Como en 2017, cuando en pleno éxito político de Cambiemos Sergio Massa empezó a girar sobre sus pasos y entabló un diálogo directo con Máximo Kirchner para implementar una agenda común legislativa que se mostró nítidamente en aquel traumático tratamiento del aumento al mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, ahora el ministro de Economía está dando señales de buena relación con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
La muestra de ayer en Mar del Plata no fue casual, como tampoco los gestos elegidos para la difusión de la única foto que se consignó del momento. Massa con los brazos extendidos y diciendo "este es el problema que tenemos", y el gobernador con sus extremidades superiores más recogidas, como diciendo: "¿Y yo qué puedo hacer?".
Ambos saben que no tienen nada fuera de sí mismos. La suerte de ambos corre a la par, aunque mucho más las del jefe del estado provincial, que reconoce que su suerte está atada a la del ministro de Economía. Si éste fracasa, todos le pedirán que salte a la candidatura presidencial, algo que no quiere porque descree, al igual que su interlocutor de ayer, sobre el futuro electoral del Frente de Todos a nivel nacional y además porque todas las encuestas de opinión lo ponen como el único candidato bonaerense con chance de retener la Provincia para el oficialismo.
Además, el mundo conoce que Massa jamás quiso, y jamás querrá, ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Sólo se le cruzó por su mente cuando antes de que Mauricio Macri se decidiera por María Eugenia Vidal en 2015, escuchó la propuesta nada más para mantener viva su llama electoral. Kicillof se siente tranquilo, también, por este tema.
Para llegar al nivel en la relación que hoy muestran, no pueden ignorarse las necesidades mutuas que tienen gobernador y ministro y al momento actual llegaron luego de años de desconfianzas con mensajes cifrados apenas asumió Kicillof la administración provincial, sobre todo en contra de su socio frentetodista.
Alejandro Cancelare


A pesar de que Sergio Massa criticó a aquellos que se sacan fotos electorales en las playas bonaerenses, alguien lo "sorprendió" tomando mate en la sede del Hotel Provincial con el gobernador Axel Kicillof. Supuestamente estaban debatiendo qué hacer con el recorte de fondos, pero hay temas más fuertes. 