Rodolfo Cavagnaro

A la espera del resultado electoral bonaerense, los mercados estuvieron muy alterados.

La suba del dólar generó dificultades con la política monetaria y riesgos de traslado a precios.

Hay circunstancias internacionales mezcladas con temas locales y el gobierno no da respuestas para tranquilizar a los mercados  

Se acentúa el debate entre el gobierno y quienes apuntan a la necesidad de corregir el tipo de cambio. 

La alteración de los mercados se sintió en los papeles argentinos, mientras el gobierno avanzó con nuevas iniciativas vinculadas al sistema laboral.

La economía sigue esperando índices de precios y el desarrollo electoral, mientras las debilidades del gobierno salen a relucir y esto genera dudas en los inversores. 

La posibilidad de ingresar dólares no declarados choca contra dudas en el gobierno nacional y bolsones de ineficiencia y clientelismo político en provincias y municipios.

El mercado encuentra un equilibrio en $1200, contra el deseo de Milei de que baje a $1.000 y de los exportadores para que suba a $1400.

El nuevo esquema cambiario muestra unos escenarios a los que les está faltando sustento.

Con el aporte del FMI, del Banco Mundial, del BID y la CAF el gobierno de Milei consiguió los recursos para salir del cepo antes de lo que se esperaba 

La imposición de aranceles a todo el mundo ha generado un cambio unilateral de reglas de juego en el comercio mundial. 

Caputo anunció el monto del préstamo con el FMI, pero faltan precisiones y el mercado está muy inestable. 

Los inversores no solo esperan los detalles de acuerdo sino también los resultados de elecciones de octubre. 

Los errores del gobierno de los últimos tiempos hicieron que muchos sectores percibieran signos de debilidad, algunos para atacar, otros para no entrar. 

El sector privado presiona para que le bajen impuestos porque están justo sobre la línea de sobrevivencia. 

Después de anunciar bajas en las retenciones, Caputo volvió a presionar a los empresarios para que exijan bajas de impuestos provinciales y tasas municipales. 

El gobierno propone objetivos muy ambiciosos, que requieren aprobación legislativa, mientras el frente externo le plantea varios interrogantes. 

El presidente hizo anuncios de medidas que no podrán implementarse, al menos en el corto plazo y que prometen conflictividad en su tratamiento.

El Gobierno acelera las desregulaciones y liberalizaciones de actividades y genera confusión en muchas personas.

El gobierno de Javier Milei recurre a medidas necesarias pero que no van al fondo del problema.

Por estos días los datos de la macroeconomía siguen siendo positivos y sirven para que los analistas hagan proyecciones más que positivas. El dato de los precios mayoristas, que aumentaron en octubre 1,2% entusiasma por las proyecciones, sobre todo porque los bienes importados no solo no subieron, sino que bajaron, empujados por la baja del impuesto país. 

El índice de octubre fue menor al del mes anterior y perforó la barrera de los 3%. Veremos hasta donde puede bajar.

El Gobierno se acerca a niveles bajos de inflación y las empresas y los funcionarios deben pensar en buscar competitividad puertas adentro sin depender de ayudas externas.

Mientras el mercado financiero festeja buenos datos, los empresarios no se dan por enterados y siguen pidiendo más reformas sin aplicar las que ya se han sancionado. 

Los empresarios se quejan de un atraso del tipo de cambio y también de las altas tasas impositivas y ambos factores están relacionados.

La baja del dólar, del riesgo país y de los precios le dieron aliento al gobierno que no puede distraerse porque el nivel de actividad sigue sin responder. 

Algunos indicadores oficiales van mostrando que hay una leve mejora en varios sectores de la economía nacional. La actividad industrial fue la que se destacó con los indicadores de julio, aunque parece estancada en agosto. No obstante, fue la primera suba de este indicador, que venía cayendo hace dos años, lo cual es interesante. Como siempre, el sector que influyó fue la producción automotriz, no por las ventas en el mercado interno, sino por las exportaciones. 

