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La estrategia del sector más duro del kirchnerismo para preservar a Cristina Fernández de Kirchner de otra derrota que ponga en duda su condición de líder del Frente de Todos podría terminar de profundizar la crisis que abrió en esa creencia el resultado de las PASO en todo el país. Pero particularmente en la provincia de Buenos Aires. El bastión electoral de la vicepresidenta, gracias a su preeminencia en el conurbano. El oficialismo se impuso ajustadamente en las zonas Sur y Este de esa región, comprendida en la Tercera Sección.

En medio de declaraciones explosivas, que en otro momento hubieran provocado renuncias o expulsiones, el Gobierno nacional sigue haciendo como si nada estuviera pasando. Envió dos proyectos de ley al Congreso, uno de ellos el Presupuesto, y cuanto más tiempo pase, más se fortalece el presidente.

Ante los frustrados intentos de Cristina Fernández de Kirchner para intervenirle el gabinete al presidente Alberto Fernández, está vez optó por una “asonada” que apuntaba a vaciarle el gobierno para condicionarlo aún más. Hasta ahora no ha logrado el resultado buscado y exhibe señales de debilidad.

 

Hay una divergencia de diagnósticos sobre el motivo de la derrota. Se interpreta que la batería de ayuda económica no moverá el resultado de las PASO

 

La vicepresidenta pide cambios. La discusión en Olivos que tensó la situación. El apoyo de gobernadores, CGT y movimientos sociales. La visita de Aníbal. ¿Y La Cámpora cómo juega?

 

La pelea escaló luego de la dura derrota electoral. Para precipitar cambios de gabinete, Cristina Kirchner jugó las renuncias de ministros propios. Y la tensión creció con el rechazo del Presidente a esas presiones. El conflicto genera crujido institucional y puede impactar en la economía

 

Lo que estamos viendo hoy es una crisis política como consecuencia de la derrota del kirchnerismo en las PASO del domingo, pero no se resuelve con un cambio de gabinete

Desde sectores K aseguran que, si no cede, le partirán el bloque en las dos cámaras del Congreso y "va a quedar con menos diputados que Lavagna"

La derrota electoral derivó en apenas 72 horas en una crisis política a gran escala. Una crisis que incluye la ruptura del oficialismo y se puede convertir en institucional, afectando la gobernabilidad.

La derrota electoral expone la fragilidad del Presidente en medio de una coalición resquebrajada

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