Viernes, 25 Marzo 2022 10:42

El Frente de Todos no existe más - Por Sebastián Dumont

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"Esta todo roto, pero no", arroja el enésimo interlocutor de la política bonaerense consultado por estas horas. La referencia es obvia: La relación política entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

El "pero no" supone que, al menos uno de los dos, hará lo posible para no aparecer como el que dio el paso final en su divorcio. "Cristina ya no está más en el gobierno", admite otro observador con experiencia en batallas más complejas y más duras de las que asoman por estas horas. Se asiste a la reconfiguración de la coalición gobernante que ha fracasado en su razón de ser. La partida de defunción fue la discusión en el congreso del acuerdo con el FMI. Allí quedó claro que ya no funciona como tal. La unidad "aunque duela" no se preservó. 

Ahora se espera una nueva carta de Cristina Kirchner para decir: "viste, es ella la que provocó la ruptura". Demasiado ombliguismo para un país cuya decadencia no se detiene y, aún peor, se acelera. Hasta en la manera de enfrentarse políticamente. Ahora es por carta o redes sociales. Antes, a los tiros. Conste que no se pregona por el regreso de ese pasado. Aunque haya actores del presente que influyen y lo conocen bien.

Resulta de interés repasar un fragmento de un texto escrito en abril del año pasado por el politólogo Federico Zapata en la revista Panamá: "Todo gobierno coalicional supone un ejercicio colectivo en torno a tres dinámicas: la configuración de un equilibrio de poder entre los actores de la coalición (quiénes gobiernan), la definición de una agenda común (para qué gobiernan) y la generación de un mecanismo organizativo eficiente y eficaz de cara a las tareas gubernamentales (cómo gobiernan). El Frente de Todos, al momento, no ha logrado resolver satisfactoriamente ninguna de las tres dinámicas". Aquello, casi un año después quedó en mayor evidencia. Por eso es que estamos ante el fracaso de la creación de Cristina Kirchner.

Y continuó el texto de Zapata con enorme actualidad para estos tiempos: "El problema tiende a invisibilizarse y al mismo tiempo a agudizarse, cuando alguno de los polos de poder de la coalición, confunde su racionalidad individual (sus intereses particulares y la galvanización de su base electoral) con la racionalidad colectiva de la coalición. Si alguna de las partes de la coalición logra imponer una agenda en la que maximiza sus intereses y al mismo tiempo fortalece la relación con su electorado". Es efectivamente lo que terminó sucediendo. El Frente de Todos así como nació, no existe más. La incógnita es hacia dónde deriva esta crisis. La muerte le da lugar al nacimiento de algo distinto, nuevo. Al momento con inciertas características. El problema es la percepción. Creer que algo que ya murió aún está en proceso de fenecer. Se asiste al momento de mayor incertidumbre. Porque la crisis del gobierno es la crisis de la política. E indefectiblemente arrastrará a la oposición. La obligará a ubicarse distinta en el nuevo esquema. Ya se vio en el Congreso con lo del Fondo. Ellos también votaron divididos.

El fin de semana pasado en una entrevista Sergio Massa dijo: "Que la construcción de la coalición tenga verticalidad y no transversalidad". Es interesante porque el presidente de la Cámara de Diputados parece reclamar un jefe nítido. ¿De esta coalición o de la que pueda formarse en el futuro? ¿Massa se ve a él mismo como la punta del vértice? Su rol en la aprobación del acuerdo con el FMI se pareció bastante a eso. En diciembre pasado, en este mismo medio se tituló una nota de manera muy parecida a lo dicho por Massa. "El fin de la verticalidad pone en tensión al sistema político". La referencia de aquello no era sólo para el oficialismo. Los liderazgos de Cristina Kirchner y Macri son cuestionados por sus propias atmósferas políticas. Pero ambos no se terminan de opacar. Y en ese retroceso, se aferran a lo más puro que puedan tener. Sus núcleos duros. Suficiente para condicionar, de un lado y del otro.

METAMORFOSIS

La metamorfosis que sobrevendrá a los episodios críticos de estas horas están vinculados con un problema político nacional. A pesar de que la identidad del oficialismo actual, o lo que queda de él, se reduzca al conurbano bonaerense. No es casual la reunión del martes por la noche en La Matanza de los intendentes de la primera y tercera sección electoral. El documento elaborado tras el cónclave asoma como una interpelación más a Alberto Fernández que a Cristina Kirchner. "En 2019 le pedimos todos los esfuerzos a Cristina para unirnos y ganarle a Macri y Vidal", comienza el segundo párrafo. Y tras enumerar los males heredados de la gestión anterior se dirigen al presidente: "la actual Vicepresidenta, en un gesto extraordinario, cambió el rumbo de la historia y pudimos consolidar la victoria del Frente de Todos en primera vuelta. Hoy, le pedimos al presidente Alberto Fernández los máximos esfuerzos para, luego de la pandemia, y siendo conscientes de las dificultades que atraviesa el mundo por la guerra, garantizar la mesa de las familias argentinas". Uno de los asistentes lo analizó ante este medio y rechazó que la carta haya apuntado más a Fernández que a Cristina Kirchner. "Fue un mensaje para ambos. Estamos preocupados porque tienen que juntarse a hablar sino no hay posibilidad de arreglar nada. Se necesitan ambas partes".

En otro párrafo, los jefes territoriales reclamaron ser convocados a una mesa de trabajo, no sólo por la suba de precios sino por la siempre y cada vez más complicada inseguridad. La tensión y las especulaciones crecen en este ámbito. Es sabida la siempre tirante relación de los alcaldes con el ministro de Seguridad Sergio Berni a lo que se suma la sugerente foto de Kicillof a solas con Alejandro Granados. El mandamás de Ezeiza, que ya ocupo ese cargo, hace rato es mencionado para volver.

El se encarga de negarlo. Pero los ruidos siempre están. Más detalles para descifrar. Cuando se publicó la foto de Kicillof y Granados, el ex vocero presidencial Juan Pablo Biondi tuiteó: "Ojo con el Sheriff". Es cierto Biondi tuvo su paso por Ezeiza antes de llegar a la Casa Rosada. No sólo Cristina Kirchner estaba convencida que "operaba" en su contra. El mismo Berni no puede sacarse de la cabeza que la rebelión policial del 2020 fue gestada desde esas mismas usinas. Las mismas que hoy avanzan a pasos agigantados en el gobierno provincial. Ahora desde Juntos por el Cambio, el senador Joaquín De La Torre les arrojó una excelente oportunidad para avanzar más en el terreno de la seguridad. El ex intendente de San Miguel presentó un proyecto para crear las policías municipales, muy distinto a las policías locales que dependen de la ­bonaerense.

Fotos, tuiteos, cartas de un lado y del otro. Así se dirimen por estos tiempos las batallas políticas. Muy lejos de aquellos tiempos donde imperaba la ley de, por ejemplo, del "peligroso" Lisandro. Personaje digno de una novela de la Argentina profunda. Es cierto, en aquellos tiempos no existían los celulares ni internet. Los entuertos se saldaban con olor a pólvora. Al menos, en algo, la Argentina parece haber evolucionado. ¿O no?

Sebastián Dumont

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