Mientras aparecen indicadores positivos en varios sectores, hay un clima de violencia política que puede afectar el futuro de la economía.

A medida que se va desregulando, muchos sectores se enfrentan a la competencia internacional con desventajas cambiarias e impositivas.

Mientras el mercado presiona por el levantamiento del cepo, los inversores demoran decisiones a la espera de definiciones. 

El Gobierno mantiene a raya a la inflación y baja el riesgo país, pero la economía demora en retomar un ritmo normal

Después de la crisis financiera global que pasó el fin de semana pasada y que generó caídas generalizadas en las bolsas de todo el mundo, los papeles de Argentina, que habían sufrido fuertes caídas, se recuperaron. El mismo jueves las acciones argentinas "volaron" en Wall Street, donde algunos recuperaron hasta un 14%. Los bonos también subieron el riesgo país, que había llegado a 1650 puntos el lunes, cerraba a 1530 el jueves, con una baja interesante. Informes de bancos de EE.UU. daban informes positivos sobre la economía argentina. 

Mientras el gobierno se preocupa por la macro, donde pelea con los inversores, los consumidores pelean por subsistir en la micro.

Mientras el mercado sigue presionando para devaluar, el gobierno ataca vendiendo dólares de las reservas para seguir sacando pesos.

El presidente lo apoya públicamente, pero el ministro no consigue sintonía con los mercados, tanto locales como internacionales.

Algunos errores cambiarios han generado dudas, mientras los indicadores de inflación apuntalan la imagen del presidente con la población. 

En el segundo tramo del gobierno faltan decisiones para reactivar la economía, atraer capitales y crear empleos. 

Los técnicos del organismo elogian los logros, pero señalan necesidad de mayores correcciones y eso empujó la suba del dólar blue. 

El tratamiento de la Ley Bases en el Senado sufrió una nueva postergación porque la oposición "amigable" volvió a correrle el arco al Gobierno al proponer nuevas modificaciones de último momento en varios aspectos, incluso en el paquete financiero. En principio, se trataría el miércoles y, si todo estuviera bien, se formaría un dictamen positivo para que en una semana más lo trate el plenario. 

Javier Milei salió a festejar el índice de precios del 8,8%, respaldó a al ministro Luis Caputo y se peleó con los economistas que dicen que el tipo de cambio está atrasado.

Como se esperaba, el índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional dio un número de 8,8% (en Mendoza 7,4%) y fue la más baja en los últimos seis meses. Además, cuando se analizan los índices anteriores, recordamos que en octubre de 2023 había dado 8,3, pero en agosto dio 12,4% y en setiembre 12,7%. ¿Por qué es importante recordar estos índices? Porque en esos meses, además, había precios contenidos de servicios debajo del colchón y una fenomenal emisión monetaria para financiar los planes "platita". 

El Gobierno finalmente tuvo en entendimiento con el FMI y ahora falta que se acuerden los detalles para llegar a firmar un compromiso. La tensión que había en los mercados se diluyó, subieron las acciones y los bonos argentinos en Nueva York y bajó el riego país. También el dólar paralelo, en todas sus versiones, tuvo una importante retracción en sus valores. ¿Y ahora? 

Se espera una lenta recuperación de la actividad en todo el mundo, aunque la recuperación argentina será más compleja.

 

La inestable situación de la economía impacta en todos los ámbitos.

 

Sin un horizonte claro respecto al destino de la crisis sanitaria, la reactivación de la economía será muy lenta y muy compleja.

 

La semana había arrancado con las discusiones acerca de la forma de reactivar la economía.

 

Las exigencias a las empresas generan un panorama ante el cual una gran cantidad puede desaparecer.

 

El avance de Coronavirus va planteando escenarios cambiantes a diario que impactan en la economía.

 

Los datos oficiales muestran que la economía no reacciona y que la inflación tiene múltiples causas para seguir vigente.

 

El gobierno no pone la lupa en los gastos estatales que entre Nación, provincias y municipios se hacen impagables.

 

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