Miércoles, 14 Septiembre 2022 08:24

El atentado a Cristina Kirchner reacomodó a La Cámpora: bronca y sospechas de Máximo Kirchner - Por Federico Mayol

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El hijo de la vice está pendiente de la causa judicial. El rol de Larroque y De Pedro. 

Desde la noche del jueves 1, Máximo Kirchner está abocado casi exclusivamente a una sola tarea: quiere saber por qué Fernando Sabag Montiel gatilló la pistola calibre 32 marca Bersa a centímetros de la frente de su madre y quiénes estuvieron detrás del intento de asesinato. 

El jefe de La Cámpora está recluido desde ese entonces. "Con bronca", dicen por lo bajo. Según trasciende, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, es uno de los destinatarios de esa ira. Lo planteó Eduardo "Wado" de Pedro este sábado: "El único que tiene la información es él", dijo.

En el kirchnerismo abundan las sospechas. Es que, según fuentes oficiales al tanto de las pesquisas, parte del accionar de la Policía Federal que depende del ministro en las primeras horas de la investigación no habría sido el más profesional. No solo por la pericia en el teléfono del atacante -el especialista enviado por la Federal carecía de experiencia, según mencionan en la Justicia-, que llegó a sobre abierto y con un "reseteo de fábrica" a manos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), una diligencia defectuosa que está bajo análisis.

Si no también por supuestas deficiencias en torno al arresto de Brenda Uliarte, la pareja de Sabag Montiel, y a las escuchas que se ordenaron en el teléfono de la mujer, integrante de la ya triste célebre banda de "los copitos". Son situaciones que también trata de dilucidar la jueza María Eugenia Capuchetti.

El líder de La Cámpora está en silencio y expectante: fue, por caso, uno de los grandes ausentes en la marcha del pasado viernes, en Plaza de Mayo.

El diputado sigue la información vinculada a la investigación a través de Juan Martín Mena, el secretario de Justicia que asesora en ese rubro a Cristina Kirchner y que tiene buena llegada a los tribunales de Comodoro Py. "Mena está administrando la información", explican dirigentes vinculados a la investigación.

El rol de Larroque y De Pedro

Enfocado en la causa, fueron Andrés "El Cuervo" Larroque y Eduardo "Wado" de Pedro, dos de los máximos integrantes de la cúpula de la organización K, los que se ocuparon la última semana del grueso de la política. En línea directa con la Vicepresidenta. El ministro del Interior incluso abrió uno de los campos de la familia en Mercedes para alojar por unos días a la ex Presidenta, que ya había visitado esa ciudad y, en particular, ese lugar en otras oportunidades.

Cristina Kirchner se siente cómoda con De Pedro.

Con el guiño de ella, y avisado Alberto Fernández, el ministro se ocupó de contactar a algunos de los principales líderes de la oposición en el marco de una convocatoria destinada, en los papeles, a "abordar el tema de la intolerancia política en la sociedad".

De Pedro se comunicó con referentes del PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Facundo Manes, Juan Manuel López y Gerardo Morales, entre otros. Hubo sondeos con los entornos de Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau, con los que los contactos son habituales. Con el jefe de Gobierno porteño, que quiere ser presidente, ya había hablado la noche en que Cristina Kirchner pudo ser asesinada. En público, la oposición mostró serios reparos. En privado, las respuestas fueron mucho más edulcoradas. Pero Rodríguez Larreta, por ejemplo, no puede decirlo. Para que no lo miren con desdén puertas adentro.

A "Wado" lo ratonea ese papel de "canciller", como algunos lo llaman puertas adentro.

Larroque, por su parte, se calzó al hombro las conversaciones internas, en el seno del kirchnerismo, que desde los incidentes por la colocación de las vallas en las inmediaciones del departamento de Cristina Kirchner se hicieron más frecuentes. El ataque a la Vicepresidenta del jueves 1 terminó de dinamizar las relaciones entre las diferentes terminales del kirchnerismo.

"Hay un claro reordenamiento interno", señalaron a este diario desde uno de los sectores. Ahora, La Cámpora y el cristinismo empezaron a converger en un ámbito común de discusión política con el resto de los espacios que hasta hace un mes atrás operaban de manera dispersa. La centralidad de Cristina Kirchner terminó de ordenarlos.

En ese ámbito de debate, "El Cuervo" es clave. "Está hiperactivo, volvió a su esencia", aseguraron.

Históricamente, el ministro bonaerense tuvo ese rol. Antes de que la interna entre el kirchnerismo y los sectores más ligados al Presidente estallara por el aire, el dirigente había intentado mediar.

En octubre del 2021, por ejemplo, marchó junto a la CGT por las calles del centro porteño en plena puja entre la central sindical y La Cámpora. También trató de interceder en los momentos más complejos de la puja política entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Además, se mostró cercano a la Casa Rosada antes de la firma del acuerdo con el Fondo Monetario. Después ya no tuvo más margen de maniobra una vez que Cristina Kirchner ordenó pasar a la etapa de la intransigencia extrema. Y se convirtió en uno de los voceros menos indulgentes de la organización.

El pasado viernes, Larroque llegó temprano a Avenida de Mayo y 9 de Julio para organizar las columnas de La Cámpora que entrada la tarde entrarían a Plaza de Mayo. En estas horas, estuvo al frente de la organización de la misa que se celebró este sábado en la Basílica de Luján, un acto cerrado para el que pidieron que no haya movilizaciones y que abrió una grieta en la Iglesia.

Federico Mayol

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