Viernes, 18 Noviembre 2022 08:49

La inesperada alianza de que podrían tejer Alberto y los intendentes - Por Sebastián Dumont

Los intendentes ocuparon el centro del acto en La Plata. Les adjudicaron el campo de juego, donde la capacidad de movilización quedó a la vista. Casi una metáfora de las horas que transcurren en las que se apilan reuniones de los alcaldes del gran Buenos Aires en la búsqueda de su propia centralidad.

La última, más reciente, fue en Ituzaingó. “Hablamos de obras, fondos y como vamos a llegar a fin de año”, dijeron. Fue lo más repetido en las declaraciones públicas. Vienen de juntarse con Alberto Fernández y Axel Kicillof. Se configura en el horizonte la tensión por cómo se van a repartir los envíos que el gobierno nacional hace por afuera de la coparticipación a la Provincia de Buenos Aires. El Presidente, como le pidió Cristina Kirchner alguna vez, puede usar la lapicera en beneficio de ellos y para condicionar al gobernador. 

Cristina Kirchner analiza los pasos a seguir con el sigilo que la caracteriza, pero, al mismo tiempo, con las claras señales que da. Ella será el eje de las decisiones en la Provincia de Buenos Aires. Después se verá a qué es candidata. Si a presidenta, senadora o, cómo aseguran ciertas fuentes, a gobernadora. Por ahora, su caudal electoral es el de mayor arraigo en los territorios para el oficialismo. La última encuesta de Isonomía, consultora cercana al Pro, sobre todo a Mauricio Macri, sostiene lo mismo que tienen los intendentes en sus propios estudios de opinión. La vicepresidenta es la más elegida si hoy fueran las elecciones y en segundo lugar Javier Milei. La ecuación cambia cuando se pregunta por espacios políticos y no por nombre de candidatos. Cómo suele decir en charlas privadas Horacio Rodríguez Larreta, “los tiempos electorales se adelantaron, pero para las elecciones falta mucho”.

Primero hay que transitar el final del año. Desde el 2001, el mes de diciembre aparece en el calendario con un tiempo sensible. El fantasma de desbordes sociales suele agitarse, más en un contexto de recorte de planes y con la inflación jugueteando con las tres cifras. Es allí donde, una vez más, los intendentes pueden facturar su centralidad como dadores de paz social. Sabida es que su relación con Axel Kicillof nunca fue entendimiento puro. Las pujas y tensiones son una constante que se ve desde un pequeño expediente hasta una decisión mayúscula. Si bien el gobernador tuvo que aceptar la llegada de alcaldes a su gabinete después de las elecciones del año pasado, no se resignó a gobernar con los suyos. A Carlos Bianco, ex jefe de gabinete, le deben picar las orejas cada vez que se reúnen los alcaldes. Sigue siendo un ministro en las sombras. Y eso irrita.

No es nada que la política bonaerense no sepa. Es un vínculo que nació con desconfianza mutua desde el momento mismo que Kicillof insinuó que la única preocupación de los intendentes era por los cargos y las cajas. Las miradas locales sobre el accionar del gobierno provincial son cada vez más crudas en las críticas. “Hay muchas acciones de desconocimiento de cómo se hace política por miradas demasiado sesgadas”, grafican desde un despacho municipal. Y ponen un ejemplo de los tantos que podrían utilizar. “No tienen relación política con las escuelas privadas porque creen que son todas del Pro”. Y así con tantas otras cosas.

El problema para los jefes territoriales es siempre el mismo. Mientras no haya un desafío a la conducción de Cristina, ella tendrá la última palabra. Y eso lo incluye a Kicillof. La única manera de desplazar a alguien en la conducción es ganarle una elección. Por ahora eso no pasa. Cristina Kirchner es una comodidad. El resultado del año próximo podría ser bisagra para los tiempos que vienen. Otra vez, aún falta demasiado y mucho por transitar. Lo que sí preocupa y mucho a diversos observadores de la cosa pública es la anomia que suelen mostrar quienes tienen responsabilidad de gobierno. Cada vez se nota más el vale todo.

Alberto Fernández está regresando de Indonesia en estas horas y, además de revisar su estado de salud, podría tomar una decisión que ya le han pedido los intendentes con Sergio Massa como testigo. A grandes rasgos, la petición implicaría que, de todos los fondos excedentes que el gobierno nacional le envía a la provincia, hay una cláusula para que parte de ellos lleguen a los municipios. En esa maniobra están de acuerdo los jefes comunales de Cambiemos. Y hay más de un vaso comunicante que desembocará en principio, en la discusión del presupuesto. Podría nacer una alianza inesperada entre el presidente y los intendentes.

