ministro de Transporte, Li Xiaopeng, hijo del exprimer ministro Li Peng.

Según un artículo publicado el mes pasado en The Washington Times, “el gigante asiático busca la dominación mundial a través de una red comercial y militar”. Desde hace casi una década, China impulsa la Iniciativa de la Franja y la Ruta -conocida como la nueva Ruta de la Seda-, un programa multimillonario de infraestructuras y desarrollo que tiene como objetivo establecer enlaces marítimos y ferroviarios entre China y el resto del mundo. El proyecto comprende a 60 países, entre los cuales reúnen el 75% de las reservas energéticas mundiales y al 70% de la población global.

China cuenta con una red de más de 95 instalaciones portuarias en todo el mundo, por medio de la cual Beijing busca ampliar su poder sobre el flujo internacional de mercancías para garantizar el dominio de los productos chinos en el mercado mundial. Pero analistas y especialistas alertan que esos puertos también tienen propósitos militares.

Un funcionario norteamericano citado por ese diario describió la red portuaria china como un sistema de doble uso para atender las necesidades civiles y militares del régimen. De acuerdo a un informe de la Escuela de Guerra Naval de Estados Unidos, los 95 puertos de ultramar podrían servir como puntos de acceso estratégicos para el Ejército Popular de Liberación (EPL) chino. Una verdadera amenaza geopolítica para Washington.

Por eso la preocupación del desembarco de Cosco junto a la familia Román en las tres terminales portuarias. “La movida contempla la salida de DP World que tiene la mayoría accionaria y en su lugar entrarían los chinos”, dice un vocero habitualmente muy bien informado. Los empresarios locales se han transformado en aliados de los intereses de Beijing ya que también se presentaron en diciembre pasado a la licitación corta del dragado de la Hidrovía con otra compañía de ese país: China Communications Construction Company (CCCC).

Este gigante chino fue sancionado por Estados Unidos e incluido en una “lista negra” por parte del Departamento de Comercio de ese país por su papel en ayudar al régimen a militarizar puestos de avanzada en el Mar de China Meridional, según detalló el portal South China Morning Post. Una cuestión que también genera rispideces con la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Alberto “Beto” Valdez

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