Daniel Bilotta

Javier Milei está convencido de que su ejercicio del poder depende de mantener y profundizar la crisis del orden político que él representa. Una necesidad que lo condena a diferenciarse de lo que denomina la casta con mayor frecuencia. Pero que a la vez le impide proponerse liderar la transición hacia un nuevo orden. Es decir, ser el gestor de acuerdos que amplíen su base de sustentación política y lo doten de mayor gobernabilidad. 

Martín Lousteau precisó del silente consentimiento del Gobierno y no solo del aval del kirchnerismo para presidir la comisión Bicameral de Inteligencia. Esa especulación de la oposición dialoguista insinúa un supuesto trueque del oficialismo con el titular de la UCR para garantizar su voto a favor de que Ariel Lijo integre la Corte. El reemplazo de Pablo Blanco con Eduardo Vischi en la comisión de Acuerdos formaría parte de la misma maniobra. 

Hasta quienes se le oponen reconocen a Cristina por su capacidad de mantener la iniciativa política. Mientras exploran una salida electoral sin ella ni La Cámpora, varios de esos críticos están convencidos que no tienen otra salida que firmar la solicitada pidiendo justicia para la expresidente, una iniciativa que este lunes fue delegada en Mayra Mendoza y Gustavo Menéndez. Nadie cree que los intendentes de Quilmes y Merlo vayan a intervenir en su redacción. Solo se los habría comisionado para recolectar adhesiones. 

Axel Kicillof tiene razones para sospechar que Javier Milei actuó con premeditación para perjudicarlo. Especula que el Presidente intervino en la supuesta demora de YPF y Petronas para comunicar oficialmente la semana pasada lo que tendrían resuelto desde hace meses. Instalar en Punta Colorada y no en Bahía Blanca, la planta de licuefacción de gas que prevén construir. La hipótesis del gobernador, sin embargo, contiene un curioso error cronológico. 

Axel Kicillof precisó de tres palabras para confirmar de quién depende que tenga un final feliz el drama político que atraviesa su candidatura presidencial. “Pregúntenle a Cristina”, recomendó el gobernador. Es cierto que lo hizo para no pronunciarse sobre la situación creada en Venezuela por el resultado de las elecciones. Pero también lo es que tuvo ante sí la oportunidad de materializar el deseo que transmiten sus voceros. Mostrar un grado de autonomía con la expresidente y ser percibido como una alternativa a ella por quienes se oponen a su liderazgo en el peronismo. 

La solapada disputa entre la provincia de Buenos Aires y la de Río Negro por la planta de licuefacción que Petronas e YPF prevén construir para la explotación del gas en Vaca Muerta habilita en sordina un debate sistemáticamente eludido: el impacto negativo que tiene la inseguridad jurídica en el nivel de inversión extranjera. La falta de una regulación específica que obligue a los 16 puertos bonaerenses a reutilizar en ellos los recursos obtenidos por su rentabilidad es la desventaja comparativa que podría frustrar que el de Bahía Blanca sea el que canalice una inversión total estimada en 30 mil millones de dólares. 

Victoria Villarruel efectuó la semana pasada una inestimable contribución a Javier Milei que el gobierno ignoró por completo. Un procedimiento que viene aplicando sistemáticamente a los aportes realizados por la vicepresidente. Sobre todo si, como en la abrumadora mayoría de los casos, se los sospecha de cuestionar tácitamente a Karina Milei y a Santiago Caputo. Los dos únicos interlocutores del Presidente en la mesa donde se resuelven las decisiones más trascendentes que adopta el Poder Ejecutivo. 

Javier Milei tratará de retomar el 9 de julio la iniciativa con el Acta de Mayo. Una declaración de principios que sustituirá a la idea refundacional del pacto con el que esperaba coronar la sanción de la Ley Bases. El veto de los mercados a la incertidumbre transmitida por las autoridades económicas sobre la fecha de salida del cepo relativizó el primer éxito legislativo conseguido por el oficialismo.

Bajar la inflación es, hasta ahora, el único programa económico y político de Javier Milei. Todas las acciones de su gobierno aparecen subordinadas a ese principio controvertido. Sobre todo por el drástico método aplicado para reducir el gasto público afectando particularmente salarios y jubilaciones. El costo social de ese programa es cuestionado por el FMI y complica las negociaciones por un nuevo préstamo. En especial, porque esa rigidez original está condicionando que el Banco Central acumule reservas en la temporada del año más apta para hacerlo. 