Así como las críticas a la forma de hacer política que le hacen a Kicillof no son nuevas, si son más novedosas las que llegan por lo bajo a Máximo Kirchner. Tibiamente se repiten frases como “está ahí solo por ser el hijo de Cristina”. En parte es verdad, pero no se escuchaba con la frecuencia de ahora y mucho menos de bocas del conurbano peronista. La organización del acto de La Plata fue una nueva demostración. Tuvo que llamar Máximo para pedirle a Martín Insaurralde que los intendentes movilicen. “La Cámpora tiene caja, pero no puede llenar un estadio” afirma otro jefe comunal que no participó de las últimas reuniones porque dice que la Tercera sección electoral siempre se impone a la Primera Sección cuando se trata de organizar el poder. Pues eso viene sucediendo desde los tiempos de Eduardo Duhalde gobernador. Lomas de Zamora y La Matanza desnivelan. Ahora el jefe de gabinete provincial es de Lomas de Zamora y tejió, hábilmente, un acuerdo con quien es el jefe territorial de Merlo, el distrito más grande de la primera sección: Gustavo Menéndez. Y tiene otro aliado que es Federico Achával, jefe comunal de Pilar. La organización de la liga de intendentes tiene algunos átomos sueltos aún como Mario Ishii, Julio Zamora de Tigre y Fernando Gray quien es consecuente con su oposición a la captura del PJ bonaerense por parte de Máximo Kirchner.

Se hablará y analizará el discurso de Cristina Kirchner por algunos días, mientras se preparan las batallas de finales de año en la provincia que tiene el presupuesto 2023 como eje central. Ya el gobernador tuvo un disgusto al no poder avanzar en una nueva ley para las jubilaciones de los empleados del Banco Provincia. Lo acusa a Mauricio Macri de haberse entrometido para frenar la acción de los dialoguistas de Juntos por el Cambio. Ya había pasado algo similar a principios de año cuando se negociaron el reparto de cargos entre oficialismo y oposición. Allí Macri puso el grito en el cielo.

OTRO MISTERIO

El ex presidente también juega al misterio sobre cuál será su futuro electoral.  No así del rol político que tiene o cree tener al mostrarse como articulador de su espacio político. Le piden que no pase el mes de febrero para que tome una determinación sobre su candidatura. El asegura qué hay tiempo aún. Mientras tanto, Horacio Rodríguez Larreta lo desafía, pero hay lazos que los siguen comunicando y mucho, Sobre todo uno que suele venir a Buenos Aires todos los meses por unos pocos días para luego volver a Uruguay.

La encuesta referida de Isonomía en territorio bonaerense muestra que la pelea por la gobernación hoy es entre Axel Kicillof y Diego Santilli. Lejos en el tercer lugar aparecer José Luis Espert. En distritos gobernados por el Pro se preocupan que pueda haber un candidato a gobernador de Javier Milei y divida aún más los votos. Por eso harán todo los posible para llevarlo a Espert dentro de Juntos por el Cambio.

Otro dato significativo de ese mismo trabajo es sobre la principal preocupación que tienen los bonaerenses. Cuando se les pregunta por temas individuales la economía sobresale, mientras que ante la pregunta de cuál es el mayor problema del barrio, no hay dudas, la inseguridad. Aquí nace una pregunta sobre si se impondrá lo individual a lo colectivo a la hora de decidir. La seguridad es un tema medular en cualquier plataforma de gobierno. Esta semana, el ex ministro del área Cristian Ritondo armó una reunión en Pinamar con el mismo eslogan del libro reciente de Macri. ¿Para qué queremos gobernar la provincia? En el panel de seguridad expuso Vicente Ventura Barreiro, un abogado que llegó a Ritondo por recomendación de Miguel Ángel Toma y luego se alió en el gabinete con el polémico y muy cuestionado por Elisa Carrió, Marcelo Roquetti. Como se ve, los lazos subterráneos perduran y ponen en duda las verdaderas intenciones de cambiar las cosas de fondo.

La economía es claramente el tema central que se discute por estas horas. En la provincia Sergio Massa recuperó imagen. “Si el año que viene la inflación fluctúa entre 3,5% y 3,9 % mensual llegamos competitivos” se ilusiona un intendente del conurbano que apuesta por una fórmula que lo tenga al ministro de economía como candidato. Se verá. Por lo pronto, las discusiones mostrarán en los próximos días de qué lado se ubica el presidente ante él reclamo de los intendentes.

Sebastián Dumont

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