Lunes, 09 Mayo 2022 13:55

Máximo Kirchner arma un plan para refugiarse en territorio bonaerense y hacer base en La Plata - Por Federico Mayol

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En su entorno le sugieren oficinas para afincarse en la capital provincial y mandar desde allí. Las propiedades que tiene PJ en la Provincia y el foco en 2023. 

En La Plata, Máximo Kirchner vive de prestado. Hace rato que visita la capital provincial con mucha más frecuencia de lo que trasciende. Desde que renunció a la jefatura del bloque del Frente de Todos en la Cámara baja, un movimiento que ejecutó en paralelo a la decisión de apuntalar su rol como presidente del PJ bonaerense, la actividad en el despacho del diputado en el Congreso mermó notablemente. Ya no lo utiliza como antes. 

Ahora, La Plata es su nueva casa y el Gran Buenos Aires su territorio. Alterna, por ejemplo, entre la gobernación y el Senado bonaerense, separados por la Plaza San Martín, en el centro de la ciudad. El senador Emmanuel González Santalla, de Avellaneda -un camporista muy cercano-, suele ser uno de sus anfitriones. Hasta que dejó la Legislatura provincial, su amigo Facundo Tignanelli -según trascendió, buscaba refugio en el Ministerio de Justicia que lidera Julio Alak- solía recibirlo.

En el entorno del jefe de La Cámpora le aconsejaron que deje de vivir de prestado, y que para su nueva función de presidente del PJ provincial es fundamental que cuente con un espacio para animar las tertulias de la rosca bonaerense. Una oficina propia para hacer base. Se trata, en definitiva, de una señal de que su desembarco en la Provincia esta vez va en serio. Según confiaron, el diputado recibió el consejo con agrado. Y algunos dirigentes empezaron a explorar opciones, todavía sin novedades.

Había sido José Ottavis, hace ya varios años, el que insistió de manera recurrente con el planteo de que La Cámpora debía afincarse definitivamente como una opción de poder en Buenos Aires. El tiempo, dicen, le dio la razón. El dirigente, que supo ser de los más encumbrados de la organización, ahora reparte su tiempo entre la Ciudad, la Provincia y Corrientes. Lo rescató Sergio Massa.

En la actualidad, la única propiedad del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires está lejos de La Plata, el epicentro de la política bonaerense. Es la casona de Gaspar Campos al 1000, en Vicente López, la zona norte del conurbano que no suele votar por el peronismo, y mucho menos por La Cámpora.

Fue remodelada por la anterior conducción del PJ a cargo de Fernando Gray y Gustavo Menéndez. Los trabajos, durante la pandemia, estuvieron liderados por este último que, después de amagar con una rebelión interna contra Kirchner, terminó sumiso al poderío del jefe camporista.

El intendente de Esteban Echeverría fue el único que siguió adelante, en soledad, con su rechazo a la elección del hijo de Cristina Kirchner al frente del Justicialismo. Se lo avisó al diputado y a la propia ex Presidenta la última vez que habló, hace ya varios meses. Sin éxito, intentaron mediar desde Eduardo "Wado" de Pedro hasta Andrés "El Cuervo" Larroque. Gray llegó hasta la Corte Suprema, que tomó el planteo: espera que la presentación no duerma el sueño de los justos.

A Máximo Kirchner, ni el petit hotel de Gaspar Campos en el que vivió Juan Perón en su vuelta al país, ni la sede del PJ nacional, le sientan cómodos. El Partido Justicialista bonaerense paga parte de los gastos de la sede de la calle Matheu. Parte de la plantilla de empleados que trabajan en ese lugar cobran del partido provincial.

En algún momento, se analizó la posibilidad de comprar el edificio de al lado, en Matheu al 100. Pero se definió que la sede debía estar en la Provincia, y no en Ciudad. Después, cuando asumió Kirchner, se especuló con la chance de utilizar las oficinas del PJ de La Plata. Se descartó de cuajo.

"Es parte de la discusión de darle otra identidad al partido", explicaron fuentes vinculadas al jefe de La Cámpora.

En los últimos meses, Kirchner replicó desde el Gran Buenos Aires su ofensiva a la Casa Rosada. Hace dos lunes reapareció en público junto a funcionarios albertistas en Florencio Varela, un acto que Larroque aprovechó como vocero del kirchnerismo para lanzar la ofensiva final de la agrupación al programa económico y al modelo de toma de decisiones de Alberto Fernández.

Después, en Baradero, el diputado cerró el plenario de la rama sindical del peronismo provincial del 1 de mayo, con fuertes críticas al Gobierno. Y días después institucionalizó, en La Plata, la mesa del Frente de Todos de la Provincia, sin integrantes del albertismo.

Este sábado hizo lo propio en Los Toldos, en el aniversario de Eva Perón: "A Néstor y a Cristina nunca les tembló la pera para defender a los trabajadores", dijo en una clara alusión al Presidente. Veinticuatro horas antes, la Vicepresidenta había blanqueado en Chaco todas y cada una de sus diferencias con el jefe de Estado.

El futuro de Kirchner es una incógnita: algunos todavía insisten en que quiere ser gobernador, a pesar de que limó asperezas con Axel Kicillof y que el gobernador está decidido a ir por la reelección con el respaldo de Cristina Kirchner.

Lo único seguro es que el jefe de La Cámpora definió refugiarse de la crisis del Frente de Todos desde la Provincia. Y que la estrategia cuenta con la complicidad de Martín Insaurralde, un dirigente que está decidido a ser un actor de peso en la política bonaerense. Según publicó La Nación, el jefe de Gabinete de Kicillof habría prestado el miércoles pasado la residencia de La Plata para recibir a Kirchner, a Larroque y a los ministros Juan Zabaleta y Gabriel Katopodis.

A diferencia del presidente del PJ bonaerense, Insaurralde no tiene problemas inmobiliarios. Pasa casi el mismo tiempo en La Plata como en sus coquetas oficinas de la calle Arroyo, en Retiro. Una de las zonas más caras de la ciudad de Buenos Aires.

Federico Mayol

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