La insistencia de Daniel Scioli choca con una presión cada vez más marcada sobre el corrimiento territorial de quienes podrían garantizarle financiamiento y estructuras, los intendentes. Pocos suelen reparar en ese detalle a la hora de analizar la objetividad de la maniobra. Los fuegos de artificios de presentaciones judiciales no hacen más que correr la cancha para buscar mejores condiciones en la negociación final. Al menos, eso creen en diversos sectores donde la única certeza es la incertidumbre.
“Cuando un general decide ir a la guerra, lo primero que mira es con qué cuenta. Cuál es su logística, los recursos para la batalla y el tiempo que estos podrían durarle”, metaforiza un reconocido operador político del conurbano bonaerense, con varios cierres de lista sobre sus espaldas. Estos son los momentos donde disfruta con el nerviosismo de los más inexpertos. Es que todo puede cambiar en pocos segundos. Incluso cuando ya se firmaron las actas. No será la primera vez que un candidato se va seguro de haber firmado en determinado lugar de la lista, y cuando llega la boleta, está en otro.
“CIERRE MAS QUE TURBULENTO”
De todas maneras, son hechos que acontecen en el resumen final de las listas. Las postulaciones más trascendentes están definidas antes. La dinámica que ha tomado la puja interna en Unión por la Patria hace presagiar un cierre más que turbulento. ¿Quién sostiene a Daniel Scioli? Los intendentes ya se pronunciaron, en su gran mayoría, por ir en una lista de unidad. Un comunicado difundido el martes habló de esa postura. Al menos en la primera sección electoral firmaron todos, menos Julio Zamora de Tigre y Mario Ishii de José C. Paz. En el caso de Zamora su decisión es postularse en la interna del oficialismo. E ir en la lista de Axel Kicillof, con quien tiene un vínculo aceitado. A su entorno le asegura que está mucho más tranquilo que en cierres anteriores y que los números le son favorables ante Malena Galmarini. Sí sabe que habrá una fuerte presión de Sergio Massa para que su postulación se caiga.
Por su parte, Mario Ishii suele no participar de este tipo de movidas y hasta el momento, decidió que no será candidato a intendente. Su determinación está sólida, aunque desde su estructura consideran que es el mejor postulante y podrían pedirle que desista de la idea que viene madurando desde marzo.
En la tercera sección electoral, Martín Insaurralde es quien motoriza el operativo para bajar a Daniel Scioli. Pero su mando está dividido. Referentes territoriales como Julio Pereyra o Juan José Mussi lo respetan pero no acatan su conducción. De hecho, ellos vienen de mostrarse con Juan Manzur, otro de los que quiere plantar una candidatura nacional.
El corrimiento de los intendentes es clave sintetizada en una frase cuando sostienen que de no haber lista de unidad, ellos irán en una sola y no en dos como la propia Victoria Tolosa Paz había sugerido en una entrevista hace 15 días. Eso y decir no te apoyamos es lo mismo. Pero además es una respuesta por elevación al propio Alberto Fernández, quien fue el primer ideólogo de “Pichichi” presidente. En despachos comunales reproducen diálogos al estilo del siguiente:
AF: ¿Viste lo bien que mide Daniel (Scioli)?
I: Te parece Alberto? yo no lo veo tan así.
AF: Si si, además con la estructura del gobierno nacional le damos un fuerte respaldo.
I: ¿Qué estructura? Si los organismos más importantes los maneja La Cámpora, como el PAMI o ANSeS, desde donde se puede hacer política territorial con los instrumentos nacionales.
“LA MAYOR ANSIEDAD”
Cuentan que es ahí, como en tantas ocasiones, donde lo observan al propio presidente desenfocado en la realidad. Sólo es entendible una maniobra así en el rencor a Cristina Kirchner, a quien el Presidente suele apuntar como la generadora de todos sus males. Y la vicepresidente dice lo mismo de él. Con el pragmatismo que los caracteriza, los intendentes van a ir siempre donde mejor rédito territorial tengan. Y hoy, aunque menguado, ese poder lo mantiene Cristina Kirchner.
En la definición de la fórmula presidencial, radica la mayor ansiedad. Empezó a convencer cada vez más que el apellido Kirchner esté en ella. ¿Quién? Alicia. La ven como posible vice de Sergio Massa o de Axel Kicillof. Si bien lo de Waldo de Pedro no se descartó, perdió fuerza ante las dificultades de instalarse. A los jefes comunales les consta que Cristina impulsó su posible postulación. Ella, en persona, levantó en teléfono para pedirles que lo ayudaran en la tarea de ser más conocido . Y le hicieron caso. Como siempre, hasta ahora.
El nerviosismo en los distintos campamentos va en aumento. Como alguna vez se escribió en este mismo espacio con la siguiente pregunta: ¿Y si Cristina Kichner ya no es garantía? Si ella ya no lo es, mucho menos el resto de los nombres que circulan.
En tanto, Javier Milei confirmó que Carolina Píparo será quien lo represente en la provincia de Buenos Aires luego de la frustrada idea de llevarlo a Guillermo Britos.
El voto a favor del libertario aún continúa en el terreno de la incertidumbre sobre la manera en que llegará de las encuestas a las urnas. Volvemos al punto anterior, antes de ir a la batalla, hay que saber con qué se cuenta. La fiscalización es clave. ¿Podrá Milei recrear el ejército de voluntarios como pudo Cambiemos en 2015? Siempre hay un barón dispuesto a salir en auxilio. Eso sí, a cambio de meter mano en la lista de concejales. El problema de no tener fiscales no es sólo a la hora de contar los votos, sino desde el comienzo de la jornada electoral. Sin ellos, se corre el riesgo de quedarse sin boletas a las 10 de la mañana.
Por esa razón, cobran mucha importancia los candidatos que tienen estructura propia en la Libertad Avanza. En el conurbano no son tantos. El caso más notorio es el de Moreno, donde la candidata a intendente va a ser Andrea Vera, hija del conocido dirigente Ramón Vera que cuenta con una aceitada red logística.
Para el escenario bonaerense también es importante lo que está terminando de cerrar Fernando Burlando. Sus colaboradores trabajan en los detalles de la presentación de su candidatura a gobernador. La idea primaria es ir en una boleta con candidato a presidente. ¿Con quién? Hasta el lunes había diálogo con Juan Schiaretti que anotó su frente a nival nacional. Pero está condicionado a lo que pase el domingo en Córdoba. De todas maneras, aseguran el mediático abogado será candidato aún con boleta corta. En el oficialismo lo celebran. Por ahora.
Todas estas alquimias deben tener el correlato de la financiación. Y para muestra basta un pequeño ejemplo. En el conurbano, un postulante para llegar las primarias sin saber a ciencia cierta si será candidato o no a intendente, presupuestó su campaña hasta el día de la elección. Su cálculo le arrojó un gasto de 250.000 dólares, que al tipo de cambio paralelo de hoy son algo así como 122 millones de pesos. Sólo para una candidatura local. De allí que se entienda, por qué, la gran mayoría que muestra voluntad de “jugar”, lo hace más para tener que para ganar.
Sebastián Dumont


La atomización interna que vive el oficialismo ha llevado las definiciones electorales al extremo. El plazo vence el sábado a la medianoche y, si bien nadie espera que se alargue hasta ese momento, no sería mucho antes. Las versiones se multiplican y trascienden cónclaves cerrados entre los tres actores centrales de la determinación: Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa. El orden sí altera el resultado. 