Jueves, 29 Enero 2026 11:53

Una larga charla con Ricardo Balbín para la Revista Gente (18 de Enero de 1970)

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Los ojos marrones, ligeramente claros, chiquitos, parapetados detrás de unos lentes sin armazón que ahora usa más por costumbre que por necesidad, denunciaban mucha cautela, recelo tal vez.

Sin embargo la actitud era franca, sencilla. Charlamos y descubrimos un nuevo lado de la personalidad del Dr. Balbín, ése que es imposible imaginar desde la tribuna, donde las cosas se miran y dicen desde otra dimensión.

 

Calle 49 al 800, La Plata. Allí vive desde hace muchos años. 3 chapas en la puerta: "Ricardo Balbín abogado", "Osvaldo Balbín médico" y "Enrique Balbín abogado". El portal de entrada estaba abierto, dejando ver un Peugeot 404. Indalia Ponzetti de Balbín, la dueña de casa, nos hizo pasar.

Balbín lanzó una carcajada amena al recibirnos en su oficina. Sobre la mesa permanecía abierto el diario "El Día" y algunas cartas. En la pared que está frente a su escritorio, retratos de Alem e Yrigoyen; enmarcando ese lugar de trabajo más de 500 libros, entre los que predominan los de historia y derecho.

—¿Está más delgado, doctor?

—A mi edad (66) hay que empezar a cuidarse si uno quiere mantener buen ritmo.

Indalia nos sirvió café con galletas y aclaró: "Él siempre toma té".

—Como los chinos...

Otra fuerte carcajada por parte del viejo caudillo. Viste sin presunción: camisa blanca, corbata oscura, pantalón color gris y un pulóver verde.

—Doctor, ¿usted cambió? Nos referimos a su actitud ante determinada corriente política.

—Para los hombres, como para los países, los años no pasan en vano. Sin embargo, lo esencial es que todo lo amargo que me tocó vivir en mis distintas etapas lo tengo olvidado. Entiéndaseme bien, olvidado como capítulo de cuentas o de encono, no hay que olvidarlo como experiencia útil.

—Le preguntamos esto porque en 1963 los radicales participaron y ganaron una elección con proscripciones y ahora en los documentos manifiestan estar en contra de toda proscripción.

—El Radicalismo ya en 1960 se pronunció públicamente en contra de las proscripciones, como no podía ser de otra manera, puesto que es un partido democrático y por lo tanto respeta la soberanía del pueblo. De cualquier manera fue una proscripción relativa, no se olvide de lo que pasó en Neuquén, San Juan, Salta y Chaco, por ejemplo.

Lo importante es que luego de la consagración de Illia como presidente, es decir cuando se tuvo poder de decisión, se acabó con la proscripción. En Jujuy, por ejemplo, habiendo motivos legales para proceder en contrario, se hizo la elección y se le entregó la gobernación a los justicialistas. En el 65, aquí mismo, por ejemplo, ganaron en Buebos Airea.

—Se dice que Illia fue derrocado precisamente por esa política. El PJ iba ganando elecciones y se presumía que a ese paso iba a obtener hasta la Presidencia.

—Si, ése fue el pretexto, pero no se olvide que a veces las encuestas fallan y se obtienen resultados imprevistos.

—Los reportajes que últimamente le hacen terminan siempre en este punto, en su actitud pasada y presente hacia el peronismo, ¿cómo lo toma usted?

—Como una deformación. Vea, creo fundamentalmente en el individuo, en la igualdad, y tengo especial respeto por lo que trasunta la prensa, pero he notado desde hace tiempo una tendencia, un deseo de querer derrotar al entrevistado. Se busca el resquicio para tratar de hacerlo quedar mal, no sé bien si como técnica, sistema o trabajando para sus ideas, por eso es que digo que lo tomo como una deformación. De cualquier manera entiendo que todo esto es circunstancial y creo que ya va cambiando.

—Usted insiste siempre en la salida electoral.

—Por supuesto. Las elecciones son el elemento natural de consulta, la forma de corporizar esa soberanía; no obstante que actualmente haya gente que hable despectivamente del acto eleccionario.

—Los partidos políticos están proscriptos, pero cada vez son más los movimientos de origen político que surgen.

—Eso evidencia la necesidad de manifestarse, de querer arrancar. Pero hace falta un pronunciamiento claro, pues si no se cuenta con la participación del pueblo no hay economía que resista.

—Y ya que tocó el tema, ¿espera cambios importantes con esta conducción económica?

—Viene un ministro, se va, viene otro, nunca dice que el anterior hizo mal las cosas; cuanto más, hacen referencia al penúltimo. Hace 4 años que se soporta este desastre y se nos dice que hasta ayer no se hizo nada, y poco a poco, sin decirlo, pero con los hechos, van reconociendo que lo nuestro era lo más positivo.

—¿Un acercamiento?

—No, un aprovechamiento de la idea que se niega. De cualquier manera el país va para abajo si no se resuelve la organización política de la Nación.