Tal vez Javier Milei vuelva a verse obligado a cargar contra lo que denomina casta pese al auxilio que recibió de ella y que todavía precisa para sancionar la ley Bases. No hay otra acción por ahora que le rinda más rédito en la opinión pública que criticarla. Probablemente se convierta en la forma de disimular la leve caída del Presidente en su imagen con el escándalo en el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Petovello. Un fenómeno sugestivo que tiene lugar cuando el Gobierno comienza a asimilar prácticas de la política tradicional en las negociaciones que debe encarar para suplir su flaqueza parlamentaria.

Javier Milei habilitó una zona de cierto confort para transitar de forma menos tumultuosa su vínculo con lo que él denomina la casta. La jerarquización del rol de Guillermo Francos en el gobierno parece recoger la traumática experiencia de La Libertad Avanza en el Congreso a partir de esa intransigencia, sólo mitigada por la evidente intervención del hasta hace poco ministro del Interior para encarrilar la sanción de la Ley Bases. Aunque su designación como nuevo jefe de Gabinete en reemplazo de Nicolás Posse sea el resultado de la primera crisis de magnitud en el oficialismo a solo seis meses de iniciada su gestión. 

El de Lomas de Zamora va camino a consagrarse como uno de los clubes de amigos notorios entre los que nuclean a funcionarios del Poder Judicial en la provincia de Buenos Aires. Una forma de asociarse para moldear las relaciones entre el Estado y la sociedad a partir de la fidelización del vínculo entre sus poderes y quienes dependen de condicionar su comportamiento para obtener beneficios en actividades específicas. La causa de los cuadernos dejó al descubierto la organización del que predominaba en la obra pública. Probablemente el más famoso de todos. 

Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri no podrían evitar ser candidatos en 2025 si pretenden conservar la facultad de decidir quiénes más deberían serlo dentro de sus espacios políticos. La necesidad de reivindicar sus liderazgos en las elecciones es una de las secuelas visibles de la derrota sufrida el año pasado, aunque su nombre no haya figurado en las boletas. Otra de igual relevancia es la diáspora que amenaza a las coaliciones que condujeron si no se somete a debate la crisis abierta en ellas por la victoria de Javier Milei. 

La oposición dialoguista encuentra en sus propias diferencias el principal déficit para materializar su expectativa de contribuir a sancionar las leyes que precisa Javier Milei. Las modificaciones que introducirá el Senado a la ley Bases y al paquete fiscal, no sólo obligará a que vuelvan a ser tratadas por la Cámara de Diputados. También frustra la expectativa de ese grupo heterogéneo por consolidar un espacio de decisión parlamentaria que emule al centrão brasileño: una masa crítica de voluntades pero aunada por la consigna de facilitarle gobernabilidad al presidente.

Emanuel González Santalla se pronunció a favor de un Estado presente mientras no sea bobo. El mensaje sorprendió a la oposición y dejó perplejos a Verónica Magario, Teresa García y Sergio Berni, aliados de Axel Kicillof en el recinto del Senado bonaerense. La intervención del dirigente de La Cámpora frustró la misión de la vicegobernadora: garantizar que la sesión de la semana pasada fuese solo un trámite de rutina. A ninguno de quienes escucharon a González Santalla le quedó duda: se valió de la frase incluida por el gobernador en todos sus discursos para criticarlo. 

Axel Kicillof vuelve a ser apremiado por una candidatura presidencial. La que rechazó aceptar en 2023 marcó desde entonces el pulso de la relación siempre tensa con Máximo Kirchner y lo condiciona a depender todavía más del respaldo de Cristina. La que promueven para el 2027 un grupo de dirigentes bonaerenses opuestos a la ex presidente parte de la misma premisa que la original: el gobernador es el dirigente opositor mejor ponderado en todos los sondeos de opinión. Lo que cambió significativamente entre una y otra propuesta es el escenario. 

Karina Milei justifica con hechos el apodo de “la jefa” con el que la identifica el Presidente, su hermano Javier. Oscar Zago perdió la conducción del bloque de diputados de La Libertad Avanza por atreverse a desafiarla. Zago propuso a Marcela Pagano como titular de la comisión de Juicio Político con el supuesto aval del Presidente, pero contra la voluntad de su secretaria general. Martín Menem suspendió la reunión de esa comisión para abortar la designación de Pagano. Menem le debe a Milei sostenerse como titular de la Cámara de Diputados. 

