Aunque en los primeros tramos del expediente los empresarios parecían haber quedado fuera del alcance de los procesamientos, la situación dio un giro drástico cuando la justicia comenzó a peritar los dispositivos electrónicos y servidores secuestrados en sus oficinas y en sus viviendas del exclusivo barrio de Nordelta.
La defensa de los Kovalivker intentó por todos los medios cerrar la investigación, pero sufrió un revés luego de que la Cámara Federal de Casación Penal rechazó sus planteos, ratificando que las pruebas recolectadas son “contundentes” y que el cerco judicial sobre ellos es legítimo y necesario para esclarecer los hechos.
En tal contexto, emergió de las sombras una figura que la justicia identifica como el eslabón perdido. Se trata de Sebastián Nuner Uner, más conocido bajo el apodo de “El Helvético”.
Este abogado y directivo de las droguerías Suizo Argentina y Barracas, para la justicia, operaba como un articulador de altísimo nivel. Es que sería el encargado de aceitar los mecanismos entre la empresa privada y el Estado.
Su apodo aparece de manera recurrente en los chats analizados, donde se lo señala como el jefe de una suerte de gerencia paralela que dictaba los términos de las licitaciones de medicamentos de alto costo.
La hipótesis judicial es que Nuner Uner facilitaba el esquema de sobrefacturación y direccionamiento de contratos a cambio de retribuciones ilegales que luego se distribuían dentro de la propia estructura política.
Esta espesa trama de corrupción encontró su ejecutor en el sector público a través de Diego Spagnuolo, el exdirector de la ANDIS, quien ya fue procesado por negociaciones incompatibles y administración fraudulenta.
Sin embargo, lo más explosivo de su procesamiento, más allá de las acciones expuestas en detrimento de la gente con discapacidad, es lo que quedó registrado en audios y mensajes sobre menciones explícitas a que las decisiones del organismo respondían a una estructura de recaudación superior.
Es aquí donde la causa comienza a rozar peligrosamente a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem. La justicia investiga si la Secretaría General de la Presidencia funcionaba como la validadora de este esquema.
Según pudo chequear Tribuna de Periodistas, hoy la justicia investiga si Sebastián Nuner Uner funcionaba como el nexo ya no solo con Spagnuolo, sino con la oficina de Eduardo “Lule” Menem en la Secretaría General de la Presidencia (siendo que este responde directamente a la secretaria Karina Milei).
Asimismo, la apertura de los servidores de la droguería revelaron mensajes donde se menciona que la gestión de ANDIS respondería directamente a las órdenes de Karina Milei a través de Spagnuolo.
Otro punto relevante a tener en cuenta es que al haberse dictado procesamientos bajo la figura de asociación ilícita para los niveles jerárquicos de ANDIS, quedó abierta la puerta para escalar la responsabilidad hacia quienes designaron y supervisaban a esos funcionarios, lo que apunta directamente a la Secretaría General de la Presidencia.
Con los hermanos Kovalivker acorralados por las pruebas y sus pedidos de cierre de causa rechazados, la investigación entró en una nueva etapa en la que se deberá determinar las responsabilidades de quienes, desde lo más alto del poder convirtieron a la ANDIS en una caja de recaudación ilegal. Fuente:

