Jueves, 26 Junio 2025 07:30

134 años de historia de la Unión Cívica Radical – Por Diego Barovero

Alguna vez escribimos que la Profesión de Fe Doctrinaria define al radicalismo como la corriente histórica de la emancipación nacional. 

En consecuencia de ello se entiende a la UCR como una permanencia y no depende de circunstancias que pueden resultar fluctuantes, como efectivamente lo demuestra aún hoy su continuidad de 134 años en un país de poco más de dos siglos de vida independiente.

El radicalismo tiene por razones morales un peso cualitativo igual o superior al número de sus seguidores.

Un ejemplo de la incidencia de la UCR en la vida nacional es que cada vez que ha sufrido una crisis o una división las secuelas han causado daños no solamente al propio partido sino al funcionamiento mismo de las instituciones del país.

Así fue como a lo largo de más de un siglo cada catarsis de los radicales aparejó rupturas y discontinuidades en el orden constitucional poniendo en emergencia la gobernabilidad y acrecentando los riesgos para la vida democrática.

No es exagerado afirmar que el radicalismo argentino tiene a su cargo un deber adicional del que no se puede excusarse en ninguna circunstancia y que a la larga, por un sentido genético de responsabilidad institucional, resulta recurrente en la historia:

su condición de agente pacificador del sistema, ya que frente a los choques de facciones sectoriales, el tribalismo y la exaltación de las antinomias el modelo social radical procura el bien común que nuestra Constitución Nacional define en el Preámbulo

como "bienestar general", es decir el triunfo de la solidaridad sobre el egoísmo y del altruismo sobre el individualismo.

Desde su imperecedera magistratura cívica Hipólito Yrigoyen señala el derrotero en situaciones como la que se ha descripto:

“El esfuerzo hecho al calor de convicciones y deberes sagrados, no se esterilizan nunca en desenlaces negativos.

"Hay siempre fecundación de savia nueva en las inmolaciones sufridas y en los sacrificios.

"Los que son capaces de realizarlos, con la lata visión de la felicidad de la paria, están siempre en el corazón de los pueblos”.

# Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano

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