Ariel Lijo es un eslabón crucial en la compleja trama de intercambio de favores y dinero entre sectores de la Justicia, el espionaje y dirigencias de la mayoría de los partidos políticos. Una plataforma de protección y permanencia en el poder para un grupo significativo de ellos, como reaseguro de la supervivencia de esa cadena de solidaridades. Pero sobre todo de su capacidad de intervenir en los asuntos del Estado sin que medie la autorización de ley alguna. 

Juan Manuel López dejó en silencio a Mariano Cúneo Libarona cuando le preguntó si Ariel Lijo era el candidato del gobierno a ocupar la vacante que dejó Elena Highton de Nolasco en la Corte. Revelado por Carlos Pagni el 11 de enero, Javier Milei respondió por su ministro de Justicia al interrogante planteado por el diputado de la Coalición Cívica en el plenario de comisiones que analizaba la ley ómnibus. El titular del juzgado federal N°4 representa lo que la Corte intenta abolir con el paso del sistema inquisitivo al acusatorio en las investigaciones a través de la aplicación del nuevo Código Penal. 

Omar Yasín sabía que no continuaría en la Secretaría de Trabajo antes que Javier Milei lo sacrifique en vivo por televisión. Alguien vinculado al jefe del Gabinete, Nicolás Posse, le habría recordado el domingo por la noche que tenía que renunciar al día siguiente. Lo que pudo haber ocurrido en la entrevista con Antonio Laje por LN+, es que al Presidente se le hayan traspapelado las líneas argumentales de su hiperbólico discurso preparado por Santiago Caputo.

Algunos dirigentes del Pro creen que a Javier Milei no le importan la salud, la educación ni otros servicios que presta el Estado. “Lo único que le interesa es llegar a junio con superávit y levantar el cepo.” Si fuese así, ayudaría a comprender las desinteligencias que rodearon a la convocatoria de hoy a los gobernadores para discutir un acuerdo que le permita destrabar el funcionamiento del Congreso. Un paso indispensable para que las medidas de ajuste fiscal enumeradas por el presidente en la Asamblea Legislativa dejen de ser solo anuncios. 

El lenguaje del discurso oficialista bordeó peligrosamente la violencia verbal en el conflicto con Chubut por los recursos de coparticipación que le retuvo el Poder Ejecutivo a esa provincia para cobrarse un crédito. El gobernador Ignacio Torres había apelado a un nivel de agresividad similar para hacer visible el caso en la opinión pública, tal vez en un intento de replicar aquello de Javier Milei que deslumbra a la dirigencia política tradicional y la mantiene perpleja: el hasta ahora exitoso modelo elegido para mantener activa la comunicación con sus electores y fidelizar su adhesión al Gobierno. 

Javier Milei reveló en Corrientes que estimula controversias con dirigentes y artistas para destacar los supuestos excesos de “gobernadores e intendentes “con “recursos usurpados al sector privado.” Pero el Presidente omitió una ventaja adicional del método aconsejado por Santiago Caputo para promover ese debate dicotómico con lo que denomina la casta. Contribuye a evitar que esa agenda incluya temas cuya difusión resultaría perjudicial para el gobierno. 

Cristina atacó a Javier Milei con sus propias armas. Puso bajo el filo de una motosierra al plan económico. Viga esencial de un programa de gobierno que, por ahora, recoge los mejores índices de aprobación por su política de seguridad. La sorpresa no es que alguien con el apropiado sentido de la oportunidad elija difundir un documento crítico de 33 páginas en el momento de mayor incertidumbre sobre la gestión presidencial. Pero sí que en ninguna de ellas aparezca una referencia puntual a la amenaza de desfinanciamiento que se cierne sobre la provincia de Buenos Aires. Bastión electoral y refugio político del kirchnerismo. 

Mariano Cúneo Libarona negó haber visto a Cristina Fernández el 27 de noviembre en el Senado “como dijo algún señor.” Esa fue la versión que se publicó en esta columna el 1º de diciembre y que insisten en confirmar fuentes de esa Cámara, para quienes el abogado Gregorio Dalbón participó del encuentro. El ministro de Justicia aseguró además que no conoce a la expresidenta. El 14 de octubre de 2022, afirmó en Animales sueltos que “jurídicamente” no estaba probada la intervención de Cristina Fernández en la causa Vialidad.