A esta altura de la nota la voz de Balbín es más grave que de costumbre, culpa de un resfrío que había comenzado a incubar esa misma madrugada del domingo en Chascomús, donde se celebró una reunión de correligionarios.

—En varias ocasiones voceros oficiales han hecho saber que los "viejos políticos" deben perder toda ilusión de volver.

—También se refieren a las expresiones políticas. A mí me da una tremenda gracia. Ignoran totalmente que en el fuero intimo existe un desinterés tremendo por querer ocupar posiciones. Y en cuanto a las siglas, es decir los partidos, va a ser imposible que los hagan desaparecer.

—¿Debemos interpretar sus palabras como un renunciamiento liso y llano a ocupar cargos?

—No, no lo plantee así. La actitud de un hombre pierde grandeza cuando se la limita a la persecusión de un cargo. Si se quiere entender que se entienda. Porque, en definitiva, ¿quién veta a quién? Además, he dado ejemplos, tuve muchas veces renunciamientos.

—Quiero transmitir una pregunta que se recoge en la calle, en las conversaciones, respecto a los viejos políticos. ¿En su partido no hay figuras nuevas que surjan, que ocupen los cargos relevantes o dirijan?

—Vea, hijo. La democracia en nuestro país aún es joven y no nació perfecta. Cuando se vivieron momentos de normalidad que arrancan con la Constitución de 1853 hasta 1930 se iba obteniendo la conformación de una democracia. Se iban produciendo los cambios de hombres, es decir, las sustituciones.

Pero cuando esos ciclos se cortan es cuando vemos la permanencia de los hombres conocidos, se traban los recambios naturales, provocando para el país una pérdida mayor que los enormes problemas económicos, que es la frustración de muchas generaciones o de muchos hombres que pudieron llegar a ser brillantes. Es decir, a los partidos se les crea el hecho negativo de no dejarlos renovar, y esa consecuencia se la utiliza como argumento para tratar de deslegitimarlos.

—La pregunta se basa en que usted, por ejemplo, según los comunicados, sigue presidiendo el Comité Nacional de una UCRP hoy proscripta.

—En estos momentos lo primordial, el punto de partida, y de esto no le quepa la menor duda, es la urgente reorganización de los partidos. De inmediato se va a producir la renovación de hombres y de ideas con el aporte de la juventud que quiere y necesita ocupar su lugar. En cuanto a ese cargo que menciona, es una exigencia propia del partido, una actitud de subsistencia.

La carta orgánica, en el art. 28, establece que en el caso de que no se puedan elegir a sus reemplazantes los titulares deben permanecer en sus cargos. Esto comenzó a figurar en 1948, y tiende en situaciones de emergencia a preservar la vida del partido. ¿Quién más que yo desea que se ejerza la soberanía? Pero no se puede hacer nada en la clandestinidad.

—Doctor, ¿ve televisión?

—De vez en cuando, con mi mujer. Sobre todo me gusta compartir las cosas de la casa.

—¿Qué libro está leyendo?

—"El Desafío Radical"; recién lo comienzo. Mi hermano sí que tiene una biblioteca estupenda, de vez en cuando voy y "zac", me traigo uno y lo leo. Cada vez están más caros.

—¿Y le gusta el cine?

—Soy un apasionado del cine. Hace ya años que no iba pero últimamente hubo una excepción: "Z". Mis amigos me hablaron tanto de esa película, insistieron, hasta que fuí a verla. Me gustó; a pesar del sabor amargo dejó cosas positivas. Lo más importante para mí fue la actitud del público, ese deseo de participación me pareció muy revelador.

—Ahora no, pero al comienzo nos pareció un poco receloso, ¿por qué?

—Podría decir que es a raíz de algunas experiencias y no mentiría. También podría decir que es debido a ese estado de hostilidad del que les hablé; sin embargo pienso que esta actitud de ser un poco reacio se debe a mi timidez. Si, sí, no se rían, que es así.

Fíjense cómo a veces las circunstancias de la vida lo colocan a uno en situaciones tan diferentes de aquellas por las que siente mayor inclinación. Yo, por ejemplo, soy una persona a la que le gusta estar en casa, hacer vida familiar, sin embargo viajo y me muevo siempre. Soy tímido y adopto actitudes que no condicen, precisamente, con esa timidez.

Llegó el momento de la despedida. El Dr. Balbín se acomodó un poco esos lentes que no necesita. "Después de los 50 la miopía, más en mi caso que era poca, se torna regresiva y puedo manejarme perfectamente sin anteojos, excepto para leer el diario", dijo. Junto con su esposa nos acompañó a la puerta.

Él recobró la intimidad del hogar que tanto le gusta, nosotros tuvimos la oportunidad de conocer cómo es y cómo piensa esa figura de gran notoriedad, íntimamente ligada a importantes momentos que integran los eslabones que conforman la historia argentina.

Fuente: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=1470387938430782&id=100063787681310&post_id=100063787681310_1470387938430782&rdid=Jb5e72MIcKSWC1ex#

Gentileza del Dr. ROBERTO AZARETTO para Notiar.

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