Viernes, 13 Marzo 2020 21:00

Lavagna y su panorama económico

 

Luego de varias semanas alejado de los medios, el ex candidato presidencial reapareció en C5N para referirse a la delicada situación nacional pero también global con las amenazas del coronavirus y el desplome del petróleo que podría causar una crisis global con pocos antecedentes.

 

Si hay una palabra autorizada para hablar sobre la situación que le toca encarar a una Argentina endeudada, con un sinfín de problemas políticos y económicos y en donde en este sentido la única salida parece ser la reestructuración de la deuda con los acreedores, ese es Roberto Lavagna.

El tema en el que más hincapié hizo fue en la renegociación de la deuda.

"Se está entrando a la etapa de la oferte. Ahora empieza la negociación". Con respecto a la expectativa que el gobierno puso en solucionar este problema, el ex candidato presidencial fue claro: "No estuvo bueno poner la deuda en el centro, hay muchas cosas por hacer, sin la necesidad de morir con la idea de que hasta que no se reestructure la deuda va a estar todo parado".

Como era de esperar se hizo eco del duro contexto internacional que se está dando en todo el mundo, con la epidemia del Coronavirus cada vez más expansiva, el desplome del petróleo y el derrumbe de las bolsas. De todos modos se mostró cauteloso: "complica las cosas, pero no marca un antes y un después, la situación ya era difícil", reflexionó al respecto.

Ante la consulta de que si era más beneficioso para el gobierno comunicarle a sus acreedores que no estaba en condiciones de pagar, para asó apelar al desgaste y un postergación de los plazos sin mayor dificultad, el dirigente de Condenso Federal asintió y recordó que ya el gobierno " reservó alrededor de 4500 millones para fines de deuda".

Esto lo llevó a marcar diferencias con la situación que le tocó atravesar en carne propia en 2005, año en el que como ministro de Economía de Nestor Kirchner estuvo al frente de negociaciones con los entonces dirigentes del FMI que finalizaron con éxito.

“En 2005 la situación era distinta, ahora existe la posibilidad de una arreglo más abierto, lo que pasó hace 15 años ya no es posible reeditarse.

Y argumenta: “El default declarado por Rodríguez Sáa nos puso en una situación auspiciosa de cara a las negociaciones. Nos agarramos de que no podíamos pagar para perfilar la negociación a nuestro favor". Se deja entender que si Macri si declaraba el default le hacía un favor a Alberto de cara al reperfilamiento.

Asimismo, asegura que la situación en 2002 era mucho peor. “En esa época la situación era extrema, hoy hay condiciones más favorables".

De todos modos, otra diferencia que marca es que en su momento en la mesa de negociación solo estaba la Argentina y el FMI, que era representante cobrador de los bonistas, cuando "ahora son tres, el país, el Fondo y los propios bonistas que marcan su propia política de financiación".

Con respecto a la reactivación económica, sostiene que no todo debe circunscribirse a la reestructuración de la deuda para que el país empiece a crecer nuevamente. "Tiene que haber otras medidas de gobierno", haciendo referencia a un plan económico que aún no existe en la Casa Rosada.

Por último, se refirió a la suba impositiva. "Atenta la reactivación de los sectores de clase media y alta. Así también reconoció como positivos los paliativos brindados a la clase media con la ley de Solidaridad


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