En su Genealogía del racismo, Michel Foucault postula analizar la historia desde la perspectiva de los conflictos bélicos. Una interpretación desafiante de los hechos que denomina contra historia y donde tiene un papel relevante el aforismo de Carl Von Clausewtiz que propone invertir. Si para el teórico de la ciencia militar la guerra es la continuidad de la política por otros medios, en la contra historia de Foucault la política se asume como la prolongación de la guerra con el Estado por campo de batalla. 

Eduardo “Chiche” Freiler fue la primera muestra de la influencia decisiva que Cristina Kirchner tendrá sobre Axel Kicillof en su segundo mandato, pero que podría proyectarse desde el gobierno bonaerense al de Javier Milei. Freiler fue designado el 29 de noviembre como responsable de Asuntos Jurídicos en el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. Dos días antes, el sobreseimiento a Cristina en la causa por la ruta del dinero K fue revocado por la misma Cámara Federal de la que Freiler fue destituido cuando no pudo justificar su crecimiento patrimonial. 

El debate sobre las representaciones políticas elegidas en primera vuelta está trastocado por el resultado que obtuvo Javier Milei en la segunda, en un escenario político convulsionado por la pérdida de ingresos de las provincias a raíz de la reducción del impuesto a las ganancias, medida impulsada por el oficialismo en el Congreso durante la campaña para beneficiar la candidatura presidencial de Sergio Massa, pero que fue sancionada con el aval explícito en la Cámara de Diputados de La Libertad Avanza. Es decir, de Milei, presidente electo gracias a que ganó en 21 de las 24 jurisdicciones. 

Javier Milei procuró atenuar las especulaciones que él mismo alimentó este lunes al adelantar en una entrevista radial alguno de los nombres que podrían ocupar lugares en su futura administración. Horas después hizo difundir un comunicado en el que advirtió que no efectuaría anuncios de esa índole hasta el 10 de diciembre. Probablemente ese mensaje contradictorio sea el resultado de lo que un dirigente opositor calificó como “el esfuerzo para evitar que la anarquía avance sobre la libertad.” 

Javier Milei apeló a la lectura de la Torá para aplacar el insomnio que le provocó el debate presidencial. El candidato de la Libertad Avanza procura relajarse con ejercicios de meditación sobre el libro de la religión judía. Está convencido que alcanzó lo que se propuso esa noche. Demostrar que no pierde fácilmente el equilibrio emocional. Una meta modesta en la que no pudo asistirlo su equipo más íntimo, concentrado hasta horas antes en otra instancia que le preocupa y mucho. La fiscalización de la segunda vuelta. Sobre todo en el conurbano. 

Sergio Massa precisa que los intendentes del conurbano repitan un resultado similar al de las elecciones de 2019 en las que Alberto Fernández obtuvo una ventaja definitiva sobre Mauricio Macri con los dos millones de votos aportados por esa región. Allí y en el NOA es donde aspira a recolectar los necesarios para imponerse a Javier Milei en segunda vuelta. Es decir, acercarse a los 12 millones que obtuvo Fernández para ser electo presidente. A Massa le faltaron cerca de 500 mil para llegar a los diez millones en primera vuelta. 

Lomas de Zamora vuelve a ser un nudo esencial en la trama del poder. Un espacio que ocupó desde la recuperación de la democracia hasta 2003. Martin Insaurralde es el punto de inflexión entre este y aquel ciclo de esplendor que Eduardo Duhalde coronó con su ascenso a la presidencia con el respaldo de los intendentes del conurbano y la resistencia inicial de los gobernadores peronistas. La situación patrimonial puesta al descubierto por un viaje de placer privó al exjefe de Gabinete de Kicillof de recorrer una trayectoria rutilante similar desde la intendencia. Un lugar que ahora corre el riesgo de perder. 

Martín Insaurralde y Cristina establecieron una relación simbiótica a través de Máximo. A medida que la vicepresidenta y el jefe de La Cámpora se conurbanizaron, el intendente de Lomas de Zamora se asimiló al kirchnerismo. Una metamorfosis expresada con nitidez por la compra de empresas que se le atribuye para garantizarse una continuidad de poder. La designación del intendente de Lomas de Zamora como jefe de Gabinete que Cristina le impuso a Axel Kicillof fue la cumbre en la que esa transformación recíproca se convirtió en una sociedad que incluyó la llegada previa de Máximo a la presidencia del PJ bonaerense. 

