Casi la tercera parte de los convictos entre 1788 y 1867 terminaron sus días en Australia o Tasmania. Casi 145.000 individuos fueron transportados al otro lado del mundo, pero solo llegaron 115.000, la tercera parte moría en el viaje.
Las personas podían ser recluidas por deudas impagas. Así lo relata Charles Dickens en sus novelas ya que el escritor pasó en una cárcel para deudores su infancia, por los problemas económicos de su padre.
Las condiciones de la prisión eran deplorables y fueron objeto de un largo debate sobre el sentido de la reclusión. Elizabeth Fry, una activista de los derechos de los presidiarios, daba clases de lectura para rehabilitarlos. Su gesta fue recordada en los billetes de 5£.
Las leyes se aplicaron con rigor. Entre 1770 y 1830 se dictaron 35.000 penas de muerte, aunque solo 7.000 fueron ejecutados. Entre las víctimas hubo jóvenes de 14 años ahorcados por robar pañuelos. Sí, pañuelos.
Lean “Oliver Twiist "
Sin embargo, no todos los jueces estaban de acuerdo con esta aplicación tan severa y cambiaban el valor del objeto robado para asistir al culpable, pero otras veces la ley se aplicaba con rigor y un niño de 8 años fue ahorcado por “malicia incorregible”. El primer Marqués de Halifax sostenía que “los hombres no deben ser ahorcados por robar caballos sino para que los caballos no fuesen robados”. La idea era imponer una sanción ejemplificadora para evitar el crimen, tanto en hombres como mujeres.
Por enésima vez la violencia juvenil ha sido tema de debate en Argentina: Con criterios espasmódicos los legisladores muestran su preocupación por el tema subiendo o bajando la edad de imputabilidad para estos jóvenes. Es como tapar el sol con las manos. El problema es más complejo porque cada caso amerita un análisis detenido. ¿Estamos hablando de un psicópata ó un sociópata? ¿Es una persona con trastornos de personalidad ó una “víctima” de la sociedad? La proporción de psicópatas dentro de las sociedades es más o menos constante, entre el 3 y el 5% de la población (y es casi el 70% de los delincuentes que reinciden), mientras que el número de sociópatas varían con las condiciones económicas.
Los tiempos del Bloody Code en Inglaterra eran el comienzo de la era industrial, la formación de grandes conglomerados urbanos (Londres era la ciudad más grande del mundo) con barriadas humildes donde se concentraban malhechores y prostitutas. Lo cierto es que en Argentina no vamos a bajar la criminalidad mientras que el 50% de la población está bajo la línea de pobreza. No va a bajar la delincuencia mientras esta gente no tenga salida laboral. Y hoy, más que nunca, el trabajo digno pasa por la educación.
Podremos poner presos a pibes de diez años y con eso no arreglamos nada, porque a esta gente o no se la reforma (psicópata) o no se los reeduca, porque las cárceles NO están hechas para rehabilitar. Muy por el contrario, son universidades del delito. Y los tipos que salen de allí sin posibilidad laboral van a reincidir. ...Y para colmo, son lugares de adoctrinamiento, de reclutamiento para bandas delictivas, para narcos ...
En un país con cierta perspectiva económica sería “negocio” la reformulación de estos sociópatas. Educarlos, rehabilitarlos ó hasta conseguir un empleo digno (con descuento a las empresas que los tomen) sería la meta deseable, pero en Argentina no podemos dar trabajo a la gente que no delinque. ¿Podremos dar empleo a la gente que ha estado en prisión?
La delincuencia juvenil es el último circulo del infierno, la situación más degradante de una sociedad, que no se resuelve desgarrándose las vestiduras sino actuando en un horizonte más amplio que decisiones trasnochadas o con espasmos políticos para que las autoridades hagan creer que están preocupadas o están haciendo algo, cuando lo único que realmente hacen es continuar las políticas degradantes que supimos conseguir.
Dr. Omar López Mato