Martín Insaurralde es la primera víctima de la descomposición política que la incertidumbre electoral provoca en Unión por la Patria. Un Estado que inutilizó todos los ardides de los que se valió el exjefe de Gabinete bonaerense para construir un elaborado bajo perfil con el que ocultó un estilo de vida incompatible con sus responsabilidades de funcionario, pero que lo caracterizó desde su aparición en la vida pública. La llamativa caída de ese sofisticado cerco es lo que permitió sorprenderlo literalmente al desnudo con Sofía Clerici a bordo de un yate en la costa de Marbella. 

Máximo Kirchner le está exigiendo a Axel Kicillof que se mimetice con Sergio Massa y reparta dinero para garantizar el triunfo de Unión por la Patria en la provincia de Buenos Aires. El gobernador resiste esa idea. Especula que para ganar necesita atraer a quienes optaron en las PASO por Carolina Piparo o Néstor Grindetti. Segmentos del electorado a los que difícilmente persuada con incentivos de ese tipo. Esa es la discusión abierta por la metáfora a la que apeló Kicillof para promover un relato que supere al kirchnerismo: la necesidad de componer una nueva canción. 

Sergio Massa supervisa en persona la fiscalización paralela a la de Unión por la Patria que está montando en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del 22 de octubre. El ministro de Economía necesita evitar que su candidatura a presidente vuelva a ser víctima de un corte de boleta. Una maniobra, sospecha, en la que están detrás los intendentes peronistas, particularmente los del conurbano. Los resultados en esa región parecerían darle la razón. 

Nada es más contagioso que un proceso de liberación. La frase con la que Giselle Hallimi resumió el proceso que precedió a ley del aborto en Francia cobra en la actualidad un significado mucho más universal que 50 años atrás. Contribuye a describir con eficacia el urgente deseo de un nuevo orden que las ciudadanías imponen con su voto, pero sin reparar demasiado en las consecuencias. Una renovada reacción cíclica al aparente ritmo exasperante de la democracia para abordar y, sobre todo, resolver problemas concretos. 

Javier Milei no aparenta ser el agente de cambio capaz de reconfigurar el sistema político. Probablemente tampoco se lo haya propuesto. Pero su victoria en las PASO confirmaría la inutilidad de ese orden para resolver problemas estructurales de los que terminó siendo parte activa. Una crisis que adquiere en la ola de saqueos otra dimensión expresiva. Particularmente en el conurbano. Parece no haber dudas de la participación en ellos de una inquietante mano de obra cuyos servicios requerirían dirigentes y punteros. Especialmente en campañas de agitación basadas en las supuestas consecuencias de un cambio. 

Sergio Massa agradeció a Gustavo Menéndez los magros 31 puntos obtenidos en las PASO para ser reelecto como intendente en Merlo. Muy lejos de los 66 logrados en las del 2019. Pero también por debajo del promedio del 41 por ciento que mantendrá en vilo hasta el 22 de octubre a Mario Ishii (José C. Paz), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), por citar solo algunos casos a modo de ejemplo. 

La muerte de Morena Domínguez en Lanús forzó a suspender los actos de cierre de campaña previstos por el oficialismo y la oposición. Un gesto que alcanzó al conversatorio con Sergio Massa en el teatro Argentino y que los intendentes peronistas del conurbano juzgaban como una excentricidad incomprensible de Antoni Gutiérrez Rubí. Pero el crimen que le costó la vida a la menor asaltada por motochorros camino al colegio también volvió a poner en debate el rol del Poder Judicial frente al delito. 

Sergio Massa consiguió que Julio Zamora no pueda tenerlo de candidato presidencial en la lista con la que competirá en las PASO contra Malena Galmarini para definir quién será candidato a intendente en Tigre por Unión por la Patria (UP). Una decisión inédita que la Justicia Electoral avaló a pedido de Massa y que, en los hechos, equivaldría a consentir un corte de boleta en su contra para privilegiar que su esposa enfrente a Zamora en aparentes mejores condiciones de éxito.

Tigre está anticipando el futuro de Unión por la Patria. La disputa que Sergio Massa libra con Julio Zamora por el gobierno municipal a través de Malena Galmarini insinúa otra por el liderazgo del oficialismo que el ministro de Economía pretende dar después de las elecciones presidenciales. Una secuencia en la que antes precisa un resultado en las PASO que le permita mantener la expectativa sobre su candidatura. Para eso debería obtener al menos el segundo lugar. Algo que por ahora no tendría garantizado. Zamora adquiere un rol central gracias a esa incertidumbre. 

Sergio Massa intentó aprovechar la huelga de colectivos para modificar el imaginario que lo asocia estrechamente al capitalismo de amigos, un antecedente circunstancial con el que intentó cautivar al electorado más fiel al oficialismo. En apariencias, reacio a su candidatura presidencial, si se toma como medida el nivel de adhesión que obtendría la de Juan Grabois en ese universo.

Quienes acuden a la cábala para interpretar los supuestos grandes hitos en la historia del kirchnerismo tendrán en la reconciliación de Sergio Massa y Daniel Scioli otro motivo para renovar la fe en esa creencia. Podrían argüir que nacieron predestinados a un hermanamiento superior con el que nada se interpondría. Ni siquiera el dinero robado de la vivienda que Malena Galmarini y Massa compartían en Tigre. El hecho ocurrió días antes de las elecciones de 2013, donde el Frente Renovador debutó con una victoria sobre el Frente para la Victoria. 

Pese al desengaño con el resultado de la gestión económica, el instinto de supervivencia del oficialismo hace que se mantenga intacto el deseo de ser atraído otra vez por el embrujo ilusionista de Sergio Massa. Entre sus dirigentes se repite como un rezo la expresión “algo se le va a ocurrir”, para justificar la confianza literalmente ciega en que consiga con su candidatura presidencial lo que no está asegurado: disputar una eventual segunda vuelta. Pero sostener la fe en esa salvación electoral implica incurrir en algunas omisiones sobre los aparentes síntomas de debilidad de ese proyecto. 

Pese al desengaño con el resultado de la gestión económica, el instinto de supervivencia del oficialismo hace que se mantenga intacto el deseo de ser atraído otra vez por el embrujo ilusionista de Sergio Massa. Entre sus dirigentes se repite como un rezo la expresión “algo se le va a ocurrir”, para justificar la confianza literalmente ciega en que consiga con su candidatura presidencial lo que no está asegurado: disputar una eventual segunda vuelta. Pero sostener la fe en esa salvación electoral implica incurrir en algunas omisiones sobre los aparentes síntomas de debilidad de ese proyecto. 

Cristina está aplicando un programa de ajuste selectivo. El acta constitutiva de “Unión por la Patria” (UP) intima a Victoria Tolosa Paz y Daniel Scioli a no competir en las PASO de ese frente. Una posición defendida por los intendentes del conurbano que reclaman una lista única por temor a que la disputa electoral dificulte la probabilidad de ingresar a una segunda vuelta que el oficialismo no tiene asegurado. Sobre esa debacle se monta el desafío de Tolosa Paz y Scioli a Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires. 

Patricia Bullrich es un tema de conversación recurrente entre los intendentes del conurbano, sin distinción de fuerzas políticas. Infundado o no, el temor a que arrase en las PASO de Juntos inquieta a ese núcleo de dirigentes. Julio Garro y Segundo Cernadas cavilaron hasta el cierre de alianzas sobre los efectos que podría tener ese resultado en su futuro político. Bullrich les había propuesto no competir contra ellos con un candidato propio en La Plata y en Tigre si previamente adherían a su candidatura presidencial.

Néstor Grindetti envió el martes pasado un sugestivo mensaje de audio a un reducido grupo de colaboradores. “No rompamos nada. Lo nuestro es la unidad. Si quieren, que lo hagan ellos”. Horas después quedó confirmado el bloqueo del Pro a José Luis Espert para competir en las PASO de Juntos sin acuerdo previo del jefe del gobierno porteño y Patricia Bullrich, sus candidatos presidenciales. La asamblea partidaria facultó a Eduardo Macchiavelli y Federico Angelini a tomar esa decisión siempre y cuando puedan ponerse de acuerdo. 

Cristina le puso un obstáculo en apariencias insalvable a la pretensión de Axel Kicillof. Imponer su reelección al aparato político que controlan La Cámpora y los intendentes del conurbano e inserto en su gestión después de las PASO de 2021. Al confirmar que no se postulará a ningún cargo, la vicepresidenta anuló el argumento principal para resistirse a ocupar la candidatura presidencial con la que vienen presionándolo desde el sector que lideran Máximo Kirchner y Martín Insaurralde. Esta semana volvió a quedar al desnudo el aislamiento político al que está sometido el gobernador. 

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